La acumulación de residuos se ha convertido en un problema ambiental y de salud a nivel mundial. Tan sólo en 2012, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), siete millones de personas murieron como consecuencia de la contaminación atmosférica. Lo anterior debido a la generación de gases; así como por la descomposición de la basura a la que no se le da un correcto tratamiento y uso.

Cada hora se generan alrededor de 228 mil toneladas de basura. De esta cantidad, el 30 % no es recolectada ni tratada. Según la aplicación Waste Atlas, desde el 1 de mayo de 2012, se han generado casi mil quinientos millones de toneladas de basura en todo el planeta. El 70 % de ellos se lleva a vertederos; el resto termina en playas, mares, ríos, coladeras o en espacios no destinados para basura. Mucha de esa basura podría ser reutilizada, mas no se aprovecha.

Al no dar un uso adecuado a los residuos, los seres vivos —sí, incluidos los humanos— se exponen a toxinas que afectan la salud física y cognitiva. De seguir así, se estima que para el año 2050, el número de personas que no tendrán acceso a una adecuada gestión de residuos, se elevará a 5 mil 300 millones.

¿Qué pasa en México?

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó, en 2016, que el promedio diario a nivel nacional de residuos sólidos urbanos fue de más de 130 mil toneladas; aproximadamente 0.86 kilogramos de residuos diarios por persona. Por su parte, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) asegura que son 300 kilos diarios de basura por persona; de esa cantidad, sólo el 11 % de recicla.

Los estados que más residuos generan son el Estado de México; la Ciudad de México; Jalisco; Veracruz y Nuevo León. El aumento de basura en estos lugares está ligado al proceso de urbanización; al ritmo de consumo; pero, sobre todo, a la falta de conciencia e información sobre la recolección de residuos sólidos y sus alternativas de uso.

Instituciones como Semarnat y gobiernos locales de cada estado trabajan para integrar el manejo adecuado de la basura; de tal forma que se evite la mezcla de residuos y terminen enterrados en los rellenos sanitarios. De hecho, hay estados que ya cuentan con la separación de residuos; tal es el caso de la Ciudad de México, donde se ha puesto en marcha un programa de separación de basura que obliga a los habitantes a dividir sus residuos por  categorías.

Los residuos orgánicos, como los restos de comida y jardinería, se separan de residuos electrónicos y electrodomésticos; a los cuales es necesario darles un tratamiento diferente. También encontramos a los inorgánicos reciclables; éstos tienen más vida después de la basura: vidrio, papel, cartón, plásticos, algunos metales. Hay una categoría llamada “residuos inorgánicos no reciclables”; en ella se incluyen desechos sanitarios, preservativos, celofán, calzado, chicles, curitas, y, según la página de la Sedema, también el unicel. Pero, ¿qué pasaría si ahora te decimos que el unicel sí se puede reciclar?

El unicel, un residuo inorgánico que ya se recicla en México

Crédito imagen: Pixabay

“Unicel” lo llamamos en el centro y sur de México; hielo seco o nieve seca es como lo conocen en el norte del país. Telgopor le dicen en Argentina; plastoformo, en Bolivia; corchopán es una de las formas como lo llaman en España. Podríamos seguir la lista de los nombres que el poliestireno expandido tiene alrededor del mundo; pero lo que importa al final es saber que este material es un plástico (¡sí, uno de los seis plásticos más usados en el mundo), espumoso, inflado a través de vapor de agua que toma la forma que necesitemos.

El unicel está compuesto de mucho aire, es inocuo. Estas características lo hacen un producto ideal para guardar comida; pero, más importante aún, es perfecto para almacenar y transportar productos médicos como las vacunas. Debido a sus propiedades, también es perfecto para convertirse en piezas de embalaje y fungir como material aislante térmico en las construcciones.

A pesar de su versatilidad, el poliestireno expandido suele ser de un sólo uso y está rodeado de mitos, muchos de los cuales se han creado debido a la confusión de información o a la ausencia de ella.

