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A lo largo de los años, el deporte se ha convertido en uno de los aspectos con más importancia en nuestra sociedad: algunos lo practican, otros lo enseñan, y otros simplemente lo disfrutan, en un estadio o desde su casa. Sin embargo, y para su desgracia, su desarrollo ha ido de la mano del crecimiento de otra actividad muy poco apreciada por sus seguidores: el dopaje, o “doping”.

En general, el término dopaje se utiliza para definir el uso de sustancias prohibidas en el deporte de competición. A día de hoy, existe una gran variedad de sustancias con efecto dopante que ya han sido prohibidas por la Agencia Mundial Anti-dopaje (AMA); normalmente, se trata de compuestos químicos con diversos efectos sobre el organismo: hormonas esteroideas, estimulantes, analgésicos, etc. El efecto buscado con estas sustancias depende, sobre todo, de la disciplina que se practique, pero por lo general, el objetivo que persiguen es aumentar la fuerza, la concentración, o el rendimiento del deportista a la hora de competir.

Claro que, es muy fácil decir que, tomando alguno de estos productos, te conviertes en un “súper-atleta” capaz de ganarlo todo; sin embargo, la verdadera pregunta es: ¿qué efecto metabólico tienen estas sustancias sobre el organismo? En esta ocasión, vamos a hablar de una de las sustancias que más repercusiones ha causado en el mundo del deporte: la eritropoyetina.

¿QUÉ ES LA ERITROPOYETINA?

La eritropoyetina, también llamada EPO, es una hormona glicoproteica, es decir, una molécula formada por una cadena de aminoácidos a la que se unen uno o varios glúcidos. Esta hormona se produce concretamente en los fibroblastos del riñón, y su función consiste en estimular la eritropoyesis, es decir, la producción de glóbulos rojos en la médula espinal. Por lo tanto, cuando el organismo se encuentre en una condición de hipoxia (condición en la que las células no disponen de oxígeno suficiente para sobrevivir), los niveles de esta hormona se verán aumentados; con esto, el organismo consigue producir una mayor cantidad de glóbulos rojos, con el fin de captar más oxígeno, y así revertir la condición de hipoxia.

El concepto es sencillo: cuando respiramos, el aire entra en nuestros pulmones, que están recubiertos de vasos sanguíneos; por estos vasos sanguíneos circula la sangre, llena de glóbulos rojos, que gracias a la hemoglobina, captan el oxígeno que ha entrado en los pulmones para distribuirlo por todo el cuerpo. El problema ocurre cuando el cuerpo no dispone de suficiente oxígeno, y uno de sus mecanismos para solucionarlo es producir EPO; gracias a esto, se aumenta la producción de glóbulos rojos, por lo que habrá más glóbulos rojos, y se podrá captar más oxígeno. Suena lógico, ¿verdad? Pero si está hormona es sintetizada por el organismo de forma natural, ¿por qué se considera una sustancia dopante?

Esquema de la síntesis de EPO en el organismo. En este caso, en una condición de anemia (baja cantidad de glóbulos rojos en la sangre), el riñón aumenta la síntesis de EPO, de forma que en la médula espinal se produzca una mayor cantidad de glóbulos rojos. Gracias a esto, hay una cantidad adecuada de glóbulos rojos en sangre, para poder transportar oxígeno a todas las células del cuerpo.

 

METABOLISMO CELULAR

Antes de explicar las razones por las que la EPO es una de las sustancias dopantes más usadas en el mundo del deporte, hay que asistir a una breve clase de biología, y recordar ciertos aspectos del metabolismo celular, para poder relacionarlo posteriormente con el efecto de la EPO sobre el organismo.

El metabolismo celular está basado en la llamada respiración celular, proceso por el cual las células, a partir de glucosa (C6H1206) y oxígeno, son capaces de producir energía en forma de ATP. Este proceso se produce de forma basal, y es la manera que tiene la célula de producir energía cuando dispone tanto del oxígeno como de los nutrientes necesarios; por tanto, se podría decir que es la manera estándar y preferida por la célula para producir energía.

