LA INFORMACION –  ATRIBUTOS DE LA BUENA CALIDAD INFORMATIVA

En un primer artículo titulado ¿Qué es en realidad la información? se han presentado algunos aspectos principales de ella.    

En ese sentido, recordemos que la palabra información proviene del latín “informare” y significa “poner en forma, comunicar un dato”. 

Comunicar significa dar, manifestar o transmitir algo y un dato es, básicamente, una construcción con significado.

Por ello, la información es una estructura con contenido o significado desde un emisor hacia un receptor (al que puede llegar o no)

Si la información llega al receptor, posiblemente influya produciendo un cambio en él.

Ese es el concepto (muy básicamente) de que es la información…

Ahora podemos abordar los atributos que tiene la buena información

Más precisamente, que atributos primordiales debe tener la información para que sea de alta calidad.

Para que la información transmitida sea de ALTA CALIDAD, puede tener gran cantidad de atributos, pero los reconocidos como básicos y fundamentales son: 

PRECISIÓN   

PUREZA 

PROFUNDIDAD 

DELIMITACIÓN

EFICIENCIA 

CANTIDAD ÓPTIMA DE INFORMACIÓN  

REDUNDANCIA EFICIENTE

Veamos en qué consisten cada uno de ellos:

  • PRECISIÓN

La precisión de la información es el grado de exactitud (minuciosidad, detallismo, etc.) que posea para cada caso particular.

Por ejemplo: si debemos hacerle una propuesta comercial a una persona, debemos darle precisiones y detalles minuciosos de esa propuesta.

Más aún, indagar en cómo piensa esa persona, en sus intereses y sus deseos y solo acorde con a ello, darle información fundamental y concreta sobre la propuesta (ventajas, desventajas, costo, que documentación deberá firmar, etc.)

  • PUREZA

Se dice que cierta información tiene pureza (o es información pura) cuando sus contenidos (significados o parámetros) están exentos de contenidos o elementos que puedan confundir (impurezas).

De este modo, la información no será confusa, difusa, desordenada o enmarañada.

“La información pura es información clara”.

Por ejemplo: esto acurre cuando en edificios públicos (hospitales, etc.) hay carteles en lo que se lee: SALIDA, CONSULTORIO, BAÑOS, etc.  o simplemente símbolos (como flechas indicativas).

También, en una carretera, cuando muchos de los carteles indicadores solo tienen un número (velocidad máxima) y otros simplemente símbolos. 

  • PROFUNDIDAD

La profundidad de la información es la intensidad de sus significados o parámetros.

Existe profundidad en una información cuando sus contenidos van mucho más allá de la “superficie” o de una “primera capa”.

Ejemplo: si debemos describir a un animal determinado, si deseamos darle profundidad a la descripción, no solo diremos que forma tiene, que sonido emite y cuál es su hábitat, sino que además podemos dar características más profundas de él y tal vez información poco conocida acerca de su historia y sus costumbres.  

  • DELIMITACIÓN

El grado de delimitación se refiere a cuan acotada o definida está la información.

O sea, que sus contenidos no se encuentren relacionados con otros temas, datos o contenidos.

Además, que no haya digresiones, como cuestiones derivadas banales o detalles innecesarios.

Por ejemplo: al contar un hecho importante que nos ocurrió, solo se debe hablar de ese hecho y no hacer digresiones anexas que poco importen o derivaciones insustanciales de ese hecho.

  1. EFICIENCIA 

La eficiencia de la información está dada por cuanta modificación o cambio pueda producir en el receptor con respecto a su estado previo.

En efecto, la eficiencia de la información también depende de la propiedad del receptor a ser “vulnerable” o “influenciable” por tal información para operar cambios.

Vemos en este punto que NO SOLO IMPORTA LA INFORMACION DADA, sino también EL EFECTO QUE PRODUCE en quien la recibe.

Por ejemplo; si deseamos exponer un tema (de cualquier ámbito o disciplina) y que ese tema sea influyente en el recetor, de manera tal que cambie su actitud preexistente, debemos considerar lo siguiente:

Que tal vez ese rector (por caso, una persona) NO sea “permeable” a ese tema (aunque a nosotros nos interese en demasía).

Contra esa “indiferencia” poco o nada podremos hacer, así como una emisión de radiofónica NO LLEGARA a un recetor apagado.

En cambio, la eficiencia se logra cuando exponemos un tema a una concurrencia interesada y ávida de adquirir información sobre el tema en cuestión.

La eficiencia se puede mostrar en con el siguiente esquema: 

La información

  • CANTIDAD ÓPTIMA DE INFORMACIÓN  

La información tiene una cantidad óptima de contenido, es decir, la cantidad justa para que su significado sea claro.    

Más información NO ES siempre equivalente a más calidad informativa.

Incluso, muchas veces, más cantidad de información confunde al receptor y este no operará cambios o tendrá cambios no esperados. 

Como ejemplo solamente basta la frase. “No hay que hablar de mas”

  • REDUNDANCIA EFICIENTE 

Hay un atributo que no contradice lo visto en el punto anterior y se da cuando la sobrecarga del contenido refuerza la calidad informativa.

En efecto, a partir de que exista la cantidad óptima de información, a esta se le puede adosar o incorporar más información (siempre y cuando no la tergiverse ni la vuelva confusa)

Un ejemplo es la típica frase: “Lo vi con mis propios ojos.