De acuerdo con Héctor Ortiz, director General de Tecnologías Rennueva, algunos de esos mitos son que el unicel desprende toxinas o gases que perjudican a la salud. Lo cierto es que su uso está avalado por la Food and Drugs Administration (FDA) de Estados Unidos; ya que es un material inocuo y no hay estudios científicos que prueben que el unicel causa daños a la salud o cáncer.

El mito más grande alrededor del unicel (que seguramente has escuchado) es que no se puede reciclar; sin embargo, Héctor Ortiz y su equipo en Rennueva trabajan para desmentir ese mito y prueban, a través de su tecnología, que el poliestireno expandido tiene vida más allá de la basura.

Una tecnología que hace eficiente el reciclaje de unicel

Crédito imagen: Rennueva

Rennueva es una empresa dedicada al reciclaje de poliestireno expandido. Surgió como una iniciativa luego de que Héctor Ortiz, de la mano de Enrique Estrella y Jorge Hinojosa, observaran que el unicel era un producto poco aprovechado.

“Todo surgió en la Facultad de Ingeniería (UNAM), cuando estudiábamos. Nos dimos cuenta de que el unicel era uno de los productos que no se separaba y no se aprovechaba. Veíamos todas las tardes que llegaba a llevarse material de los botes de basura: papel, cartón, vidrio, pet; pero lo que quedaba era lo orgánico y en parte el unicel”, comenta Héctor. Fue esta situación lo que les provocó la curiosidad de saber por qué no se reciclaba ese material. La respuesta: falta de tecnología.

A partir de esta inquietud, desarrollaron la REPS01, una máquina capaz de reciclar el poliestireno expandido y reducir la huella de carbono asociada a ese material. Este primer prototipo fue patentado y se convirtió el inicio de un desarrollo tecnológico que está a punto de llegar a su tercera etapa para hacer más eficiente el proceso de producción.

Tecnología Rennueva

El proceso de reciclaje para el unicel está basado en el proceso de reciclaje para plásticos, en especial en la parte de extrusión. Héctor y su equipo condujeron su investigación y se enfocaron en particularidades que permitieran el reciclaje del unicel.

Gracias a la tecnología desarrollada en Rennueva, el proceso de reciclaje se vuelve sencillo: el unicel se rompe, se compacta, se funde, se transforma en pellets, y, posteriormente, se ocupa para hacer marcos para fotografías, ganchos para ropa, juegos de geometría y carcazas para plumas.

Foto: Lucy E. Miguel

Rennueva contó con el apoyo del gobierno de la Ciudad de México a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología. Después de haber creado el primer prototipo, el equipo obtuvo el registro de plan de manejo ambiental; así como la autorización para operar y reciclar en unicel en la CDMX.

Y aunque actualmente Rennueva sólo tiene una planta de reciclaje, recibe unicel de distintas partes de México; en especial de la zona centro. Además, trabaja de la mano con el gobierno para vincular a la población con esta tarea.

“La meta es, poco a poco, ir creciendo. Atender la zona metropolitana del Valle de México; luego las otras dos zonas metropolitanas más grandes que son Guadalajara y Monterrey, y después dividir al país por regiones”.

El objetivo principal, asegura Héctor Ortiz, es que personas, empresas privadas y gobierno se sumen de forma sencilla al reciclaje de unicel. El director de Rennueva destaca que esto lo hacen desde mecanismos legales como planes de manejo de residuos con Semarnat, así como de campañas particulares a través de sus redes sociales, dinámicas y activaciones. Adicionalmente, trabajan en conjunto con sus aliados estratégicos, DART de México y Marcos&Marcos; y realizan pláticas en instituciones públicas y privadas del sector educativo.

La responsabilidad social del reciclaje

Si bien existen maneras de reciclar diversos residuos inorgánicos; aún falta ser conscientes de la manera en que los usamos y disponemos de ellos. El trabajo no es sólo de las empresas y gobiernos; sino también de todos los que habitamos el planeta.

“Todos los factores se engloban en este proyecto (Rennueva) sostenible y sustentable; desde lo ambiental y social para que la gente tenga una fuente de ingreso; en salud, y en cuestión económica, porque se da valor a un producto que antes tenía valor desperdiciado.” (Héctor Ortiz)

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