Autores: López Arenas Mariana Berenice, Noyola Villalobos Héctor Faustino, Ignacio Mejía Iván, Albores Méndez Exsal M., Vargas Hernández Marco Antonio, Bracho Monserrat
El inicio de una enfermedad neurológica grave no siempre deja huellas claras en los estudios de imagen. En algunos pacientes, especialmente los niños previamente sanos, los síntomas aparecen en forma abrupta como lo son la fiebre, convulsiones, alteraciones del estado de conciencia. Sin embargo, la primera resonancia magnética puede resultar desconcertadamente normal. Ni hay lesiones evidentes, no hay señales estructurales que expliquen la gravedad del cuadro clínico.
Con el paso de los días, cuando la evolución neurológica ya no deja dudas sobre la severidad del proceso, una nueva resonancia revela un hallazgo inesperado. En una región profunda del cerebro, discreta y poco conocida, aparece una señal hiperintensa, delgada y bien delimitada. No corresponde a un patrón clásico de daño estructural, pero tampoco es un artefacto. Es una señal real, reproducible y hasta hace poco, poco comprendida. Este hallazgo se conoce como signo de claustrum.
Durante años fue descrito como una rareza radiológica, sin un significado clínico bien definido. Sin embargo, la acumulación de casos en contextos similares, ha obligado a replantear su interpretación.
Los investigadores decidieron recopilar de forma retrospectiva los datos de 0 niños con el signo de claustrum identificado en la resonancia magnética cerebral, quienes fueron atendidos en el departamento de pediatría del hospital primero de la universidad de Pekín entre enero del 2020 y enero de 2024.
Los resultados mostraron un patrón claro. En la mayoría de los casos, el signo del claustrum no estaba presente en la primera resonancia, sino que aparecía después del inicio de las convulsiones o de la alteración del estado de conciencia. Este retraso temporal sugiere que el hallazgo no representa una lesión primaria sino una respuesta secundaria del cerebro a un proceso inflamatorio en curso.
Las convulsiones fueron la manifestación clínica más frecuente y, en muchos pacientes, evolucionaron hacia estados epilépticos prolongados. También fueron comunes la alteración del estado de conciencia y los síntomas psiquiátricos. A pesar de la gravedad del cuadro inicial, en la mayoría de los niños el signo del claustrum desapareció con el tiempo, especialmente tras el inicio del tratamiento, lo que refuerza la idea de que se trata de una alteración transitoria y no de un daño estructural permanente.
Un hallazgo relevante fue que el pronóstico neurológico no dependía del signo del claustrum en sí, sino de la enfermedad subyacente. Los niños con síndromes epilépticos inflamatorios graves tuvieron evoluciones más desfavorables, mientras que aquellos con encefalitis autoinmunes mejor caracterizadas mostraron una recuperación funcional mucho más favorable.
Estos resultados apuntan a que el signo del claustrum podría funcionar como un marcador de neuroinflamación, una especie de huella visible de un cerebro que ha entrado en un estado de desregulación inmunológica. Más que ser la causa directa de las convulsiones o de la alteración de la conciencia, el claustrum parece reflejar el impacto de un proceso inflamatorio que afecta a las redes cerebrales profundas.
Desde una perspectiva clínica, este hallazgo tiene implicaciones importantes. Una resonancia magnética normal en los primeros días no excluye una enfermedad neurológica grave. En ciertos contextos, repetir el estudio puede revelar señales clave que orienten el diagnóstico y el tratamiento. Reconocer el signo del claustrum puede ayudar a identificar procesos inflamatorios y a iniciar terapias oportunas que modifiquen el curso de la enfermedad.
En última instancia, el claustrum una estructura pequeña y durante mucho tiempo ignorada nos recuerda que el cerebro no siempre se manifiesta a través de lesiones evidentes. A veces, las pistas más importantes son sutiles, transitorias y profundas. Aprender a interpretarlas puede marcar la diferencia entre observar una imagen y comprender lo que realmente está ocurriendo en el cerebro de un niño enfermo.
Referencias:
- Zhao C, Zhang M, Zhang Q and Bao X (2025) Clinical and neuroimaging features of patients with claustrum sign. Neurol. 16:1589940. doi: 10.3389/fneur.2025.1589940