Al decir “lo” ya se entiende que la frase se refiere a la persona que habla y al decir “vi” es obvio que fue con los ojos. Por lo tanto, solo se podría decir “lo vi”, sin embargo, la frase “Lo vi con mis propios ojos” agrega redundancia que da más fuerza a la expresión.  

Otro ejemplo consiste en los ademanes que hacemos al hablar para “resaltar” lo que expresamos o también cuando se alza la voz para dar énfasis a lo que se dice.                                                                                                                                                        

   

EJERCICIOS:

Para que el atento lector, a modo de entretenimiento y para que mejore sus explicaciones cuando exponga algún tema, se dan los siguientes ejercicios:  

  1. Trate de dar información de alta calidad sobre “qué es” el planeta Tierra, es decir, con información que contenga todas la características vistas (precisión, pureza, profundidad, etc.) 
  1. Haga lo inverso al ejercicio anterior, redacte información con deficiente calidad acerca “de qué” es el planeta Tierra, es decir, información imprecisa, poco pura, superficial y no delimitada, con comentarios derivados, extensas digresiones, etc.
  1. Haga lo mismo que lo propuesto en los ejercicios A. y B. para “informar” como llegar desde su hogar hasta el hospital más cercano a su domicilio, es decir: primero dé información de alta calidad y luego información de baja calidad. 

Lea, relea y analice todas las explicaciones que ha dado según se le pidió (las de alta calidad y las de baja calidad) y se sorprenderá al ver lo excelente y eficiente que es dar “buena” información y lo confuso y hasta inútil que es dar información de baja calidad.

Una última mirada interesante: LA INFORMACION FÚTIL, DEFICIENTE o INEFICIENTE

Después de lo expuesto, veamos un caso complementario muy interesante como es un atributo que hace a la información: PARA EL EMISOR; muy beneficiosa y PARA EL RECEPTOR; muy perjudicial

Este atributo se llama LA REDUNDANCIA UTIL AL EMISOR

Veamos de qué se trata…

 

  • LA REDUNDANCIA UTIL AL EMISOR 

Como ya se definió, la redundancia es la recarga abusiva de información, es información “más que abundante” que produce confusión en el receptor.

Las consecuencias pueden ser la tergiversación de lo informado, la no influencia o, en un caso extremo, que el receptor, por “captar” información redundante y tomarla tal como es, opere cambios que lo lleven al caos o al colapso.

Esto, que es muy perjudicial para el receptor, puede ser, en muchos casos, beneficioso para el emisor.

Por ejemplo: en una guerra, uno de los ejércitos puede usar a este “método” para  confundir al enemigo o incitarlo a que realice movimientos que lo perjudiquen.

Referido a este tema, hay un caso real muy interesante en donde fue usada información redundante para lograr un objetivo muy benéfico para emisor de la información.    

Este caso fue expuesto por el médico e investigador argentino Marcelino Cereijido (1933) en su libro Orden, equilibrio y desequilibrio y nos lo cuenta de la siguiente manera:

 “Hay una polilla (porthetriadispar) que hace estragos desfoliando árboles. Para combatir esta plaga se han usando insecticidas, especies parásitas y especies predadoras de polilla, con poco éxito, y muchos inconvenientes: contaminación de vegetales con tóxicos, cambio de una plaga por otra, etc. lo que parece tener en cambio más éxito, es el “método de la confusión”, veamos qué es esto.

Una plaga consiste en la existencia de un enorme número de polillas y, por supuesto, depende de que estas se reproduzcan. La mariposa hembra segrega una sustancia que el macho huele aún a enormes distancias y que le permite encontrarla. Los investigadores han averiguado la fórmula química de esa sustancia (cis – 7- 8 – epoxy – 2metil octadecano) y pudieron producirla en grandes cantidades en el laboratorio. 

Si se fumiga la atmósfera con ella, la polilla macho recibe un enorme número de señales (redundancia de información) que le indican, falsamente, adónde está la hembra. No sólo sus vías nerviosas reciben un inusitado número de mensajes, sino que se ve imposibilitado de acudir a todos los llamados, y la probabilidad de que acuda al mensaje de una hembra real, y se reproduzca, decrece enormemente. 

Es lo mismo que si todos los habitantes de una ciudad llamaran a los bomberos en el mismo momento, pero solamente uno de esos llamados es el de una casa que se está quemando, es prácticamente nula la probabilidad de dar con ese lugar”.

Como vemos muy claramente, en esto que nos cuenta Cereijido, se ha usado la REDUNDANCIA DE INFORMACIÓN para un fin que beneficio altamente al emisor. 

Ilustración realizada por: Misael Cruz

BIBLIOGRAFIA

  • Sears – Zemansky, Física General, Aguilar, España, 1981.
  • Resnik – Holliday, Física General, Planeta, España, 1977.
  • Cereijido, Marcelino, Orden, equilibrio y Desequilibrio, Nueva Imagen, México, 1978.
  • Hartley, Ralph Vinton L. Transmission of Information (La Transmisión de la Información), Bell System Tech Journal, vol. 7, Nueva York, 1928.
  • Shannon, Claude E. La Teoría Matemática de la Comunicación, Universidad de Illinois, Illinois, 1949.
  • Mandelbrot, Benoît, Los objetos Fractales, Tusquets, Barcelona, 1996.
  • Bibliografía de los autores: Chaitin Gregory y Kolmogorov Andréi.

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