Entre el mito y la Ciencia: la Resurrección de Víctor Frankenstein.

Entre el mito y la ciencia, texto de  Patricia López Gómez.

Ilustraciones de Esther Albert.

 

«Una lluviosa noche de noviembre conseguí por fin terminar mi hombre; con una ansiedad casi cercana a la angustia, coloqué a mi alrededor la maquinaria para la vida con la que iba a poder insuflar una chispa de existencia en aquella cosa exánime que estaba tendida a mis pies».

Hace poco más de 200 años, Mary Shelley describía con todo lujo de detalles como el Doctor Víctor Frankenstein culminaba su más ambicioso proyecto: infundir una chispa de vida sobre un cuerpo inerte, para así convertirse en padre y creador del mítico monstruo de la literatura inglesa.

¿Qué tiene que decir la Ciencia sobre esto? ¿Se ha cruzado la frontera entre el mito y la realidad?

No hay que demorarse mucho en la lectura para comenzar a relacionar la famosa obra de Shelley con varios temas a la vanguardia de los avances científicos y tecnológicos en la actualidad, como la medicina regenerativa, la ingeniería de tejidos o el trasplante de órganos; campos de estudio que continúan tratando de solventar numerosos obstáculos en el ámbito de la salud.

Aunque la biología y la medicina comenzaban a dar sus pequeños y azorados pasos

—desconociéndose por completo el concepto de bioingeniería y todo el potencial que estaría por llegar—, cabe destacar la inclusión de estudios de la época, como los estudios de Luigi Galvani sobre la naturaleza eléctrica del impulso nervioso y la contracción muscular (consideradas como las primeras aproximaciones a la electrofisiología).

El médico italiano trató de demostrar que, lo que él mismo había designado como

«electricidad animal», era la fuerza vital que procuraba vida y movimiento a las criaturas. Para ello, empleó cadáveres de ranas fijadas a rejas de hierro mediante agujas de cobre, sobre las que a posteriori aplicó pequeñas descargas eléctricas en la médula espinal, provocando grandes contracciones musculares en los miembros de los animales.

Dicha técnica es ni más ni menos que la utilizada por Víctor Frankenstein para dar vida al monstruo.

Entre el mito y la ciencia

Fig.1. Esther Albert.

Años más tarde, a lo largo del siglo XX y principios del siglo XXI, el incremento exponencial del conocimiento científico y el avance tecnológico procuró el salto de la obra de Mary Shelley a la realidad, o algo parecido.

  • El primer trasplante de órganos humanos que se realizó de forma exitosa tuvo lugar en el año 1954, lográndose trasplantar un riñón de un gemelo a otro, y dando el pistoletazo de salida a un procedimiento que ya ha salvado millones de vidas en todo el mundo.
  • La medicina regenerativa nace como un área específica del conocimiento médico en respuesta a la problemática actual que está presente en nuestro día a día. Los estudios con células madre y otros protocolos de actuación mediante técnicas de terapia celular están presentes en esta disciplina. A finales del siglo XX, las células madre fueron presentadas como la gran esperanza terapéutica del nuevo siglo, y desde que en 2004 se inauguró el primer banco de células madre en el mundo, multitud de grupos siguen trabajando en nuevas líneas de investigación.
  • La bioingeniería es un campo emergente con multitud de aplicaciones. Aunque aún no se ha designado con total consenso todas las disciplinas que abarca, hace referencia al uso de la ingeniería en el ámbito de la La ingeniería tisular, la telemedicina o la robótica aplicada son algunos de los marcos que abarca. La primera de estas, la ingeniería de tejidos, conforma un puzle gracias a tres componentes esenciales: células, soporte material (andamiaje) y moléculas señalizadoras. Diversas combinaciones entre estos tres elementos impulsan las principales estrategias en las que se trabaja actualmente para lograr diseñar y desarrollar sustitutos morfofuncionales de los tejidos u órganos dañados, con el fin de mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes. (Aunque muchos tejidos vivos ya se han fabricado con éxito en el laboratorio, fabricar órganos humanos de tamaño natural y completamente funcionales aún está en estudio).

Sin embargo, como broche final que envuelve toda su obra, Mary Shelley nos acerca a la condición más real de todas: la naturaleza humana.

De mano de la retrospectiva sobre la ética y la moral, invita a reflexionar sobre la vida y la muerte y a no estancarse en lo meramente físico. A pesar de que esta novela puede ser interpretada de formas muy diferentes, no hay duda de que se establece en el

 

científico un fuerte conflicto interno que lo amedrenta día y noche, dejando a flor de piel la duda, el temor y el egocentrismo inherentes al ser humano.

Si citamos textualmente la obra: «El hombre que sobrepasa los límites de su humanidad, elevándose sobre su historia y sus capacidades, y pretende emular a Dios, ha de soportar las trágicas consecuencias de sus actos».

La obsesión que conduce al declive del Dr. Frankenstein, que lucha por aceptar su responsabilidad, en un apasionante cóctel de melodrama gótico y especulaciones inquietantes. Y es que son pocas las personas dedicadas a la ciencia que no hayan participado de este debate entre lo ético y lo moral, sobre todo cuando se ven envueltas en la dicotomía moral característica de algunos campos de estudio, como la ingeniería genética, la reproducción asistida o la regeneración de órganos.

Dos siglos más tarde, Frankenstein sigue siendo todo un referente en la literatura. Refleja la ansiedad de una época respecto a los cambios vividos a consecuencia de una revolución, enfrentada con el irrefrenable deseo de un científico por alcanzar las puertas de la inmortalidad y no caer en el olvido.

Entre el mito y la ciencia

Fig.2. Esther Albert.

 

  • Autora: Patricia López Gómez (@AngleScience)

 

Referencias: 

Holmes, R. Science fiction: The science that fed Frankenstein. Nature 535, 490–491 (2016). https://doi.org/10.1038/535490a

Cambra-Badii, I., Guardiola, E. & Baños, JE. The Ethical Interest of Frankenstein; Or, the Modern Prometheus: A Literature Review 200 Years After Its Publication. Sci Eng Ethics 26, 2791–2808 (2020). https://doi.org/10.1007/s11948-020-00229-x

SUPARNA BANERJEE (2010) Home is Where Mamma Is: Reframing the Science Question in Frankenstein, Women’s Studies, 40:1, 1-22, DOI: 10.1080/00497878.2011.527783

Salmerón-Jiménez M.A. Mary Shelley y la ciencia de Víctor Frankenstein; Revista de ciencia y tecnología de la Universidad Veracruzana: La Ciencia y el Hombre, volumen XX, número 2 (2007). Universidad Veracruzana, México.

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