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¿Por qué nos emborrachamos al consumir una excesiva cantidad de alcohol? ¿Qué sucede en nuestro cerebro? ¿Cómo se produce una bebida alcohólica? Seguro que estas y otras muchas cuestiones nos han rondado alguna que otra vez por la cabeza en situaciones de ocio nocturno.

Estructura química del etanol

Estructura química del etanol

Comencemos por el concepto de alcohol, nombre vulgar con el que se conoce al alcohol etílico o etanol, compuesto químico formado por dos átomos de carbono y un grupo hidroxilo; incoloro, inflamable, volátil y con propiedades psicoactivas. Además de su uso en bebidas alcohólicas, el etanol se utiliza como disolvente, como anticongelante (al congelarse a temperaturas inferiores a -100ºC), como desinfectante o como combustible.

 

 

Destilería de whisky

Destilería de whisky

Por lo que se refiere a las bebidas alcohólicas, debemos diferenciar entre las bebidas fermentadas y las bebidas destiladas. En las bebidas fermentadas se incluyen ejemplos como el vino, la cerveza, la sidra o el sake, producidas por un proceso biológico de fermentación alcohólica. Partiendo de un líquido azucarado, diferentes microorganismos (bacterias y levaduras), en ausencia total de oxígeno, utilizan los azúcares para obtener energía que les permite vivir y multiplicarse, liberando como “desechos” dióxido de carbono y etanol. Por otro lado, en las bebidas destiladas encontramos ejemplos como el ron, el whisky, el vodka o la ginebra. Estas bebidas se elaboran mediante un proceso físico de ebullición y condensación, en el que se busca aumentar la concentración alcohólica de la bebida. Su elaboración es similar a una bebida fermentada, pero con más pasos. Por ejemplo, el whisky tiene un proceso de elaboración muy similar a la cerveza, salvo que una vez obtenida la bebida fermentada se destila y aumenta su contenido alcohólico, para posteriormente dejarse “envejecer” durante varios años en diversos recipientes.

También podemos encontrar en el mercado bebidas de este tipo sin alcohol, como las cervezas. En primer lugar, es de destacar que, aunque la etiqueta indique una cantidad de alcohol de 0.0, es realmente imposible eliminar al 100% el alcohol de la bebida, por lo que, seguramente, presenten porcentajes inferiores a 0.09% (realmente la etiqueta no miente, pues tiene 0.0…%). La reducción del alcohol en las bebidas puede realizarse por diferentes metodologías, por ejemplo, interrumpiendo la fermentación y no dejando que los azúcares se transformen en etanol, o evaporando el alcohol, algo así como una destilación a la inversa.

Ejemplos de bebidas alcohólicas

Ejemplos de bebidas alcohólicas

Una vez que sabemos qué es el alcohol y cómo se consigue que esté presente en bebidas alcohólicas, ¿qué hace en nuestro cuerpo?

En primer lugar, debemos destacar que el etanol es realmente una droga que, por sus raíces culturales, se encuentra legalizada en la mayoría de países del mundo. Una vez el etanol es absorbido en nuestro tracto digestivo pasa a la sangre y de ahí al cerebro. En las neuronas se une a unos receptores especializados en reconocer un neurotransmisor denominado ácido γ-aminobutírico, que “apaga” la actividad neuronal. Nuestro cuerpo utiliza este neurotransmisor para controlar qué neuronas están activas y cuáles no. Por lo tanto, el etanol provoca el “apagado” de neuronas en nuestro sistema nervioso central. Según aumenta la cantidad de etanol en sangre, aumenta el número de neuronas que son “apagadas”, por lo que los síntomas son diferentes. En un primer momento, se produce un estado de desinhibición y euforia, que progresa con mareos, confusión y somnolencia. Esto también depende de la zona del cerebro que se vea afectada, si, por ejemplo, afecta la zona encargada de controlar los impulsos, el individuo se mostrará descontrolado e incluso agresivo. Con dosis en sangre demasiado elevadas, el “apagado” neuronal puede ser tan grande que produce el coma del individuo e incluso la muerte, por shock cardiovascular. La eliminación del etanol de nuestro cuerpo por el hígado provoca la formación de acetaldehído, implicado en la resaca, que puede ser eliminado por la orina o acumularse en forma de grasa en nuestro cuerpo. La resaca, además de tener una relación directa con la deshidratación de nuestro cuerpo, es producida por estos compuestos metabolizados, los cuales actúan sobre nuestro sistema inmunológico y nervioso, provocando las características fatiga y dolor de cabeza.

El consumo de cantidades excesivas de alcohol puede provocar graves problemas de salud, pero no deja de ser una elección de cada persona hacerlo o no. Otro aspecto muy diferente es el consumo de alcohol durante el embarazo, pudiendo provocar en el feto el denominado síndrome del espectro alcohólico fetal. Sabiendo cómo actúa el etanol en nuestro sistema nervioso, imaginemos lo que puede provocar en un cerebro en formación. Hablamos de síntomas que van desde desórdenes en el comportamiento o bajo cociente intelectual, hasta malformaciones y pérdida de sentidos. El conocimiento ayuda en una correcta toma de decisiones.

 

La ciencia que no es divulgada hacia la sociedad es como si no existiera

 

Referencias bibliográficas y más información:

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