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Autor: Dr. Julio Santisteban Pablo. 
Profesor del Departamento de Ciencia de la Computación.
Universidad Católica San Pablo

Fortalezas y Debilidades de los LLM: ¿Verdadera Inteligencia o Sistemas Expertos

Los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM), como ChatGPT, tienen varias fortalezas. Primero, capacidad de generación de texto coherente, lo que permite redactar documentos, correos o historias con fluidez. Segundo, conocimiento amplio, ya que pueden brindar información sobre numerosos temas. Tercero, adaptabilidad, porque pueden ajustar el tono o estilo según la necesidad del usuario.

Sin embargo, presentan debilidades. Una es información desactualizada, ya que no siempre reflejan los datos más recientes. Otra es la falta de comprensión real, generando respuestas convincentes, pero a veces incorrectas. Finalmente, dependencia de los datos de entrenamiento, lo que puede introducir sesgos o limitaciones en ciertos temas Estos modelos, por diseño, carecen de conciencia.

La Falacia de la Inteligencia Artificial: Conciencia vs. Imitación

Afirmar que modelos de lenguaje como los LLM son inteligentes es debatible. Pueden procesar información, “recordar” (almacenar) grandes volúmenes de datos y generar respuestas coherentes, lo que imita ciertas formas de inteligencia humana. Sin embargo, carecen de conciencia, es decir, no poseen una comprensión interna, emociones ni una percepción del mundo o de sí mismos.

Por eso, para definir verdaderamente la inteligencia y entender por qué ChatGPT carece de Conciencia, es necesario definir primero la conciencia. Los LLM reproducen patrones de lenguaje, pero no entienden; actúan sin intención ni conciencia; por tanto, la supuesta “inteligencia” de los LLM es una apreciación del usuario, no una inteligencia real, ya que actúan sin intención ni conciencia.

Conciencia Cuántica y Microtúbulos IA: La Propuesta de Penrose y Hameroff

La conciencia es extremadamente difícil de definir, dada la multitud de interpretaciones existentes. Sin embargo, Roger Penrose y Stuart Hameroff proponen abordarla desde su opuesto: la inconsciencia. Un ser humano, cuando está anestesiado, se encuentra en un estado de inconsciencia. Durante la anestesia, el cuerpo pierde la capacidad de procesar experiencias. Las neuronas dejan de sincronizarse y las señales que permiten la percepción consciente se interrumpen. Así, la conciencia, según esta perspectiva, no es solo pensamiento o conocimiento, sino la capacidad de experimentar y responder al entorno de forma coherente. La anestesia evidencia que la conciencia se extingue.

Según Hameroff, los gases anestésicos afectan la conciencia al interrumpir la actividad neuronal sincronizada y bloquean la oscilación en las estructuras de los microtúbulos. Esto rompe los patrones necesarios para la experiencia consciente, bloquea la transmisión de señales en sinapsis y microtúbulos. También evita que el cerebro integre información sensorial, dando como resultado que la persona pierda la percepción consciente y no responda al entorno. Por consiguiente, la anestesia hace que el cerebro pierda su capacidad de generar experiencias conscientes, mostrando que desaparece cuando la conciencia se “apaga”.

La Anestesia como Prueba: ¿Dónde se «Apaga» la Conciencia?

Según la teoría Orchestrated Objective Reduction (Orch-OR) de Penrose y Hameroff, los microtúbulos en las neuronas son esenciales para la conciencia, ya que pueden mantener coherencia cuántica y estados superpuestos que sustentan la experiencia consciente. Los anestésicos interfieren con los microtúbulos, rompiendo su coherencia cuántica. Esto impide que integren información dentro y entre neuronas, desconectando la experiencia consciente. En pocas palabras, la pérdida de coherencia en los microtúbulos desactiva la capacidad de “orquestar” la actividad neuronal.

La relación entre microtúbulos y la física cuántica se basa en la teoría Orch-OR de Hameroff y Penrose. Los microtúbulos, formados por tubulina, podrían sostener superposiciones cuánticas, existiendo en múltiples estados simultáneamente. Estas superposiciones se colapsan mediante la reducción objetiva (hipótesis de Penrose sobre cómo colapsa una función de onda cuántica de manera física y objetiva, no solo al ser observada como sugiere la interpretación de Copenhague), generando conciencia. Actúan como una red de procesamiento cuántico, integrando información dentro y entre neuronas.

Microtúbulos y Coherencia Cuántica: La Base de la Teoría Orch-OR

En resumen, los microtúbulos serían las “celdas” donde ocurren procesos cuánticos que vinculan la biología cerebral con fenómenos de la física cuántica.

Los microtúbulos se encuentran en todas las células eucariotas, no solo en el cerebro. Forman parte del citoesqueleto, proporcionando soporte estructural, transporte intracelular y participación en la división celular. Según la teoría Orch-OR, intervienen en la conciencia y el procesamiento de la información.

Existen avances experimentales que respaldan la teoría Orch-OR de Penrose y Hameroff. Un estudio reciente de octubre de 2025, publicado en Zenodo, reportó la detección de coherencia cuántica en microtúbulos neuronales, observando estados de superposición cuántica con tiempos de coherencia, superando las predicciones teóricas previas.

Además, investigaciones anteriores han identificado fenómenos como la superradiancia en redes de triptófano dentro de los microtúbulos, sugiriendo la presencia de efectos cuánticos en estructuras biológicas a temperaturas fisiológicas.

Estos hallazgos proporcionan evidencia experimental que apoya la hipótesis de que los microtúbulos neuronales pueden sostener procesos cuánticos relacionados con la conciencia, como propone la teoría Orch-OR, pero no la confirman del todo.

Tradicionalmente, la inteligencia se ha atribuido a las sinapsis, donde las neuronas intercambian señales eléctricas y químicas. Sin embargo, Roger Penrose y Stuart Hameroff proponen que la conciencia y ciertos aspectos de la inteligencia surgen en los microtúbulos dentro de las neuronas. Los procesos cuánticos permiten integrar información de manera más compleja, sugiriendo que la base de la conciencia no está solo en la comunicación entre neuronas, sino en la actividad cuántica de los microtúbulos.

El primer paso en el desarrollo de una inteligencia artificial es trabajar con una computadora cuántica para tratar de simular los microtúbulos cuánticos, estableciendo la base práctica necesaria para construir sistemas de inteligencia artificial funcional.

Perspectiva Crítica: La IA en su Infancia

Según Roger Penrose y Stuart Hameroff, la inteligencia artificial aún está en su infancia. Es importante no confundir a las IA, como los LLM, con verdadera inteligencia solo por su capacidad de generar respuestas; sin embargo, sí pueden considerarse sistemas expertos. Un sistema experto reproduce con gran precisión una actividad humana. En resumen, la verdadera inteligencia requiere conciencia y entendimiento, algo que ratifica que ChatGPT carece de Conciencia real, por lo que debemos mantener una perspectiva crítica sobre sus capacidades, así como también sobre la teoría Orch-OR.

 

La pregunta fundamental: ¿ChatGPT carece de Conciencia o es solo un Sistema Experto?

 


Referencias

  • Hameroff, S., & Penrose, R. (1996). Orchestrated reduction of quantum coherence in brain microtubules: A model for consciousness. Mathematics and computers in simulation, 40(3-4), 453-480.
  • İBAGÜNER, S. (2025). Quantum Coherence Detection in Neural Microtubules: Experimental Verification of Orch-OR Consciousnes Theory. Zenodo. https://doi.org/10.5281/zenodo.17318427

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