La neurología y el lenguaje son áreas que hasta 1970 no habían tenido un sustento que los estudiara de manera científica en conjunto, pero ¿Cuál es la relevancia del estudio de la neurolingüística? Desde la perspectiva médica, es un gran apoyo al estudio de las afasias mentales, trastornos que afectan el lenguaje posterior a una lesión cerebral, pero más allá de ello, el lenguaje es una de las formas en las que el cerebro directamente expresa su configuración y por tanto su forma de procesamiento de información de manera más primordial y básica.

El conocimiento de nuestra realidad está sesgado al idioma que hablemos desde el momento en que comenzamos a hablarlo, pero ¿Por qué? El Dr. Alexander Luria, científico soviético (1902 – 1977), en su obra “Conciencia y lenguaje” explica que el lenguaje es un análisis de cómo se forma el reflejo inmediato de la realidad, de cómo el hombre refleja el mundo real en el cual vive, de cómo elaborar una imagen del mundo objetivo constituye una parte importante de la neuropsicología. También explica que el hombre está en condiciones de abstraer características aisladas de las cosas, captar los profundos enlances y relaciones en los que estas se encuentran. De esta forma esto se hace posible y constituye el capítulo más impórtate para las ciencias del estudio de la mente.

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Se estima que alrededor de 7.000 idiomas diferentes se hablan en todo el mundo. El 90% de las cuales son hablados por menos de 100.000 personas. Solo en la India hay al menos 30 idiomas diferentes y alrededor de 2000 dialectos.

Pero ¿En verdad el lenguaje constituye alguna parte importante de la forma consciente de pensamiento? Para responder eso, habría que examinar culturalmente como surgió el lenguaje, cómo divergió y sentar conclusiones de si en verdad ello conlleva algo significante en la conciencia y conducta del individuo.

 

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Tablillas grabadas sumerias, según estudios de Carbono 14 se pueden estimar en 5,500 de antigüedad aproximadamente.

Historia del lenguaje

Desde el 3,500 a.C. años se atribuye la escritura. Son las tabletas de piedra sumerias, encontradas en la Baja Mesopotamia las cuales tienen el registro más antiguo de ello, y aproximadamente para la misma época, en Asía, también había ya escritos en placas de piedra o huesos, pero es evidente el pensar que anteriormente ya se llevaba hablando mucho tiempo tal lenguaje escrito.

Si se quisiera hacer una indagatoria directa de cuál es el lenguaje más antiguo de la humanidad es inevitable caer en la idea Biblica del origen primero de la lengua. Según la Biblia, todos los hombres hablaban una misma lengua y empleaban las mismas palabras esto conllevo a que se pusieron de acuerdo para construir una torre que llegara al cielo, pero al ver su obra, Dios se ofendió por el orgullo y la insolencia de sus hijos y decidió confundirlos, cambiando sus lenguas. Ellos ya no pudieron entenderse y acabaron dispersándose por toda la Tierra. Este es el origen bíblico de los diferentes idiomas, pero ¿Qué tan real puede ser el que todas las culturas en algún punto de la historia hayan hablado el mismo idioma?

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Representación artística de la Torre de Babel por Lucas Van Valckenborch.

Sir William Jones (1746 – 1794), lingüista e investigador de la antigua India del siglo XVI, considero esta una posibilidad tras estudiar más de 30 lenguas las cuales hablaba a la perfección y encontrar conexiones entre sanscrito, griego antiguo y latín. Además, encontró ligaduras entre el gótico, los lenguajes celtas (Breton, cornico, gales, entre otros) y el persa. Estos descubrimientos lo llevaron a la conclusión de que estas lenguas habían tenido un origen común, y aun cuando el descubrimiento de las familias Indoeuropeas les dejaría de ser atribuido tras investigaciones que muestran que Gaston-Laurent Cœurdoux (1691-1779), misionero Jesuita, fue el primero en encontrar estas conexiones, el trabajo de Sir William Jones fue uno de los más bastos en cuanto a la traducción de trabajos en lenguas Indioeuropeas.

Este “lenguaje madre” del cual Sir William Jones hablaba era muy parecido a lo que la Biblia menciona, aunque bastas investigaciones científicas realizadas, muestran que este proto-lenguaje no habría empezado en su totalidad con un grupo de personas en todo el planeta, sino que, tras la separación de las poblaciones que migraron, tanto al continente asiáticos, americano, y quienes permanecieron en África desarrollaron su lenguaje después de asentarse. Investigaciones concluyeron que existen 20 familias lingüísticas, a saber, indoeuropea, urálica, caucásicas, camito-semíticas, del Sudán, bantú, hotentotes, altáica, japonés, paleo siberiana, chino-tibetana, andamanésica, dravídicas, austro-asiática, malayo-polinésica, austrálica, vasco, coreano, esquimales y lenguas amerindias. De todas las anteriores, la familia más estudiada ha sido la Indoeuropea, de cuyo seno nace nuestro idioma español, desprendiéndose de la rama itálica al latín y posteriormente a ser una de las 8 lenguas llamadas Romances.

Papel de la lengua en la forma de pensamiento.

