Célula de cáncer de próstata en la última fase de la división. Imagen coloreada de microscopia electrónica de barrido. Fuente: https://www.facebook.com/FahadAliofficial1/

Muchos habréis oído hablar de lo que es el ácido láctico o lactato pero, incluso dentro de la comunidad científica, aún hay arraigados conceptos erróneos respecto a sus efectos en el organismo. A veces he escuchado que “el ácido láctico es lo que produce las agujetas”… MENTIRA, lo que llamamos “agujetas” son microrroturas de las fibras musculares producidas por el ejercicio, pero ahora no vamos a entrar en esto. Hoy vamos a centrarnos en el papel que este compuesto tiene en el progreso del cáncer.

Esquema de la respiración aeróbica (arriba) y de la fermentación láctica (abajo). La fermentación tiene por objetivo reciclar las moléculas de NADH obtenidas en la glicólisis y convertirlas a NAD, ya que sinó no se podría llevar a cabo la primera parte debido a la falta de NAD. Fuente: propia.

Pero, ¿qué es y cómo se produce el lactato? Explicado de forma simple, el lactato es un compuesto orgánico de 3 átomos de carbono obtenido de la fermentación láctica de los hidratos de carbono por parte de distintos microorganismos como algunas bacterias y hongos, así como algunas células humanas, especialmente las musculares. Normalmente, el metabolismo de los hidratos de carbono pasa por la respiración aeróbica, que consiste en una vía llamada glicólisis, donde la glucosa se convierte en piruvato y se obtiene energía (ATP) y poder reductor (NADH), seguida de una serie de procesos aeróbicos (ciclo de Krebs o del ácido cítrico y cadena respiratoria o de transporte de electrones), que terminan de degradar la molécula a CO2 dando lugar a una gran cantidad de energía por cada glucosa utilizada. Pero, cuando las condiciones impiden un subministro adecuado de oxígeno, estos procesos aeróbicos no se pueden llevar a cabo y ocurre la fermentación. Durante la fermentación, el poder reductor generado en la glicólisis (que continua en marcha, ya que no requiere oxigeno) es reciclado y transferido al piruvato, que se reducirá y convertirá en nuestro querido ácido láctico, obteniendo moléculas oxidadas (NAD) que permitirán volver a llevar a cabo la glicólisis. Así pues, la fermentación láctica es mucho más rápida que la respiración aeróbica, pero mucho menos eficiente, ya que apenas se degrada la glucosa.

Otto Heinrich Warburg, médico y fisiólogo alemán laureado con el premio Nobel en 1931. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Otto_Heinrich_Warburgucosa.

 

Y, ¿qué relación mantienen la fermentación y el lactato con el cáncer? Como ya descubrió el fisiólogo alemán Otto Warburg en 1923, las células tumorales, incluso en condiciones normales de oxígeno, tienden a tener una tasa de consumo de glucosa muy elevada, junto a una enorme producción de lactato, lo que es llamado glicolisis aeróbica o efecto Warburg (1)(2). Entonces, según el efecto Warburg, la mayor vía metabólica para obtener energía de las células tumorales es la fermentación láctica, por lo que consumen mucha glucosa para crecer y proliferar, pudiendo tener una ventaja selectiva al privar del aporte energético necesario a otras células del organismo como, por ejemplo, algunas células del sistema inmune que combaten dicho tumor (1)(2). Se ha visto que las células tumorales pueden metabolizar el lactato como fuente de energía (3), además, su exceso podría servir para los procesos anabólicos (de síntesis) necesarios para el rápido crecimiento del tumor (1). Por otro lado, la elevada producción de ácido láctico hace que el pH del microambiente que rodea el tumor baje, alterando la interfase del tumor y el estroma (donde están pegadas las células tumorales) lo que permite una mayor invasividad de las células cancerígenas y facilita la invasión de otros tejidos (metástasis) (1). Cando es transportado a otras células y tejidos no tumorales, el lactato puede reprogramar el metabolismo de estas y, aparte, inducir la secreción de algunas proteínas que ayuden a llevar a cabo esta metástasis (2). Recientemente se ha visto que también puede actuar como molécula señalizadora, estimulando la inflamación del tejido tumoral y la producción de VEGF, una proteína que interviene en la angiogénesis o creación de nuevos vasos sanguíneos que permiten la llegada de más nutrientes al tumor (2)(3).

Esquema del ciclo de Cori. La glucosa se convierte en lactato en el músculo y en el hígado se vuelve a reciclar. Fuente: propia.

Estos son algunos de los efectos que el lactato tiene en el progreso del cáncer, y aunque hay muchos más factores influyentes, este ácido orgánico aparece en todas sus etapas, así que su metabolismo podría ser una buena diana terapéutica para el tratamiento de esta patología (3).
Finalmente, aunque durante el ejercicio, especialmente de alta intensidad, se genere gran cantidad de ácido láctico por parte de las células musculares, el entrenamiento permite desarrollar una tolerancia a este, retrasar su aparición (4) y aumentar la capacidad de reciclarlo mediante el ciclo de Cori, reduciendo su presencia en el organismo (4). Por este motivo, el lactato disponible para el tumor y el microambiente que le rodea disminuiría, evitando todos los efectos que este tiene en el progreso del cáncer.

En conclusión, el deporte, dado el efecto que tiene en el metabolismo del lactato entre otras cosas, puede ser una buena manera de complementar los tratamientos contra el cáncer e incluso de ayudar a prevenirlo. Por este y muchos otros beneficios que tiene sobre la salud, creo que se debe fomentar el ejercicio para que todo el mundo empiece a practicarlo dentro de sus posibilidades y siempre aconsejado por un profesional.

BIBLIOGRAFIA
1. Liberti M V, Locasale JW. The Warburg Effect: How Does it Benefit Cancer Cells? Trends Biochem Sci. 2016;41(3):211–8.
2. Hirschhaeuser F, Sattler UGA, Mueller-klieser W. Lactate: A Metabolic Key Player in Cancer. Cancer Res. 2011;72(22):6921–6.
3. Doherty JR, Cleveland JL. Targeting lactate metabolism for cancer therapeutics. J Clin Investig. 2013;123(9):3685–92.
4. Spengler CM, Laube SM, Zu C-. Decreased exercise blood lactate concentrations after respiratory endurance training in humans. J Appl Physiol. 1999;79:299–305.