Ilustraciones de Nicolás González

La bioenergía nos suena a energía verde y renovable, de esas que podrían salvar el mundo, pero en el África Subsahariana esa palabra esta asociada con deforestación, cambio climático y cientos de miles de muertes anuales.

Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus siglas en inglés) la bioenergía es “energía derivada de la conversión de biomasa” y la biomasa se define como “cualquier tipo de materia orgánica derivada de plantas o animales disponible de manera renovable”. Por eso la bioenergía brota en nuestras mentes como una fuente de energía limpia, que relacionamos con las acogedoras chimeneas de las casas de nuestras abuelas y con la eterna promesa de llenar nuestros depósitos con combustibles limpios a base de dulce caña de azúcar.

Aunque puede que esta visión idealizada ni siquiera se corresponda con la realidad en nuestro país[1], es en África, ese inmenso continente del que sabemos tan poco, donde la contradicción entre nuestra imagen y la realidad se hace mas evidente. Puede parecer contra intuitivo, pero la mayoría de la biomasa que se utiliza en África no tiene nada de renovable.

Para que un recurso natural pueda ser considerado renovable tiene que ser renovado (es decir, producirse de nuevo después de ser extraído) en un periodo limitado en la escala de tiempo humana[2], para que pueda ser usado de nuevo. Por eso los combustibles fósiles no son renovables por mucho que también provengan de la materia orgánica (no podemos esperar los millones de años que tardan los procesos geológicos en producirlos), pero la energía solar lo es (por lo menos durante los próximos miles de años, hasta que el sol, que producirá energía en una escala de tiempo astronómica, se extinga). La biomasa, en forma de madera y carbón, es la principal fuentes de energía en África. pero la diferencia entre el ritmo de consumo y el tiempo que lleva al bosque regenerarse (no puedes obtener madera de un árbol que fue talado recientemente) es demasiado grande como para considerar a la bioenergía renovable.

La búsqueda de combustible causa una deforestación acelerada, hasta el punto de que ha habido casos de países que han mandado al ejercito a proteger los bosques de aquellos que buscaban una fuente de energía[3]. La necesidad de transportar esa energía a aquellos que viven lejos de los bosques ha creado una enorme industria del carbón vegetal en África, ya que este es muy popular entre la creciente población urbana. El carbón se obtiene quemando los productos vegetales de esos bosques de una manera ineficiente, lo que provoca que se necesite cortar mas madera para que alguien cocine con carbón que para cocinar directamente con ella.

Además de matar árboles, la bioenergía en África mata personas Tanto el carbón como la madera se queman para cocinar y para calentarse, y la exposición al humo de estos es uno de los grandes peligros a la salud pública en África. Puede que en nuestras barbacoas acabe siendo mas malo para la salud lo que comemos que lo que respiramos, pero hay varios países en África en los que muere menos gente por hambruna que por enfermedades relacionadas con la inhalación de los productos de la quema de madera y carbón.

Para acabar de empeorar las cosas, las substancias liberadas por la quema de biomasa no solo afectan a los Africanos si no que son terribles para el calentamiento global. Cuando cualquier materia orgánica (ya sea madera, carbón, gas natural o plástico) se quema completamente se libera el famoso dióxido de carbono (CO2). Este gas es uno de los responsables del cambio climático, pero no el único. Hay muchos mas y entre ellos se encuentran los llamados productos de combustión incompleta (PIC por sus siglas en inglés), que contribuyen al cambio climático hasta 600 veces mas[4] que el CO2, además de ser letales. Mientras que gracias a los filtros en coches y chimeneas cada vez emitimos menos de estas substancias en el mal llamado mundo occidental, la quema de madera y sobretodo de carbón hace que su producción en África y otros países no haga más que aumentar.

Teniendo en cuenta que tanto las población africana como su consumo energético están creciendo, se prevé que las consecuencias medioambientales y de salud relacionadas con el uso del carbón y la madera vayan a mas. El anhelo de evitar las muerte de cientos de miles de personas y la destrucción de miles de hectáreas de bosques esta llevando a diversas instituciones a interesarse (algunas por primera vez) en África y a entender que lo que es un recurso sostenible en los bosques de Canadá puede no serlo en la sabana Africana.

Sin embargo, para resolver el problema primero hay que entenderlo. ¿Usan los Africanos el carbón y la madera por que son baratos, por que no tienen alternativas en el continente con menos infraestructuras de distribución energética o por que la comida sabe diferente si se cocina con otros combustibles ?

Con la calculadora en la mano se puede comprobar como distribuir combustibles de cocina parecidos a los que utilizamos en el mundo occidental (es decir, gas y/o electricidad) reduciría tanto el impacto climático como el impacto en la salud humana. No obstante, experiencias anteriores muestran como, incluso con las cada vez mas demonizadas ayudas económicas, gran parte de la comunidad sigue prefiriendo cocinar con biomasa, ya sea por la poca regularidad del subministro de los combustibles alternativos, por creencias culturales en que el humo es bueno o por que no llegan a ver el beneficio en cambiar sus costumbres.

El ser humano necesita entender esa realidad tan lejana y diferente a la nuestra. Si no, será imposible que la bioenergía sea verde en todo el mundo.

[1] https://elpais.com/economia/2017/12/17/actualidad/1513525614_385857.html
[2] Esta brillande charla explica muy bien como “renovable” y “sostenible” pueden significar cosas diferentes en función de que escala de tiempo utiliicemos. https://www.youtube.com/watch?v=NcvW1Zmj6Lw (a partir del minuto 1:50)
[3] http://www.southworld.net/malawi-can-the-army-save-the-forests-from-deforestation/
[4] En el caso del Carbón negro (Black Carbon).

Profesora Araceli Giménez

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