Ante la situación global en que nos encontramos, muchos jóvenes como yo sentimos insatisfacción personal al ver cómo nos precipitamos hacia el declive de la Tierra debido al cambio climático, y sin embargo, nos da la sensación de que no podemos hacer nada para evitarlo.

Bueno, tengo una buena noticia para vosotros, jóvenes inconformistas con ganas de cambiar el mundo, reducir vuestro consumo cárnico, contribuye mucho más de lo que pensáis a frenar este problema medioambiental. Recientes estudios, han demostrado la relación que hay entre el consumo de productos de origen animal con el cambio climático. Dichos datos son alarmantes, y es que sólo la industria cárnica emite más gases de efecto invernadero que todo el servicio de transporte mundial. El problema de la masificación de la ganadería industrial, conlleva a que sólo los gases de las vacas (principalmente metano), aporten a la atmósfera un 15% de los gases invernadero.

A todo esto, hay que sumarle la gran cantidad de residuos fecales que se filtran a través de la tierra de estas instituciones ganaderas, y acaba llegando a nuestros acuíferos. Dichos desechos desembocan después en el mar, contribuyendo en gran medida a la contaminación de los mares, dando lugar a la eutrofización de las aguas, y por tanto, acabando con miles de ecosistemas marinos.

Y hablando del agua, ¿alguna vez te has preguntado cuántos litros de agua hacen falta para producir una hamburguesa de ternera? yo te lo digo: aproximadamente, 15000 litros de agua por kilogramo de carne de ternera. Una locura, ¿verdad?. Todos estos datos los puedes consultar en https://waterfootprint.org/ . En esta página, se hace una estimación del agua necesaria para producir nuestros alimentos, de manera que todos podamos tener acceso a esta información y así, intentar reducir el consumo de los alimentos que consideremos más perjudiciales para nuestro querido planeta, la Tierra.

Finalmente, también me gustaría deciros que cada persona es un caso diferente, y habrá personas con determinados problemas de salud que no puedan llevar una dieta basada 100% en alimentos de origen vegetal. A su vez, es necesario saber que lo importante, es la intención de superación, de ser mejor y de contribuir a cambiar este mundo en el que vivimos. No pasa nada si al principio te resulta difícil ser vegetariano/vegano, lo normal es que nadie nazca siendo vegetariano, pero simplemente con la decisión de querer reducir tu consumo de productos de origen animal, aunque sea un día a la semana, ya estarás ayudando en gran medida al planeta y por otro lado, a tu cuerpo y a tu salud.

Espero haberos hecho reflexionar un poco, y que con el tiempo, todos tendamos a adoptar hábitos más saludables que sean buenos tanto para nosotros como para la Tierra.

 

 

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