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Aporte filosófico a la teoría de los universos paralelos

A principios del año 2020, varios medios de comunicación publicaron la noticia de que la NASA supuestamente había descubierto un universo paralelo, que sería espejo del que formamos parte. Aunque después se confirmó que dicha noticia fue una mala interpretación sobre los resultados de un experimento en el que se evaluaba el comportamiento de los neutrinos, lo cierto es que aquel “fake news” produjo fascinación en todo el mundo, y el interés por los temas astronómicos, sobre todo en los jóvenes, presentó un incremento nunca antes visto.

Previamente a este “acontecimiento”, reconocidos científicos de la astrofísica como Stephen Hawkings y Thomas Hertog habían formulado la teoría de los multiversos(1). Mucho antes, en 1957, Hugh Everett planteó la existencia de universos paralelos(2), concebidos como “realidades superpuestas” basándose en la muy conocida Paradoja del Gato de Schrödinger. Aquí es pertinente hacer una aclaratoria: no es lo mismo lo que plantea la teoría de los multiversos que lo que plantea la teoría de los universos paralelos, aunque en muchos medios digitales se presenten ambas teorías, erradamente, como la misma.

Universos paralelos

Mientras que la teoría de los multiversos simplemente plantea la existencia de muchos universos burbujas a diferentes niveles, la de los universos paralelos representa un reto mayor a la inteligencia humana. Pero esto no quiere decir que sea descartable la existencia de los universos burbujas: ambas teorías son perfectamente factibles de manera simultánea. Brian Greene incluso llega a conjugarlas(3) afirmando que los universos paralelos representan un nivel del conjunto general de multiversos, llamándolo “multiverso cuántico”.

La Paradoja del Gato de Schrödinger establece que la incertidumbre sobre cuál sería la consecuencia directa de un suceso, que podría tener varias consecuencias alternativas con la misma probabilidad, es lo que generaría la superposición de realidades, y por ende, a los universos paralelos. Es a esta teoría a la que me gustaría adicionar ciertas elucubraciones personales, dado que, hasta el día de hoy, no ha sido lo suficientemente desarrollada desde que Everett la formuló. Aunque, primeramente, debemos repasar un poco los conceptos básicos de la física cuántica.

Los átomos de toda la materia están conformados por un núcleo y varias capas de electrones. La cantidad de capas electrónicas de un átomo depende de su número total de electrones. Éstos se disponen con prioridad en la capa más cercana al núcleo hasta que ésta se satura. Los electrones restantes se posicionan en la siguiente capa, hasta que se satura, y así sucesivamente, hasta que ya no quedan electrones. Un orbital atómico sería una zona del espacio volumétrico de la corona del átomo donde existe una alta probabilidad (superior al 90%) de encontrar a un electrón. Esto supone considerar a los electrones como una nube difusa de carga alrededor del núcleo, dentro de la cual los electrones adquieren forma corpuscular y forma ondulatoria itinerantemente.

A continuación, procedo a explicar mi aporte a la teoría. ¿De qué manera se produce la superposición de realidades simultáneas en el espacio-tiempo? El argumento de Everett no es completamente satisfactorio, ya que la existencia de universos paralelos no necesariamente está determinada sólo por bifurcaciones de la realidad en el sentido probabilístico. Si la orbitación de los electrones se produce de acuerdo a intervalos de tiempo, en los que aquéllos se encuentran a veces como corpúsculos y otras veces como ondas electromagnéticas, entonces es lógico afirmar que se produce desmaterialización y re-materialización de los electrones en su orbitación, ya que la energía propiamente dicha no es considerada materia. Aunque los núcleos atómicos permanezcan siempre materializados, la desmaterialización y re-materialización de los electrones implicaría a su vez desmaterialización y re-materialización de los cuerpos físicos que conforman junto con los núcleos atómicos, y esto conlleva a pensar que toda la materia bariónica de cada universo se desmaterializa y re-materializa también a la velocidad en que lo hacen los electrones.

Este fenómeno de desmaterialización/re-materialización de los cuerpos físicos sería tan rápido que nuestra conciencia no puede percibirla, por lo que creemos que nuestra corporeidad y la del mundo físico que nos rodea se encuentran permanentemente materializados.

La materialización simultánea de los electrones en un conjunto específico de puntos del espacio orbital es lo que produciría la consistencia física de un universo determinado. SI DENTRO DEL ESPACIO ORBITAL DE LOS ÁTOMOS HAY DISTINTOS CONJUNTOS DE PUNTOS EN LOS QUE SIMULTÁNEAMENTE SE MATERIALIZAN LOS ELECTRONES, ENTONCES EN CADA UNO DE ESOS CONJUNTOS DE PUNTOS SE MATERIALIZARÍA UN UNIVERSO, DE TAL MANERA QUE EXISTIRÍAN TANTOS UNIVERSOS PARALELOS OCUPANDO UN MISMO ESPACIO/TIEMPO COMO CONJUNTOS DE PUNTOS DE MATERIALIZACIÓN SIMULTÁNEA DE ELECTRONES EXISTAN EN LOS ORBITALES ATÓMICOS. La Paradoja del Gato de Schrödinger encuentra aquí su manifestación más compleja.

Por si esto fuera poco, pudiera asumirse también una segunda premisa, derivada de la primera: uno o más puntos de materialización de un conjunto determinado de éstos pueden coincidir con los puntos de materialización de otro conjunto. De esta manera, el número de universos paralelos posibles aumenta significativamente teniendo en cuenta esta última premisa.

Determinar la cantidad de conjuntos de puntos de materialización de los electrones sería el procedimiento matemático que nos revelaría, en consecuencia, la cantidad de universos paralelos (realidades superpuestas) que existen; labor que indiscutiblemente sería merecedora de algún notable reconocimiento del mundo científico, admitiendo su importancia para los próximos 100 años de la ciencia. Mientras tanto, podemos divertirnos imaginando diversas posibilidades de vida social para las 15 ó 20 versiones de nosotros mismos, con sus ligeramente distintas apariencias físicas, sus diversas habilidades artísticas o deportivas, etc.; así como también, para los aficionados a la ciencia, esta teoría puede representar un consuelo más sólido frente a la incertidumbre de lo que le sucede a nuestra conciencia, después de la muerte, que el que ofrecen las religiones y creencias metafísicas en general, por lo que pudiéramos decir: Ya no me da miedo morir, porque sé que hay muchas versiones de mí en otros universos, no tengo que esperar un supuesto juicio final para existir de nuevo”.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. HAWKING, Stephen; HERTOG, Thomas: A Smooth Exit from Eternal Inflation? Artículo de Journal of High Energy Physics. Año 2018. Nº 147.
  2. EVERETT, Hugh: The Many-Worlds Interpretation of Quantum Mechanics. Tesis de Grado por la Universidad de Princeton. Año 1956.
  3. GREENE, Brian: The Hidden Reality. Parallel Universes and the Deep Laws of the Cosmos. Editorial Knopf. Año 2011.
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