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Texto de Paula Romina Zubiry.

Ilustraciones de Pilar Serra.

Las enfermedades isquémicas, donde la sangre no llega al sitio de injuria, son una de las principales causas de muerte en el mundo y la posibilidad de regeneración del órgano dañado mediante la terapia con células madre y progenitores ha despertado gran interés en la medicina regenerativa. La revascularización efectiva del área isquémica requiere fundamentalmente de la formación de nuevos vasos sanguíneos a través de la vasculogénesis, proceso mediado por progenitores endoteliales (EPC) que migran desde la médula ósea al sitio afectado (1). Los EPC derivan de un progenitor común con las células madre hematopoyéticas, el hemangioblasto, y constituyen un subgrupo dentro de la población de células CD34+  (2). Ante una lesión tisular, los niveles de citoquinas y quimiocinas en el tejido aumentan, dando como resultado la movilización y reclutamiento de EP desde la médula ósea para iniciar la vasculogénesis (3), que comprende diversas etapas secuenciales, comenzando con la dilatación del vaso preexistente, la degradación e invasión del tejido conectivo y luego la proliferación, migración y diferenciación de células endoteliales y/o progenitores que se organizan en estructuras tridimensionales con la participación de células de soporte dando lugar finalmente a un nuevo vaso funcional (4). Estos progenitores pueden aislarse a partir de sangre periférica, cordón umbilical o médula ósea y expandirse in vitro en presencia de un coctel de factores de crecimiento específicos del linaje. Las diversas etapas de la vasculogénesis pueden evaluarse in vitro realizando diferentes ensayos, por ejemplo la capacidad de los EPC de formar túbulos vasculares sobre una matriz proteica conocida como Geltrex™.

 

Fig.1. «Angiogénesis». Pilar Serra.

 

Debido a sus propiedades angiogénicas, el interés por estos progenitores ha crecido exponencialmente en los últimos años en el área de la medicina regenerativa y actualmente están siendo estudiados para su uso como terapia celular en la regeneración de diversos tejidos, especialmente en patologías que sufren complicaciones de este tipo como la diabetes y las quemaduras. Sin embargo, este tipo de terapia presenta numerosas limitaciones asociadas a la drástica disminución cuantitativa y cualitativa de EPC en estos pacientes, lo que justifica que aún hoy se estudien diversas estrategias para mejorar la expansión y la capacidad angiogénica y regenerativa de estos progenitores.

Fig.2. «Vasculogénesis». Pilar Serra.

 

Bibliografía

  1. Kentaro Jujo, Mol. Cell Cardiol. 45, 530–544 (2009).
  2. M. Ogawa et al., Int. Rev. Immunol. 20, 21–44 (2001).
  3. T. Asahara, A. Kawamoto, Am. J. Physiol. Cell Physiol. 287, C572-9 (2004).
  4. M. Hristov, W. Erl, P. C. Weber, Arter. Thromb Vasc Biol. 23, 1185–1189 (2003).

Profesoras Araceli Giménez y Ania Munera.

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