Ilustración de: Antón Bigné Higón

La materia, está compuesta por átomos y éstos a su vez de protones y neutrones en el núcleo; mientras que los electrones muchísimos más pequeños que el anterior, “danzan” de manera perpetua en zonas muy específicas llamadas orbitales.  De hecho, gran parte de lo que nos enseñan en el cole sobre que los electrones están dando vueltas “como planetas”, alrededor del núcleo es falso. Es mucho más preciso imaginarse a los electrones como un enjambre de abejas o de pájaros cuyos movimientos individuales son imposibles de determinar con exactitud, pero si podemos describir el movimiento de todo el conjunto.

En un átomo, la densidad de materia (cantidad de masa por unidad de volumen), está concentrada casi en su totalidad en el cuerpo central del mismo, es decir en el  núcleo. Para que tengamos una idea, un electrón pesa como 9,20938291×10-31 Kg, mientras que un protón (átomo de hidrogeno que ha perdido un electrón “H+”), pesa algo como 3,34754913×10-27, es decir, que el núcleo del átomo es una varios miles de veces más pesado que el electrón.  Esto sería como si comparáramos el peso de una persona adulta promedio, con el peso de un avión Boeing 747 listo para despegar.

Ilustración de: Antón Bigné Higón

¿Y qué hay del volumen? Obviamente un átomo es muy pequeño y un electrón, lo es aún más. Si quisiéramos imaginarnos mejor esta relación de tamaño, podríamos decir que si un átomo fuera del tamaño de un estadio de futbol –El Bernabéu o Camp Nou- el tamaño del núcleo sería algo similar a un guisante, mientras que los electrones serían unas pulgas sentadas en las gradas más altas del estadio…

La materia, está compuesta por átomos y éstos a su vez de protones y neutrones en el núcleo; mientras que los electrones muchísimos más pequeños que el anterior, “danzan” de manera perpetua en zonas muy específicas llamadas orbitales.  De hecho, gran parte de lo que nos enseñan en el cole sobre que los electrones están dando vueltas “como planetas”, alrededor del núcleo es falso. Es mucho más preciso imaginarse a los electrones como un enjambre de abejas o de pájaros cuyos movimientos individuales son imposibles de determinar con exactitud, pero si podemos describir el movimiento de todo el conjunto.

En un átomo, la densidad de materia (cantidad de masa por unidad de volumen), está concentrada casi en su totalidad en el cuerpo central del mismo, es decir en el  núcleo. Para que tengamos una idea, un electrón pesa como 9,20938291×10-31 Kg, mientras que un protón (átomo de hidrogeno que ha perdido un electrón “H+”), pesa algo como 3,34754913×10-27, es decir, que el núcleo del átomo es una varios miles de veces más pesado que el electrón.  Esto sería como si comparáramos el peso de una persona adulta promedio, con el peso de un avión Boeing 747 listo para despegar.

¿Y qué hay del volumen? Obviamente un átomo es muy pequeño y un electrón, lo es aún más. Si quisiéramos imaginarnos mejor esta relación de tamaño, podríamos decir que si un átomo fuera del tamaño de un estadio de futbol –El Bernabéu o Camp Nou- el tamaño del núcleo sería algo similar a un guisante, mientras que los electrones serían unas pulgas sentadas en las gradas más altas del estadio…

 

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