Una pesadilla real, esa es mi definición. Picores crónicos, piel roja y en carne viva, noches de insomnio…. A pesar de ser una enfermedad de las denominadas “raras”, son una minoría los españoles que la padecen y, hoy en día, siguen sin un tratamiento específico que los ayude a aliviar estos insufribles síntomas. Esa llamada de auxilio se ve recogida incluso en foros y redes sociales de este colectivo, un ejemplo de ella es la red social Dermatitis Atópica España (DAE), encontrado en Facebook (www.facebook.com/DermatitisAtopicaES/) y Twitter (@DermatitisA_ES), donde los afectados pueden participar creando una red de contacto y compartir consejos sobre cómo sobrellevar la patología, así como postear toda información que conlleve noticias esperanzadoras, fundamentalmente  la recogida de posibles tratamientos venideros.

¿Pero qué es la dermatitis atópica, también denominada como eccema atópico? Es diversa la descripción de esta enfermedad dentro de la literatura científica. La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria crónica y transitoria común de la piel, con una barrera epidérmica interrumpida y una respuesta inmune alérgica. Se manifiesta con comezón intensa, edema, eritema, engrosamiento, prurito severo y lesiones eccematosas de la piel. Los bebés componen el porcentaje significativo de afectados. Varios factores genéticos y ambientales, junto con sus respuestas inmunes, están implicados para el desarrollo de la DA1,2. La producción elevada de anticuerpos IgE sérica contra muchos tipos de alérgenos inhalados y la secreción de citocinas T (Th) 2 son las principales causas de DA. La activación de los mastocitos mediada por IgE conduce a la liberación de diversos mediadores químicos que resulta en la infiltración de células inflamatorias como eosinófilos y linfocitos en la piel lesionada. A su vez, las células T CD4+ y los mastocitos en las lesiones cutáneas también están implicados en la patogénesis de la enfermedad3.

Se han propuesto varios modelos para explicar la patología cutánea del DA. Un modelo de estudio se basa en estudios de alteraciones del microbioma de la piel, pero los modelos de DA más empleados se centran en ratón, donde se demuestra la lesión en la piel inducido con 2,4-dinitrochlorobenzene (DNCB), mostrando un aumento de IgE sérica y de citocinas Th2 como interleucina IL-4, IL-5, e IL-134. Estas citocinas tienen efectos directos sobre las células de la piel, produciendo citocinas pro-inflamatorias e induciendo la infiltración de las células inmunes para producir lesiones inflamatorias de la piel. Estos datos indican que la inflamación y la activación de las células inmunes podrían ser significativas para el desarrollo de la DA. En la DA están implicados interrupciones de genes que contribuyen a la estructura epidérmica, así como genes del sistema inmunológico5. Más de 30 genes alterados han sido vinculados con la DA (Flg y Tmem79 / Matt).

El origen de la DA también pueden estar implicadas por otras vías, como posibles modificaciones epigenéticas hereditarias de los genes o por proteínas asociadas5. La alteración de la barrera cutánea y la respuesta inmune alérgica han sido los principales focos en los estudios mecanísticos de la DA, pero el papel del medio ambiente se está haciendo cada vez más evidente. Aunque las investigaciones son limitadas, hay evidencia de que la exposición al humo ambiental del tabaco o a los ftalatos (sustancias añadidas al plástico) pueden afectar en los inicios y/o desarrollo de la enfermedad.

Debido entonces a la heterogeneidad de la DA, se justifica que se continúe la investigación no sólo en el esclarecimiento de los mecanismos de la enfermedad, a través de la identificación de las alteraciones genéticas contribuyentes, sino también en la investigación para comprender cómo y cuándo ocurren estas alteraciones genéticas. Esto podría conducir a la curación que los afectados por DA aguardan con tanta ansia.

Existen múltiples tratamientos paliativos para la DA, pero no hay cura.  La DA es más común en bebés. Puede comenzar incluso ya a la edad de 2 a 6 meses. En los niños, esta afección a menudo comienza a desaparecer alrededor de los 5 a 6 años de edad, pero con frecuencia se presentarán reagudizaciones. En los adultos, el problema por lo general es una afección prolongada o recurrente.

