El término hipocampo, como se llama también a los caballitos de  mar, deriva de dos palabras griegas: hippos  (caballo) y kampos (sinuoso, curvado) y además de ser unos animales fascinantes están muy asociados a la mitología y a numerosas leyendas alrededor del mundo.

Es común ver a Poseidón, el dios griego de los mares, cabalgando las olas en un carro tirado por grandes hipocampos (cabeza de caballo y parte inferior del cuerpo de monstruo marino). Su contraparte en la mitología romana, Neptuno, “doma las aguas del océano” en la Fontana di Trevi, según el proyecto concebido por el escultor y arquitecto Gian Lorenzo Bernini y plasmado por Pietro Bracci.

Los caballitos de mar surgieron hace aproximadamente 104 millones de años. Son animales sorprendentes por sus cuerpos peculiares y su sistema reproductivo. Tienen un “hocico” alargado con una pequeña boca terminal y mandíbulas fusionadas. La cola es prensil (le permite sostenerse de plantas marinas), no tienen aletas pélvicas ni caudales, dientes, estómago ni costillas y su cuerpo está cubierto por una armadura de placas óseas en lugar de escamas.

Hocico alargado del caballito de mar

                              Ilustradora: Pilar Barrios

Se alimentan de pequeños crustáceos, los que pasan rápidamente por su sistema digestivo por la falta de dientes y estómago y por eso deben comer constantemente.

La gestación de las crías la hace el macho en una bolsa abdominal donde la hembra inserta los huevos. Allí nutre los embriones hasta el nacimiento, aunque demuestra ser un mal padre porque una vez que los libera de la bolsa no les da ningún cuidado adicional. (Figura 1)

¿Por qué no tienen dientes?

La familia de genes SCPP, secretores de fosfoproteínas de unión al calcio, es fundamental para la mineralización de los tejidos como huesos y esmalte dental, entre otros.  Hay dos grupos de genes SCPP: los ácidos y los ricos en prolina/glutamina. Los primeros regulan la mineralización del colágeno en huesos y dentina, mientras que los segundos están involucrados en la formación del esmalte dental. Los caballitos de mar tienen los primeros pero no los segundos y si los tienen están en forma de pseudogenes, es decir que no se expresan, transformándolos en desdentados. Así, no mastican el alimento sino que los chupan con la presión que generan sus fuertes hocicos.

Ojos que ven bien, olfato innecesario

El olfato es útil para cazar, conseguir pareja y escapar de los enemigos, sin embargo la capacidad olfativa de los caballitos de mar está disminuida porque le faltan varios genes relacionados con los receptores olfatorios. Esta “discapacidad” se ve compensada con un gran sentido de la vista, cada ojo se mueve independientemente del otro, el que usan para ubicar a sus presas.

Malos nadadores

Las aletas pélvicas son para los peces lo que las patas traseras para los caballos o las piernas para los humanos. Sirven, fundamentalmente, para escapar de los predadores y realizar maniobras durante el nado. Los caballitos de mar no tienen aletas pélvicas y nadan de manera erecta usando la aleta dorsal para la propulsión y las pequeñas aletas de los lados de la cabeza para la estabilidad y dirección.

La pérdida de las aletas pélvicas se asocia con la ausencia de predadores y/o  con la evolución de un cuerpo alargado. En este caso se debe a la segunda opción con la presencia de una armadura ósea y el alargamiento de la cola. Los genes de la caja T (T-box) son factores de transcripción implicados en el desarrollo de las extremidades y en los caballitos de mar la ausencia de aletas pélvicas está relacionada con la ausencia de un gen de esta caja, el TBX4. Este es fundamental para el desarrollo de las patas traseras en mamíferos y de las aletas pélvicas en los peces.

Los machos se embarazan

En los peces donde la gestación la realiza la hembra, como en el pez platy, se expresan genes de la subfamilia C6AST que codifican para las enzimas coriolíticas. Las mismas están implicadas en la disolución de la membrana que rodea al huevo (corion) para lograr su eclosión, es decir la salida de los embriones.  Esta subfamilia de genes ha sufrido, en el caballito de mar, duplicaciones en tándem dando lugar a seis genes, de los cuales cinco están altamente expresados en la bolsa de cría del macho. Esto sugiere su función en el embarazo masculino, posiblemente por una reconfiguración de la regulación de esos genes.

macho expulsando por el vientre las crias

Ilustradora: Pilar Barrios

Pérdida de regiones no codificantes

Las regiones no codificantes del ADN son muy importantes porque pueden contener secuencias regulatorias como potenciadores, represores y aisladores génicos. Los potenciadores se unen a los factores de transcripción para aumentar los niveles de transcripción de un gen o grupo de genes, los represores controlan la transcripción de otros genes y los aisladores son secuencias que delimitan regiones funcionales (donde hay genes que codifican proteínas).

En el caballito de mar se han perdido muchas de estas zonas no codificantes, fundamentalmente cerca de los genes SALL 1A, SHOX e IRX5A que están asociados al desarrollo de las extremidades, corazón, riñones y esqueleto. Los patrones de expresión alterados de algunos de estos genes pueden conducir a fenotipos diferentes como ausencia de aleta pélvica o placas óseas en lugar de escamas, aunque los científicos necesitan estudiar más el papel que juega la pérdida de regiones no codificantes y la evolución del caballito de mar.

Ilustradora: Pilar Barrios



Bibliografía consultada


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