mnívoros, flexitarianos, vegetarianos, veganos… ¿quiénes llevan una dieta más ecoamigable? De acuerdo con un artículo publicado este año por investigadores adscritos a diversas instituciones francesas nutricionales, medioambientales y sanitarias, independientemente del nivel de consumo de comida orgánica, en la medida que una dieta se base más en plantas y menos en productos de origen animal, las repercusiones medioambientales negativas inherentes disminuyen; además, los alimentos orgánicos sólo muestran impactos benéficos en la reducción de la huella ecológica cuando forman parte de dietas ricas en productos vegetales. No obstante las limitantes del estudio advierten sobre la necesidad de extrapolar cautelosamente sus deducciones a la población en general, sus resultados muestran consistencia con predicciones y conclusiones de estudios internacionales previos.

Efectos medioambientales de dietas basadas mayormente en productos animales

Se considera que la ganadería emite 18% de los gases de efecto invernadero (GEI) producidos por actividades humanas en el mundo; 41% de dichas emisiones corresponde a la carne y 20% a la leche. A lo largo de su cadena de producción y comercialización, la ganadería requiere abundante energía (electricidad, combustibles fósiles) para llevar a cabo actividades como alimentación y cría de animales, fertilización de tierras de pastoreo, además de las tareas humanas propiamente administrativas y logísticas. A estos impactos negativos se suma la pérdida de biodiversidad ocasionada por destinar enormes extensiones de tierra a pastoreo y forraje, así como las ingentes cantidades de agua que la industria ganadera requiere para funcionar.

Beneficios medioambientales de dietas basadas principalmente en plantas

Los autores de la investigación francesa aseguran que, al llevar dietas que privilegian el consumo de vegetales, frutas y cereales, la huella ecológica disminuye hasta 49.6% en emisiones de GEI, es 26.9% menor por demanda acumulada de energía y se reduce 41.5% en materia de ocupación de tierras. Los científicos dividieron las dietas de sus sujetos de estudio en cinco grupos de acuerdo a una calificación provegetariana: el Q1 (quintile one) corresponde a las dietas con el mayor consumo de productos animales y el menor consumo de producto de vegetales, el Q5 (quintile five) es el de aquellas conformadas primordialmente por vegetales y que casi no incluyen productos animales o estos no figuran en absoluto. Ahora bien, según otro estudio (publicado en 2012), la agricultura es responsable de una tercera parte de las emisiones globales de GEI; aunque métodos verdes de producción podrían ser la respuesta, los galos destacan que el impacto positivo de los productos orgánicos sólo es significativo cuando forma parte de las dietas del Q5.

Ilustración Uxue Puerta

Qué bien por el medioambiente, pero… ¿y mi salud!

Los resultados del estudio sobre los impactos medioambientales de dietas provegetarianas y alimentos orgánicos señalan una relación directa entre una mayor calificación provegetariana y una mejor adhesión a los lineamientos dietarios franceses. Las personas cuyas dietas pertenecen al Q5, en general, consumen menos proteínas pero son quienes ingieren la mayor proporción de proteínas vegetales (28.3% más que los del Q1), ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados; se percibió la misma tendencia respecto a carbohidratos, fibra, hierro no hemo y micronutrientes (betacaroteno, vitaminas B1, B6, B9, C, E y K, así como los minerales magnesio, potasio y manganeso). Los autores hacen hincapié en el hecho de que, «más allá de los beneficios para el medioambiente, las dietas ricas en productos vegetales también proveen importantes beneficios nutricionales y de salud». Y, en palabras de la Asociación Estadounidense de Dietética, «las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y el tratamiento de ciertas enfermedades».

Ilustración Uxue Puerta

Factores socioculturales y económicos en torno a la elección de una dieta en particular

Los investigadores franceses reconocen que en países como Francia, «donde comidas a base de carne y queso son parte integral de la dieta tradicional», las dietas veganas o vegetarianas siguen sin ser culturalmente aceptadas, a pesar de que implican impactos medioambientales menores cuando se comparan a las omnívoras. «En este contexto, la calificación provegetariana, que caracteriza las dietas por el nivel de consumo de productos vegetales y animales, y no directamente por la exclusión de productos animales, es sumamente relevante», afirman. Entre otros hallazgos destacados de la investigación, encontramos los siguientes: ser hombre o ser mujer no predispone a la adopción de una u otra dieta; es más probable que personas con más alta calificación provegetariana tengan niveles educativos más altos, sean más activas físicamente, no fumen y sean bebedoras moderadas; en el Q5 se encuentra el mayor porcentaje de sujetos con el nivel más bajo de ingresos por hogar (<900 euros); en el Q4 se concentran los individuos con el ingreso más alto (>2700 euros), también los que viven en unidades urbanas densamente pobladas.corazón de hortalizas

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