Tras mucho pensar sobre qué tema tratar en mi primer post en MasScience, he decidido que lo mejor era escribir sobre uno de los temas clásicos para los avezados en farmacología, pero que, sin embargo, suele ser un gran desconocido para el resto de los mortales; las interacciones farmacológicas de ciertos alimentos.

Mientras realizaba el trabajo de fin de máster en el servicio de farmacología del Hospital de la Princesa, tuve la oportunidad de conocer de cerca el funcionamiento de los ensayos clínicos tipo I (en voluntarios sanos, quizá algún otro día escriba sobre los distintos tipos y la utilidad de cada uno de ellos). Uno de los aspectos que me llamó la atención en cuanto a las normas de reclutamiento era que, a los voluntarios, se les exigía no tomar ni infusiones, ni zumo de pomelo, durante y en las 48 horas previas al ensayo.

Esto se debe principalmente a que en el té existen componentes (catequinas y flavonoides) que en algunos casos se absorben y metabolizan por la misma vía por la que también se absorben (P-gp y/o OATPs)  y metabolizan (citocromo P450) gran parte de los fármacos. Las catequinas y los flavonoides que se encuentran en el té verde (Camellia sintesis), han sido tradicionalmente asociados a diversos efectos beneficiosos sobre la salud como la prevención del cáncer o las enfermedades cardiovasculares. Como el té verde es consumido en todo el mundo y es un aditivo común de muchas bebidas e infusiones, en los últimos tiempos, está aumentado la probabilidad del uso concomitante de té verde y fármacos.

El hecho de que las catequinas y flavonoides del té verde se absorban y metabolicen por las mismas vías que los fármacos, hace que “compitan” entre ellos. Por esta razón estos compuestos podrían alterar la concentración plasmática de ciertos fármacos alterando también su efectos. Si los compuestos comparten el sistema de metabolización del fármaco, se aumentará la concentración de fármacos, aumentando la probabilidad de aparición de efectos secundarios.  Por el contrario, si comparten el sistema de absorción, al competir, se absorberá menos fármaco y la dosis podría dejar ser efectiva.

Un ejemplo de esto último lo tenemos lo tenemos en un estudio publicado en 2014 en la revista Clinical pharmacology and therapeutics en el que la ingesta de te verde demostró reducir tanto la concentración plásmatica (farmacocinética) como los efectos terapéuticos (farmacodinámica) del Nadolol. Este hecho se debió a que las catequinas se absorben por el mismo transportador OATP por el que se absorbe el Nadolol de tal manera que inhibían su absorción al competir con él.

 

Así que, cuando os dé la impresión de que un fármaco tiene un efecto mayor o menor que el de costumbre, ¡plantearos si ese día os habíais tomado también una infusión!

¡Abrazo a todos los massciencers!

Referencia:

  • MISAKA, S., y col. Green tea ingestion greatly reduces plasma concentrations of nadolol in healthy subjects. Clinical Pharmacology & Therapeutics, 2014, vol. 95, no 4.