Todos hemos sido víctimas de alguna infección bacteriana y gracias a los antibióticos hemos salidos ilesos sin muchas complicaciones. Estas sustancias químicas son, indudablemente, trascendentales y han ayudado a salvar vidas desde 1928, cuando el científico británico Alexander Fleming descubrió la penicilina. Este hecho histórico marcó un antes y un después en el tratamiento de enfermedades infecciosas.

Es cierto que cuando nos recetan antibióticos debemos tomar ciertas precauciones. Algunas creencias populares son totalmente verdaderas, como por ejemplo que los antibióticos eliminan las bacterias beneficiosas de nuestro intestino. Por ello, algunos conlleven a diarreas y malestar estomacal (si deseas saber sobre qué dieta seguir si tomas antibióticos, haz clic aquí).

Sin embargo la mayoría de estas “precauciones” no tienen ninguna validez para los expertos.  Aquí van los mitos 4 más comunes explicados bajo la lupa de los científicos:

  1. No debes consumir alcohol si estás tomando antibióticos

Inevitablemente la combinación antibiótico y alcohol suena fatal, y hasta letal, para la mayoría de nosotros. Es muy común escuchar en una fiesta o reunión social la frase “no puedo tomar alcohol porque estoy tomando antibióticos”. Hasta nosotros mismo la hemos dicho un par de veces.

Sin embargo, hasta el momento no existe ningún tipo de evidencia científica que respalde esta afirmación. Afortunadamente para los amantes del vino o la cerveza, la mayoría de investigaciones realizadas no han encontrado ningún síntoma negativo de la combinación de antibióticos y bebidas alcohólicas.

Por supuesto, existen excepciones, como cefalosporina cefotetan y cefalosporina ceftriaxona. Al parecer, estas sustancias retardan la degradación del alcohol y producen estragos en el cuerpo, como náuseas y vómitos.

Aunque no existe suficientes pruebas científica para convencernos de eliminar completamente el alcohol bajo el tratamiento con antibióticos, no es una buena idea excedernos en el consumo de bebidas alcohólicas si tenemos algún malestar físico ¡No es nada atractivo combinar la resaca con la enfermedad!

  1. Los antibióticos curan cualquier enfermedad e infección

Recurrir al uso de antibióticos ante cualquier malestar o fiebre es un error grave. No servirá de nada si la causa de tu enfermedad es, por ejemplo, un virus. Recuerda que los antibióticos actúan sólo contra las bacterias. Así que debes consultar al médico para que el indague en las causas de tu enfermedad y te recete, o no, antibióticos.

La próxima vez que sientas síntomas de gripe (la cual es una enfermedad viral)  ten en cuenta que los antibióticos serán completamente inútiles para combatirla.

  1. El uso exagerado de los antibióticos “crean” bacterias resistentes

Es completamente cierto que el uso indiscriminado de antibióticos favorece el crecimiento de bacterias resistentes ¡La resistencia a los antibióticos es peligrosísima! La mayoría de nosotros no entendemos que la gravedad del asunto es colosal, por lo que es considerada un problema de salud mundial.

No obstante, el mito se refiere al mecanismo por el cual ocurre la resistencia. Debemos entender que la presencia del antibiótico no “crea” las bacterias resistentes, ¡estas ya existían! El antibiótico mata a las bacterias susceptibles mientras que no puedo hacer nada con las resistentes, lo que conlleva al crecimiento de estas últimas.

Este importante descubrimiento es conocido como “test de fluctuación” y llevo a Max Delbruck y Salvador Luria a ganar el Premio Nobel en Fisiología o Medicina ¿interesante, no?

  1. Los antibióticos “cortan” los efectos de la píldora anticonceptiva

Existe una creencia popular que el tratamiento con antibióticos disminuye la efectividad de los anticonceptivos orales. Se argumenta que ambos interaccionan y la absorción del anticonceptivo disminuye, lo que reduciría su eficacia.

Para la mayoría de los antibióticos, esta afirmación no ha sido corroborada en el laboratorio. Sólo se ha demostrado para la rifampicina que, efectivamente existe interacción con el anticonceptivo oral.

Los antibióticos son los responsables de que la población tenga una expectativa de vida tan alta comparada con algunos años atrás. Gracias a estas increíbles sustancias químicas no morimos de una simple infección bacteriana, que aunque no lo creas, era motivo de gran preocupación y mortalidad en el pasado.

Ya tienes argumentos validados por la ciencia cuando veas a tu amigo renunciar a un trago en el bar por su tratamiento con antibióticos o cuando te digan que tomes antibióticos para que te cures velozmente de esa gripe que a todos les está dando.

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