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Texto de Nuria Campillo.

Ilustraciones de Blanca Serrano.

 

El Alzheimer es una enfermedad que afecta al cerebro de los pacientes y al corazón de los familiares.

Vamos a hacer un ejercicio de imaginación y empatía, ¿sí? Pues manos a la obra, vamos a imaginar dos situaciones.

Todos los días sales a dar un paseo por tu barrio de toda la vida, hasta aquí todo normal… de repente levantas la cabeza y no sabes donde estas! Comienzas a mirar, sin saber por donde ir, te entra el pánico, y deambulas, porque no tienes ni la menor idea de que haces ahí, ni hacia donde tienes que ir….

Estas en casa sentado, tranquilamente y escuchas que alguien abre la puerta de tu casa y que te dice “hola abuelo”. Le miras, puede que su cara te suene, pero no puedes identificar quien es… sientes mucha angustia…. O si le conoces, pero te preguntas por qué mi padre me llama abuelo…. estás confuso….

Estas son solo algunas de las situaciones y sentimientos que los enfermos de Alzheimer sufren en las primeras fases de la enfermedad. Se trata de una enfermedad muy compleja, pero lo que podemos decir es que las personas que sufren esta terrible enfermedad se sienten tristes, enfadados, angustiados, en definitiva, podemos decir que pierden su identidad.

La enfermedad de Alzheimer, o simplemente Alzheimer, afecta principalmente a las personas mayores de 65 años, dañando su cerebro. El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, ¿y te preguntaras, que es eso? Pues las enfermedades neurodegenerativas afectan al sistema nervioso central (SNC) es decir al cerebro, el motor de nuestro cuerpo. La enfermedad de Alzheimer, lo que hace es ir matando lentamente las neuronas de nuestro cerebro, de forma que progresivamente hay un deterioro de la memoria, el lenguaje, el conocimiento y la personalidad, terminando en una amnesia completa y una reducción de las funciones motoras, algunas tan sencillas como la de no saber comer.

Seguro que tienes un montón de preguntas, ¿cuál es la causa?, ¿tiene cura?…

Como prácticamente en todas las enfermedades neurodegenerativas, no se conoce la causa o causas que producen esta enfermedad. Los científicos han propuesto posibles hipótesis para intentar explicar el deterioro neuronal, pero realmente no se sabe el origen de esta patología. Se sabe que hay una atrofia del cerebro, los pacientes de Alzheimer presentan un cerebro con menos volumen debido a que se esta produciendo la muerte de las neuronas. Hoy en día se trabaja con varios factores que afectan a este deterioro y muerte neuronal. Uno de ellos, es una disminución de los niveles de una sustancia química que esta presente en nuestro cerebro, la acetilcolina. Esta sustancia es un neurotransmisor, su trabajo allí arriba en nuestro cerebro es ayudar a transmitir la información de una neurona a otra para que podamos realizar funciones tan importantes como el aprendizaje, el pensamiento o la memoria.

Fig.1. «Memoria». Blanca Serrano.

 

Otro factor es la existencia de placas amiloides. Imaginaros, una carretera con un cruce de trenes, su funcionamiento normal consiste en abrir o cerrar la barrera para que exista una buena comunicación y los coches puedan pasar al otro lado de la vía. Pero en un momento determinado, un tren que funcionaba bien, que seria nuestra proteína amiloide, deja de funcionar correctamente y se queda parada justo en la barrera, obstruyendo el paso de los coches. Pues algo parecido es lo que pasa en el cerebro con Alzheimer. En un cerebro no enfermo existe una buena comunicación entre las neuronas de nuestro cerebro, pasando la información necesaria de unas neuronas a otras, pero en un cerebro enfermo hay unas densas placas de proteínas llamadas placas amiloides, que se pegan exteriormente a las neuronas (extra-neuronal), afectando por tanto al correcto funcionamiento de las mismas.

Los ovillos neurofibrilares de la proteína TAU es otro de los factores que se esta estudiando. Esta proteína en condiciones normales mantiene la infraestructura de las neuronas (intra-neuronal) para su correcto funcionamiento, son como las vigas de un edificio. Sin embargo, en condiciones patológicas o anómalas esta proteína pierde su forma, transformándose en unas especies de bolas llamadas ovillos neurofibrilares que por una parte no están haciendo su trabajo de mantener la estructura de la neurona y por otro se van almacenando y pegando en el interior de la neurona, intensificando la muerte neuronal.

Actualmente, no hay un tratamiento que cure el Alzheimer, sólo existen cuatro medicamentos (donepezilo, rivastigmina, memantina y galantamina) que de una forma u otra alivian de forma parcial y temporal algunos de los síntomas que sufren los enfermos de Alzheimer como la perdida de memoria, pero la muerte de las neuronas continúa y por tanto el desarrollo de la enfermedad.

Fig.2. «Soledad». Blanca Serrano.

 

 

Afortunadamente un gran número de grupos de investigación de todo el mundo siguen trabajando con entusiasmo y ahínco para conocer más sobre esta enfermedad y encontrar un tratamiento que consiga que los enfermos vuelvan a recuperar sus recuerdos y su vida.

Profesoras Araceli Giménez y Ania Munera.

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