Ya conocemos de donde proviene el lenguaje y sabemos que las 20 familias lingüísticas que se consideran precursoras de las demás lenguas conocidos son distintas tanto en la forma fonética, lingüística, sintáctica y conceptual. Esto quiere decir, que entre estas 20 lenguas hay concepciones conceptuales que son entendidas de manera diversa entre ellas, lo cual, complica aún más su estudio, aunque genera en quienes entienden lenguajes ajenos al natal, nuevas formas de concepción de ideas.

Esta concepción de ideas genera modificaciones en las formas de pensamiento de las personas, ya que como explica A. Luria, el lenguaje es una forma de configuración en la que damos prioridad a un conepto sobre de otro de manera ordenada y sistemática.

Para poder entender mejor esta situación se hará una cita de varios ejemplos de interpretación lingüística que entre idiomas genera conceptos diferentes, esto en antropología es conocido como Etnociencia.

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Representación artística del pensamiento y la interconexión de ideas por Rafael Castillo.

Un ejemplo es que los Hanunoo, una tribu nativa de Filipinas tiene nombre independiente para noventa y dos variedades de arroz, mientras que en el anglohablante los llamaríamos arroz a todos. Los hanunoo tienen un concepto de noventa y dos cosas distintas cuando nosotros como anglohablantes solo vemos una. El Ruso, por ejemplo, identifica más sombras que cualquier otro idioma, ya que para ellos no es lo mismo “azul claro” y “azul oscuro”, sino que son entidades independientes. El esquimal, tiene seis nombres para decir nieve, todas las cuales nosotros llamaríamos solo nieve. Por otro lado, en contraposición a estas ideas se tiene también que nosotros distinguimos entre Ford, Chevrolet, un Toyota y muchas marcas y modelos, mientras que los Hanunoos y los esquimales solo los llamarían autos.

Los Hanunoo, una tribu nativa de Filipinas, imagen por National Geographic.

Los Hanunoo, una tribu nativa de Filipinas, imagen por National Geographic.

Citando al etnólogo Roger Brown: “Los hallazgos de la etnociencia y la semántica comparativa sugiere que es algo raro encontrar una palabra en un idioma que sea equivalente exacto respecto a otra palabra, en un idioma no relacionado. Si cada léxico es considerado como una plantilla impuesta en una realidad común, estas plantillas no coinciden. Al nivel gramatical, las diferencias de significado entre idiomas son más importantes y probablemente de mayor significancia”.

Por ende se puede asumir que el comportamiento con respecto al entorno será diferente según el lenguaje del habla del individuo, es decir, alguien hablante del español o japonés, cuyo lenguaje no genera culpa directa sobre las acciones generadas (ejemplo: El vaso se rompió), asumirá inconscientemente que la acción no fue deliberada absteniéndose de la culpa. Contrario a los países nórdicos en los cuales el lenguaje señala específicamente el sujeto de la acción y genera un vínculo.

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La educación publica en finlandia tiene el título de la mejor del mundo según el examen PISA realizado en el año 2015.

En castellano es bastante difícil imaginarse tener una conversación sin definir el género. El idioma está fundado en “hombres” y “mujeres”, sustantivos “masculinos” y “femeninos”, mientras que, en países como Finlandia, país conocido por su seguridad, excelente calidad educativa y políticas progresistas, el finés es el idioma natal, un idioma neutral en términos de género, por ejemplo, no existen pronombres que se refieren a esto. Es por esta razón que la palabra “él” o “ella” no existe en finés, simplemente se usa “hän” para referirse tanto a mujeres como hombres los que psicológicamente da pie a una equidad sobreentendida, posteriormente en la escuela les es explicada a sus alumnos las diferencias entre hombre y mujer hasta la edad de 4 años.

En conclusión

Es definitivo que nuestro lenguaje ejerce un punto de referencia de nuestros pensamientos, el enfoque de la vida que tenemos y es la estructura primordial de respuesta a nuestro entorno.

Es inevitable que esta situación sea pasada por alto, ya que al final es nuestra lengua lo que nos forma como personas en primera instancia, y la pérdida de ella nos desidentificaría, pero no por ello hay que permitir que nuestro idioma tome posesión de lo que conscientemente se puede hacer con él. Hay que darle el lugar que merece a cada uno y evitar que los “huecos de la lengua” se vuelvan ideas erróneas de entender la realidad. No demos nuestro idioma por sentado, ni mucho menos sintamos que al estudiar otro idioma se toma una decisión de solo aprender a entender a otros, sino como una forma diferente de ver el mundo, a través de los ojos de otra cultura.

Por: @SaulDLP

Fuentes bibliográficas:

– A.R. Luria., Conciencia y Lenguaje, Visor Libros, Pp (10-46), año 1984.
– Mœurs et coutumes des Indiens. Ed. N.-J. Desvaulx. 1777
– Hooper E. H., Hugh Chisholm., Encyclopædia britannica (edición de 1911).
– Moreno Cabrera, Juan Carlos. Lenguas del Mundo. Visor. Madrid. 1990
– Stephen A. Grunlan, Marvin K. Mayers. Antropología Cultural: Una perspectiva cristiana. Editorial Vida (1997)
 

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