Introducción
La búsqueda de un mecanismo antienvejecimiento y con ello de un cuerpo y una piel saludable es algo que ha suscitado interés en estos últimos años. Se ha observado que la nutrición tiene un papel importante para mantener la salud en general y particularmente influye en el envejecimiento de la piel.
La piel, como el órgano más grande y más visible externamente del cuerpo, la hace muy vulnerable a estresores ambientales extrínsecos. Esto hace de la piel un indicador visible del envejecimiento biológico, que puede ser cuantificado por uno mismo o por médicos o investigadores capacitados. Los factores nutricionales pueden modular procesos clave del envejecimiento cutáneo, influyendo en la aparición de arrugas, la hidratación, la conservación de la barrera cutánea, entre otros. Por ello, la nutrición se reconoce cada vez más como un determinante clave del envejecimiento cutáneo.
Por ejemplo, se ha identificado que las diferencias en el estilo de vida, como el tabaquismo y la exposición solar, aumentaban significativamente la probabilidad de envejecimiento cutáneo y las modificar la dieta a un estilo sano mejora significativamente la profundidad de las arrugas o la intensidad de la melanina. Eso hace importantes las recomendaciones dietéticas para mantener la salud cutánea durante el proceso del envejecimiento.
Intervenciones dietéticas
En un metanálisis donde se analizan los factores dietéticos y su influencia en la salud de la piel, se observó que la mayoría de los estudios se centraron en pacientes femeninas con todos los fenotipos de envejecimiento, además de que estos estudios se enfocaron en cambios pigmentarios relacionados con la edad, las arrugas, la flacidez y elasticidad de la piel, el estado de la barrera cutánea, el grosor de la piel, el brillo y su calidad.
Las intervenciones dietéticas que se han examinado abarcan principalmente aquellas que aumentan la concentración de colágeno en la piel. Las más comunes son dietas ricas en polifenoles, en lípidos y ácidos grasos, en carotenoides, en la presencia de prebióticos y probióticos y vitaminas. Estos compuestos se han administrado como comprimidos, péptidos aislados, los huevos, el pescado. Los lípidos se han administrado como ácidos grasos poliinsaturados, esfingolípidos, lípidos esterificados, esteroles de aloe y glicolípidos. Los polifenoles al ser diversos, se han administrado como flavonoides, compuestos fenólicos y taninos condensados.
Resultados de las intervenciones
Con estas intervenciones se obtuvo que las dietas ricas en lípidos y ácidos grasos así como los polifenoles disminuyen las arrugas. La hidratación de la piel es mejorada con los mismos compuestos anteriores pero adicionalmente con el uso de prebióticos y probióticos. Los carotenoides reducen el enrojecimiento de la piel, el colágeno las manchas de pigmentación y los lípidos mejoran la elasticidad de la piel. Los polifenoles mejoran la barrera cutánea.
La evidencia científica respalda la ingesta de ácidos grasos de aguacates, aceite de semilla de borraja, aceite de maíz, aceite de onagra, semillas de lino y aceite de espino amarillo. Además, las ceramidas del arroz asiático cultivado, la glucosilceramida derivada de la levadura torula y la leche fermentada con Acetobacter malorum han mostrado efectos beneficiosos similares.
Los lípidos de esteroles vegetales como el esterol de aloe y los glicolípidos del trigo contribuyen aún más a las mejoras de la piel. En conjunto, estas intervenciones conducen a una menor formación de arrugas, una mejor hidratación y una mejor elasticidad.
Los polifenoles como los de las bayas de aronia, el cacao en polvo, el extracto de mandarina verde, el té verde, los extractos de hojas de Hydrangea serrata, el té de melisa y el complejo de naranja roja; los compuestos fenólicos de la granada y el trigo; taninos condensados del extracto de corteza de pino marítimo francés; y los extractos de té blanco y de semillas de uva han demostrado una amplia eficacia que abarca desde la reducción de arrugas y una mejor hidratación hasta una mayor integridad de la barrera cutánea.
Conclusiones
Finalmente, se puede mencionar que los carotenoides, los péptidos de colágeno, los lípidos y ácidos grasos, los polifenoles y los probióticos contribuyen a la salud de la piel mediante mecanismos distintos pero complementarios.
Referencias
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