Muchas personas lo superan con el tiempo a comienzos de la vida adulta, aunque éste no es el caso en una segunda parte de este post, donde participará con su experiencia un paciente con una sintomatología más severa en pleno estadio de adulto. Las personas con DA a menudo tienen asma o alergias estacionales, y suelen dar positivo en las pruebas cutáneas para alergias. Sin embargo, esta dermatitis no es causada por alergias. Por ello, el principal de los tratamientos es siempre preventivo. El propio cuidado a diario de la piel puede reducir la necesidad de medicamentos6. Para ayudarlo a evitar rascarse el salpullido o la piel, se hace uso de (1) humectante, una crema de esteroides tópica u otros medicamentos recetados por el proveedor de atención médica; (2) antihistamínicos por vía oral para reducir la comezón intensa; (3) correcta higiene con uñas bien recortadas. Es de uso regular la utilización de guantes suaves al dormir si el rascado de noche es un problema.

En este momento, no se utilizan vacunas para alergias para tratar la DA. Los antihistamínicos tomados por vía oral pueden ayudar con la picazón o las alergias sin necesidad de adquirir recetas médicas. En general, la DA se trata con medicamentos que se aplican directamente en la piel o el cuero cabelludo. Estos medicamentos se conocen como fármacos tópicos:

– Recetas de cremas o ungüentos de cortisona (esteroide) suave (o fuerte cuando no hay reacción positiva).

– Medicamentos denominados inmunomoduladores tópicos (IMT), recetados a cualquier persona mayor de 2 años de edad.

– Cremas o ungüentos que contengan alquitrán de hulla o antralina para las zonas engrosadas.

– Se pueden emplear cremas protectoras que contengan ceramidas.

– El tratamiento de conservación de la humedad con corticosteroides tópicos puede ayudar a controlar la afección, pero puede llevar a que se presente una infección.

Además, junto con los fármacos tópicos, se suelen emplear de otros medicamentos entre los que se incluyen:

  • Cremas o pastillas antibióticas si su piel se infecta.
  • Fármacos que inhiben el sistema inmunitario.
  • Fototerapia, un tratamiento médico en el cual la piel se expone cuidadosamente a la luz ultravioleta (UV).
  • Uso de esteroides sistémicos por corto tiempo (por vía oral o a través de vena).

 

A día de hoy, diversos laboratorios de distintos puntos del mundo investigan para buscar la solución. En Corea, se estudia el tratamiento con la Centella asiática, conocida por el nombre común Gotu kola, una medicina herbal tradicional que se ha utilizado para ejercer efectos farmacológicos en la dermatología2. La hierba Centella asiática se utiliza en el tratamiento de lesiones cutáneas como heridas por quemaduras, escoriaciones o eczema, así como en enfermedades no dermatológicas como complicaciones diabéticas y trastornos neurodegenerativos. Sus datos demostraron que la Centella asiática podría ser un agente prometedor para la DA por la inhibición de la señalización de un importante factor de transcripción (NF-KB) asociado con respuesta inflamatoria alérgica en DA.  En Francia proponen el método de diagnóstico denominado dermatoporosis7 para describir los signos clínicos y consecuencias funcionales de la extrema fragilidad de la piel. En Holanda recurren al desarrollo de biomarcadores8 mediante el empleo de la bioinformática y otras plataformas múltiples.  También se obtuvieron buenos resultados con el empleo de inmunoduladores no esteroideos9 (Tacrolimus o Protopic® como nombre comercial) como sustituto a los corticoides en el tratamiento contra la DA. El uso de un tratamiento con adyuvante en forma de lisado de bacterias (OM85) y anti-IgE también propició un futuro esperanzador para todos los afectados10-11. Por último, en Japón desarrollaron un modelo de anticuerpo monoclonal, en estudio clínico en fase II, denominado Ustekinumab12, específico contra la IL-12/-23.

