Cuando desde el equipo de MasScience se me propuso hacer un artículo para un proyecto relacionado con la ilustración de textos para estudiantes pensé en terminar uno de los artículos de divulgación que tengo a medias sobre los capítulos de mi tesis (Vegetación perenne en taludes de carretera: Condicionantes para su establecimiento y oportunidades para la conservación y restauración de ecosistemas). Aunque he de reconocer, que igual a un estudiante de ilustración y arte no le interese mucho la ecología de plantas en taludes de carretera.

Así que pensé: “bueno, ya que estoy embarcado en un proyecto de divulgación sobre la restauración ecológica de ecosistemas, mejor escribir algo de divulgación genérico y a quien le toque ilustrarme, que pueda diseñar algo que dé más juego que una planta al lado de una carretera”. Por tanto, he decidido hacer una pequeña reflexión sobre los campos agrícolas y la restauración de ecosistemas. Ya que para el gran público, y por desgracia no solo para el gran público, restaurar un ecosistema es convertirlo en “algo” con árboles. Pero desde la visión de la restauración ecológica, eso no debe ser siempre así.

Para comprender de lo que estamos hablando, primero voy a hablar sobre la Restauración Ecológica de Ecosistemas. De manera muy sencilla y sin perdernos en definiciones formales, a mí me gusta decir que la restauración ecológica de ecosistemas se basa en recuperar servicios ecosistémicos degradados. ¿No sabes qué son los servicios ecosistémicos? Son los valores, bienes y servicios (valga la redundancia) que obtenemos de la naturaleza. Por ejemplo, el agua dulce, la comida, las materias primas, la polinización de cultivos, la descontaminación de aguas, o el simple disfrute de un día de campo con la familia son servicios ecosistémicos. Si quieres profundizar un poco más, visita este artículo que escribí sobre los servicios de los ecosistemas.

Visto esto, vamos a meternos brevemente en el mundo de la restauración de campos agrícolas.

Restauración de campos agrícolas

Cuando pensamos en campos agrícolas, podemos tener en mente dos extremos. Por un lado, el típico paisaje agrosilvopastoral, donde hay un equilibrio entre ganadería, agricultura y selvicultura. En estos campos la biodiversidad es muy amplia y hay mucha variedad de servicios ecosistémicos. Pero por otro lado, tenemos los campos eternos de monocultivos, ya sean de cereal, de vides o de olivos, por poner tres ejemplos muy representativos de nuestra geografía. Obviamente, en estos campos hay un servicio ecosistémico evidente: la obtención de comida, pero si el uso es muy intensivo, no busques mucho más… De hecho, en estos campos hay que suplir la carencia de servicios ecosistémicos como el control de plagas o el reciclado de nutrientes, con plaguicidas y abonos químicos. Es aquí donde la restauración ecológica de ecosistemas tiene mucho que decir, ya que hay muchos servicios ecosistémicos que se podrían recuperar.

Partimos de la base de que queremos seguir manteniendo el uso del terreno, que es agrícola. Así que tenemos que actuar sobre pequeños elementos que nos permitan ese doble objetivo: no perder superficie agrícola, pero a su vez reforzar o recuperar servicios ecosistémicos perdidos. Vamos a ver unos ejemplos concretos.

  • Todos los campos tienen zonas de lindes entre parcelas o con los caminos. Estos son unas estructuras lineales ideales para mejorar la biodiversidad, ya que podemos favorecer que ahí se establezcan árboles y arbustos, ya sea con plantaciones o promoviendo la colonización natural. Con esta actuación no perdemos apenas zona de cultivo, pero ganamos una potente estructura vegetal que puede tener beneficios muy variados. Por ejemplo, en estas estructuras se refugia fauna que puede ayudar en el control de plagas agrícolas, así como insectos que pueden actuar de polinizadores para nuestros cultivos. Esta idea puedes encontrarla también en este vídeo sobre los ribazos en campos agrícolas .
  • En muchos campos agrícolas hay pequeñas zonas improductivas que podrían utilizarse para pequeñas actuaciones que ayuden a la biodiversidad a nivel local. Un ejemplo concreto puede ser la instalación de charcas para anfibios (ranas, sapos, tritones y salamandras).
  • Muchos de nuestros campos tienen elementos etnográficos que no debería perderse (usos culturales), como son las antiguas aldeas o pequeñas casas abandonadas, y prácticamente en ruinas. Desde la restauración ecológica se podría plantear que esas casas sirvan de refugio para cernícalos, lechuzas, mochuelos, etc. Estas aves que he mencionado han sufrido fuertes caídas poblacionales en los últimos años, así que estas actuaciones beneficiarían a las especies, pero también a los agricultores, ya que sin perder ni un centímetro de suelo agrícola, tienen potentes comedores de ratones, topillos, langostas, etc que son plagas en muchos campos. Además al recuperar elementos etnográficos estamos mejorando lo que se conoce como servicios ecosistémicos culturales, concretamente los relacionados con el patrimonio cultural y el turismo rural. Una propuesta sobre esto puede encontrarse en este otro vídeo donde se habla de establecer un primillar en una casa abandonada.

Como hemos visto con otros 3 ejemplos, se puede hacer Restauración Ecológica de campos agrícolas, mejorando la biodiversidad a nivel local y mejorando algunos servicios ecosistémicos, sin perder apenas superficie de cultivo. Además, este enfoque de restauración de ecosistemas pretende frenar la potente intensificación agraria, que está poniendo contra las cuerdas la biodiversidad de nuestros campos.

Espero que con este breve post haya conseguido que veas la Restauración Ecológica de Ecosistemas como algo mucho más interesante que plantar 4 árboles en un campo medio abandonado.

 

Ilustraciones de: Javier Altava

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