Básicamente, y sin profundizar demasiado, la célula realiza un primer paso de glucólisis, en el que convierte la glucosa en piruvato, y ya produce una pequeña cantidad de ATP; sin embargo, este proceso no es la fuente principal de energía para la célula. El piruvato que se ha obtenido entra en el llamado ciclo de Krebs, en el que se produce otra cierta cantidad de ATP, además de dos moléculas muy importantes para este ciclo:  NADH Y FADH2. Para evitar que nos explote la cabeza explicando el ciclo de Krebs, vamos a decir que estas dos moléculas se han producido gracias a la captación de electrones desprendidos en el ciclo de Krebs, de manera que hemos obtenido estas dos moléculas reducidas, a partir de sus formas oxidadas. Ellas van a ser las que entren en la cadena transportadora de electrones, y gracias a la diferencia de potencial creada a ambos lados de la membrana mitocondrial, van a sintetizar la mayor parte del ATP producido en la respiración celular.

Por tanto, para resumir lo que ocurre de forma continua en nuestras células, podemos decir que gracias al O2 y la glucosa, las células sintetizan la mayor parte de la energía que utilizamos en nuestro día a día.

Representación de los procesos que intervienen en la respiración celular, en el que se puede ver los puntos en los que se produce ATP.

EPO Y DEPORTE: ¿QUÉ OCURRE REALMENTE?

Llegados a este punto, ya conocemos la función de la EPO, y también sabemos las nociones básicas del metabolismo celular; por tanto, no va a ser difícil unir ambos conceptos y saber cuál es el efecto de esta hormona sobre nuestro organismo.

Como hemos explicado al principio, el efecto de la EPO sobre el cuerpo es el aumento de la síntesis de glóbulos rojos en la médula espinal; de esta forma, se asegura el transporte de oxígeno a todas las células del cuerpo. Por otro lado, tenemos la respiración celular, en la que, a partir de glucosa y oxígeno, la célula va a producir energía en forma de ATP. Cabe decir que la molécula de adenosín trifosfato (ATP) es la moneda de cambio energética por excelencia para los organismos vivos; gracias a su aporte de energía, en nuestro organismo se pueden producir una gran cantidad de reacciones químicas que sin ellas no sería posible. A propósito de este artículo, una de las reacciones que media el ATP (junto con el calcio y el magnesio) es la superposición de las fibras de actina y de miosina para producir la contracción muscular.

Por tanto, ya se puede ir deduciendo el efecto que buscan los deportistas al consumir esta sustancia: un aporte externo de EPO va a incrementar la producción de glóbulos rojos, lo cual va a permitir que las células de todo el cuerpo reciban una mayor cantidad de oxígeno (entre ellas, por ejemplo, las células de las fibras musculares), y esto, a su vez, va a hacer que esa persona produzca una mayor cantidad de energía en forma de ATP que va a intervenir en innumerables reacciones metabólicas; esto se traduce en aumento del rendimiento deportivo, aumento del tiempo de agotamiento, etc. Por tanto, el hecho de que esta sustancia se haya prohibido en todas las competiciones deportivas es bastante razonable. De hecho, a día hoy existen kits implementados para realizar test de orina o sangre al deportista en cualquier momento, con el fin de detectar esta y otras muchas sustancias.

Sin embargo, y tal como hemos escuchado muchas veces, se suele decir que “el cuerpo es sabio”. En este caso, podemos comprobar la sabiduría del cuerpo a la hora de generar la hormona EPO cuando el nivel de eritrocitos es más bajo de lo normal (hipoxia, anemia, etc.). Por eso, el hecho de aportar EPO al organismo de forma externa, cuando el nivel de glóbulos rojos es normal, puede resultar muy peligroso. Entre los efectos que puede causar esta sustancia cabe destacar un aumento de la tensión arterial, y un aumento excesivo del hematocrito (conteo de glóbulos rojos en la sangre); esto va a llevar a un aumento del espesor de la sangre, lo cual puede conducir a la formación de trombos, con el consiguiente riesgo de accidentes cerebro-vasculares, infartos de miocardio, etc. Por tanto, queda claro que el uso inapropiado de esta sustancia conlleva una gran variedad de riesgos relevantes para nuestro organismo.

Para finalizar, espero que este texto haya sido de utilidad para concienciar de cuán presentes están estas sustancias en el mundo del deporte, lo peligrosas que son para el organismo, y sobre todo, el esfuerzo que se hace para intentar erradicar por completo esta práctica que todos detestamos.


REFERENCIAS DE INTERÉS

Par saber más sobre la EPO:

  1. The Story of Erythropoietin
  2. Erythropoietin. Franklin Bunn | Hematology Division, Department of Medicine, Brigham and Women’s Hospital, Harvard Medical School, Boston, Massachusetts 02115

Para saber más sobre el metabolismo celular:

  1. Cell metabolism
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