Todos estos tratamientos anteriores desgraciadamente siguen en fases experimentales y puede que muchos de ellos no lleguen ni a aprobarse por la FDA (U.S. Food and Drug Administration), pero por suerte el pasado 28 de marzo de este año, otro de los fármacos experimentales (Dupilumab) que estaban en prueba durante años finalizó con éxito la fase III13 y se encuentra a la espera de ser comercializado14. Dupilumab (también llamado Dupixent® como futuros inyectables comerciales) es un anticuerpo monoclonal humano que inhibe de forma simultanea la señalización de las IL-4 y IL-13, demostrando una significativa eficacia sobre pacientes con moderada a severa DA (inidicado para aquellos que no tienen mejoría o se le desaconsejan los tratamientos convencionales), asma y poliposis nasal15,16. TODA UNA GRAN NOTICIA QUE ESPERAMOS QUE LLEGUE PRONTO A ESPAÑA Y QUE RECIBIRÁN CON LOS BRAZOS ABIERTOS TODOS LOS AFECTADOS DE DERMATITIS ATÓPICA.

 

Referencias

  1. Increased Th2 activity and diminished skin barrier function cooperate in allergic skin inflammation. Eur. J. Immunol. 2016, 46, 2609–2613.
  2. Anti-Inflammatory Effect of Titrated Extract of Centella asiatica in Phthalic Anhydride-Induced Allergic Dermatitis Animal Model. J. Mol. Sci. 2017, 18, 738; doi:10.3390/ijms18040738.
  3. Characteristics of peripheral blood CD4+ CD25+ regulatory T cells and related cytokines in severe atopic dermatitis. Eur. J. Dermatol. 2016, 26, 240–246.
  4. Analyses of a mouse model of the dermatitis caused by 2,4,6-trinitro-1-chlorobenzene (TNCB)-repeated application. J. Dermatol. Sci. 2005, 37, 159–167.
  5. Atopic Eczema. Int J Toxicol. 2017 Jan 1:1091581817701075. doi: 10.1177/1091581817701075.
  6. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000853.htm
  7. A simple selfdiagnosis tool to assess the prevalence of dermatoporosis in France. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2017 Mar 25. doi: 10.1111/jdv.14240.
  8. Multiplex platform technology and bioinformatics are essential for development of biomarkers in atopic dermatitis. J Allergy Clin Immunol. 2017 Mar;139(3):1065. doi: 10.1016/j.jaci.2016.08.023.
  9. Atopic dermatitis management with tacrolimus ointment (Protopic®). J Dermatolog Treat. 2003 Oct;14(sup1):516. doi: 10.1080/09546634.2003.11864618.
  10. Adjuvant treatment with the bacterial lysate (OM85) improves management of atopic dermatitis: A randomized study. PLoS One. 2017 Mar 23;12(3):e0161555. doi: 10.1371/journal.pone.0161555.
  11. Atopic Dermatitis AntiIgE Paediatric Trial (ADAPT): the role of antiIgE in severe paediatric eczema: study protocol for a randomised controlled trial. Trials. 2017 Mar 22;18(1):136. doi: 10.1186/s1306301718097.
  12. Efficacy and Safety of Ustekinumab in Japanese Patients with Severe Atopic Dermatitis: A Randomised, DoubleBlind, PlaceboControlled, Phase 2 Study. Br J Dermatol. 2017 Mar 24. doi: 10.1111/bjd.15493.
  13. Two Phase 3 Trials of Dupilumab versus Placebo in Atopic Dermatitis. N Engl J Med. 2017 Mar 16;376(11):1090. doi: 10.1056/NEJMc1700366.
  14. https://www.drugs.com/newdrugs/fda-approves-dupixent-dupilumab-eczema-4505.html
  15. Commonality of the IL4/IL13 pathway in atopic diseases. Expert Rev Clin Immunol. 2017 Mar 15:113. doi: 10.1080/1744666X.2017.1298443.
  16. Dupilumab in the treatment of moderatetosevere atopic dermatitis. Expert Rev Clin Immunol. 2017 Apr;13(4):301310. doi: 10.1080/1744666X.2017.1292134.