Convirtiendo un huevo en un hombre

Tocar la novena sinfonía de Beethoven, pintar un Picasso, o sencillamente, disfrutar de ambos. Todo empieza en el huevo. El movimiento exacto de los dedos, la visión tridimensional, el oído preciso o los circuitos del cerebro relacionados con el placer, todos existen gracias al programa genético que ha convertido el oocito microscópico que éramos inicialmente en el ser humano complejo que somos hoy en día.

La complicada serie de procesos que tienen lugar desde el momento de la fecundación del oocito por el espermatozoide, formando un cigoto, hasta el nacimiento de un organismo es lo que estudia el campo del desarrollo embrionario. En el periodo embrionario se determinan los ejes (dónde está delante y detrás, la derecha y la izquierda, arriba y abajo), se decide qué célula originará una neurona y cuál a una célula hepática.

El cigoto es inicialmente una única célula que se va dividiendo exponencialmente, de 2 a 4, de 4 a 16, de 16 a 256. A medida que se van dividiendo, las células también van decidiendo de qué órganos formarán parte, a través de los procesos de ‘diferenciación’ celulares. Pero si todas las células provienen unas de las otras y tienen por lo tanto la misma información genética, el mismo ADN, ¿cómo pueden acabar siendo una célula muscular una y sanguínea la otra? El destino final de cada célula dependerá sobre todo de su interacción con las otras células y de la precisa activación de diferentes genes en el tiempo y el espacio (la expresión diferencial). Gracias a la comunicación intercelular las millones de células del organismo se coordinarán como un todo.

Es esencial entender el desarrollo embrionario, ya que los problemas en esta fase suelen tener graves consecuencias. La espina bífida, por poner sólo uno de muchos ejemplos, es una malformación congénita en la que uno o más arcos vertebrales posteriores no se fusionan correctamente, de forma que la médula espinal queda sin protección ósea.

Hay miles de grupos de investigación en todo el mundo que estudian el desarrollo embrionario utilizando diferentes organismos modelos. En el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB) se estudia, por ejemplo, el desarrollo del oído y el cerebro posterior en vertebrados, utilizando organismos modelo como el pollo, el pez cebra o el ratón. Otros organismos invertebrados como la mosca del vinagre y el gusano nematodo C.elegans son unos clásicos en el estudio del desarrollo por su simplicidad relativa y la facilidad de hacer estudios genéticos en ellos.

 

Ilustraciones de: Javier García

 

 

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