El endosulfán fue desarrollado a principios de los años 50 y es un insecticida-acaricida organoclorado, disruptor endocrino y altamente tóxico.

La empresa químico-farmacéutica Bayer, comercializadora, fabricante y distribuidora de este producto dió a conocer en septiembre de 2009 la noticia de acabar con la distribución mundial de éste insecticida a finales del año 2010.

El endosulfán fue uno de los pesticidas más tóxicos en el mercado, responsable de muchos incidentes aciagos y casos de envenenamiento en muchos países a nivel mundial.

Desde los años noventa hasta la actualidad, varios países han ido reconociendo los peligros de su uso y han dejado de producirlo o directamente lo han prohibido.

El endosulfán es altamente tóxico tanto si se traga, se inhala o se absorbe a través de la piel.

Los síntomas de envenenamiento agudo incluyen la hiperactividad, excitación, disnea (dificultad en la respiración), apnea (detención de la respiración), falta de coordinación, pérdida del conocimiento, diarreas, anemia, náusea, vómitos acusados, insomnio, visión borrosa, formación de espuma o sequedad de la boca, temblores, ausencia de apetito, irritabilidad, cefaleas, disminución de la respiración, hematuria, mareos, falta de equilibrio.

Fué documentado que dosis muy bajas como 36 mg/kg, en seres humanos causan la muerte.

El endosulfán es un alterador endocrino y con potencial para provocar hipotiroidismo.

Numerosos estudios demostraron su poder para interrumpir hormonas y derramar efectos adversos en el sistema reproductivo masculino retrasando la madurez sexual.

Este insecticida no está listado como carcinógeno.

Ingrediente activo

Endosulfán: 6,7,8,9,10,10-Hexacloro-1,5,5a,6,9,9a-Hexahidro-6,9-metano-2,4,3-benzodioxatiepin-3-óxido

Convenio de Estocolmo

El Convenio de Estocolmo sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) es un acuerdo internacional que regula el tratamiento de las sustancias tóxicas. Fue firmado el 22 de mayo de 2001 en Estocolmo y entró en vigor el 17 de mayo del 2004. En un principio el convenio regulaba doce productos químicos incluyendo productos producidos intencionadamente, tales como: pesticidas, PCBs; dioxinas y furanos. En la actualidad hay 172 países que han ratificado el convenio. El Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes entró en vigor para España el 26 de agosto de 2004.

Más información en Convenio de Estocolmo

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