CRISPR es uno de los mayores avances en el campo de la terapia genética en los últimos años. Para quien no sepa qué es esta tecnología de edición genética básicamente permite a los científicos cortar y pegar fragmentos específicos de ADN con precisión molecular. De esta forma los científicos pueden corregir o eliminar mutaciones genéticas que causan enfermedades, entre otras muchas aplicaciones.

CRISPR ha sido hasta la fecha un gran aliado para el tratamiento de enfermedades raras, como la enfermedad de la hemofilia y la distrofia muscular de Duchenne. Pero esto está apunto de cambiar. Ahora se está usando CRISPR para tratar enfermedades genéticas e incluso algunos tipos de cáncer. De hecho ya se ha demostrado que esta tecnología de edición genética ha conseguido eliminar células cancerosas en pacientes con cáncer de mama o próstata.

Una de las principales ventajas de CRISPR es su precisión. Los científicos pueden seleccionar con precisión el fragmento de ADN que desean modificar, esto reduce los potenciales efectos secundarios no deseados. Además, CRISPR se ha vuelto más versátil gracias a las nuevas variantes de la tecnología, aquellas que permiten corregir mutaciones específicas en el ADN, y no solo cortar y pegar fragmentos.

A través de la evolución y el desarrollo de esta tecnología es de esperar que se desarrollen nuevas terapias genéticas para una variedad de enfermedades genéticas, incluyendo ciertos tipos de cáncer. Los investigadores también están investigando cómo CRISPR puede utilizarse para mejorar la producción de alimentos y la resistencia a plagas, y para desarrollar nuevos medicamentos. Por ejemplo, un estudio reciente mostró cómo se podría utilizar CRISPR para desarrollar una vacuna contra el COVID-19.

Pero como toda tecnología al final CRISPR no deja de ser una herramienta cuyo uso puede derivar en conflictos éticos como pasó en China con el científico que editó genéticamente embriones humanos. Y es que en el momento en el que se puede editar el genoma se puede usar para elegir el sexo, los ojos y la estatura de tu próximo hijo o incluso hasta modificar el ser humano y crear lo que siempre se ha denominado como quimeras. Es decir, un animal o persona que tiene en su ADN código genético de diferentes especies. Imagínate contar con el ADN de una salamandra lo que te permitiría una capacidad de regeneración de miembros, por poner sólo un ejemplo. Y de esto llegar a suceder se modificaría el ADN humano de manera irreversible y con consecuencias inciertas.

Es por ello que a la vez que su avance tecnológico va consiguiendo nuevos hitos es importante contar con un marco regulatorio que garantice su uso seguro y una ética inherente.

Además, también se plantean preocupaciones sobre la accesibilidad de esta tecnología. ¿Llegaremos a ver un CRISPR genérico y asequible a toda la población? ¿O en cambio será siempre una entelequia? Como toda tecnología pionera lo más probable es que inicialmente su coste sea inasumible para la mayoría de la población y que dicho coste vaya bajando con el tiempo. Tal y como lo han hecho muchas otras tecnologías a lo largo de la historia.

Fuente: https://www.technologyreview.com/

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