nudge

Era yo un estudiante de economía en final curso de carrera en la Universitat de Valencia (España) cuando Enrique Fatás, actualmente en la University of East Anglia (Reino Unido), me descubrió el apasionante mundo de la economía conductual. Enrique había puesto en marcha un laboratorio de economía experimental y yo tuve la suerte de participar como conejillo de indias; gané dos mil de las antiguas pesetas!

La economía conductual (behavioural economics, en su acepción inglesa) está tomando una posición muy fuerte en el ámbito de la microeconomía. No en balde, Daniel Kahneman figura como uno de los ganadores más populares del “Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel” (el Nobel en Economía, vamos). Y es que la irracionalidad del ser humano nos trae de cabeza a los economistas.

Tradicionalmente la economía ha estado dividida en dos grandes áreas: la macroeconomía se ha encargado de analizar los grandes agregados económicos, mientras que la microeconomía se ha dedicado al análisis de la toma de decisiones por parte de los agentes económicos. Y es en esta última área donde la economía conductual ha encontrado un gran aliado en la psicología, y este ha sido el principal punto que le valió a Kahneman para ganar el Nobel en 2002 (compartido con Vernon Smith): integrar el análisis económico con los hallazgos fundamentales de la psicología cognitiva.

Y seguramente algunos os estaréis preguntando cómo gané dinero participando en un experimento de economía. Pues bien, ahí es donde entra el siguiente punto de la explicación: resulta que la psicología nos ha mostrado que los sujetos económicos (nosotros) no somos nada racionales -una de las premisas base de la economía tradicional- y, por tanto, necesitamos replicar el proceso de toma de decisiones en un entorno controlado si queremos entender cómo es en realidad dicho proceso y cuáles son los sesgos cognitivos a los que nos enfrentamos. Pues bien, que mejor que un laboratorio, y que mejor que el dinero en metálico para simular las condiciones de incentivos a las que se ven expuestos los consumidores, productores, y demás agentes económicos.

Aquí os dejo el enlace a un artículo de mi antiguo profesor en el que se explica mejor el proceso:

Una introducción a la metodología experimental en economía”.

Afortunadamente, esta rama de la microeconomía está dando sus frutos y el conocimiento que estamos amasando los economistas está siendo utilizado en la práctica.

En el año 2010, el gobierno británico estableció una unidad especial denominada “Behavioural Insights Team” (Equipo de Hallazgos Conductuales, BIT), aunque se la conocía más por su sobrenombre “the Nudge Unit”, inspirado en el título del libro del economista Richard Thaler “Nudge: Un pequeño empujón”. Al fin y al cabo, la BIT buscaba analizar las técnicas que Thaler había bautizado como “nudging”, y que no es más que explotar los sesgos conductuales desde la perspectiva del gobierno, para influenciar a los agentes económicos en su toma de decisiones. Por ejemplo, en los ámbitos de la salud, las finanzas personales, o las donaciones de órganos.

El director de la BIT, Dr David Harper, ha publicado un libro en el que explica los entresijos de la unidad, y los hallazgos y acciones más importantes: “Inside the Nudge Unit: How small changes can make a big difference”. Asimismo, en la London School of Economics (LSE) dará una conferencia sobre el mismo tema, el 15 de Septiembre de 2015. Apuntada en la agenda está!

Y tú, sabias que tu gobierno, algunas empresas y, tal vez, tu jefe o tus familiares y amigos te pueden estar dando un empujoncito (“nudging”)?