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Autor: Sebastian Pomareda.
Egresado Departamento de Ingeniería de las Industria y Ambiente.
Universidad Católica San Pablo.


El costo oculto de la bandera verde: ¿Activismo o estrategia corporativa?


El Ascenso: ¿Espontaneidad o Planificación?

En 2018, una niña se sentó frente al Parlamento Sueco con un cartel que decía: “Huelga escolar por el clima”. Esta imagen rápidamente se viralizó y alcanzó una repercusión mundial. En cuestión de meses, Greta Thunberg pasó de ser una activista local a convertirse en la voz más influyente del debate climático internacional, interviniendo ante la ONU y líderes europeos. Este ascenso fue estratosférico y, como suele ocurrir con este tipo de fenómenos globales, resulta necesario, como observadores prudentes, analizar el contexto con escepticismo.

Conexiones Corporativas detrás del Activismo Climático

Desde los primeros días de su protesta, el empresario sueco Ingmar Rentzhog, fundador de la organización climática “We don’t have time”, difundió la imagen de Greta en redes sociales para contribuir a su viralización. Posteriormente se supo que Rentzhog tenía vínculos con redes de comunicación climática y con la organización “Global Challenge”, un think tank con estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de la ONU. En el directorio de esta organización han participado figuras de gran relevancia en el sector empresarial y energético sueco, tales como Peter Skoggar, presidente de la asociación de empleadores KFO, y Catharina Nysdest Ringborg, asesora de la Agencia Internacional de Energía y exdirectora de la asociación Swedish Water.

Esta difusión masiva sugiere una búsqueda de intereses económicos y políticos que trasciende la noble causa del cuidado ambiental. Así lo muestra una investigación del diario The Times, la cual demostró que la conexión con Rentzhog no fue espontánea, sino planeada: los padres de Greta ya lo habían conocido previamente en una conferencia en Estocolmo. El fin de omitir estos detalles era, precisamente, evitar que se evidenciara la participación de grupos empresariales en el origen del fenómeno.

El Lado Oscuro de la Transición Energética: El Costo del Litio

La trama se vuelve más compleja cuando se examinan otras conexiones. Daniel Donner, quien ejerció como jefe de prensa de Thunberg, fue miembro de la European Climate Foundation, organización dedicada a promover políticas climáticas y energéticas en Europa. Entre los actores financieros que apoyan esta organización se encuentra el grupo Bloomberg, cuya actividad económica está vinculada, entre otros sectores, a la extracción de litio.

Extracción de Litio: Un Desafío para el Consumo de Agua

Este punto es crítico, pues la extracción de litio es una de las actividades más intensivas para el medio ambiente. Según las investigaciones de Garcés y Álvarez, de la Universidad de Antofagasta, la producción de una sola tonelada de litio requiere aproximadamente dos toneladas de agua, recurso que no puede ser reutilizado en los procesos y que genera un impacto ambiental difícil de mitigar.

Aquí es donde debemos detenernos a reflexionar sobre la naturaleza de este movimiento. Esta visión expone el lobby al que está sujeto el activismo ambiental contemporáneo. Si la protección del entorno suele ser incompatible con las industrias extractivas de gran poder, ¿por qué se ocultan estas relaciones?. La respuesta parece residir en la búsqueda de injerencias políticas y económicas que no siempre tienen como fin último la preservación del planeta.

Hacia un Discernimiento de la Realidad Ambiental

Esta tensión genera una pregunta incómoda: ¿puede una transición energética basada en la minería presentarse, sin matices, como una “solución ecológica”?. La cuestión no niega la necesidad de reducir emisiones, pero obliga a considerar los costos ambientales reales. Cuando se observan en conjunto las organizaciones climáticas y las agendas globales, la articulación del activismo deja de ser una simple movilización para dar paso a dinámicas donde la ciencia se ve opacada por la economía y la política.

Este análisis no busca negar el cambio climático, sino ofrecer una perspectiva diferente sustentada en datos. En el mundo contemporáneo, la realidad suele mostrarse de una forma, pero queda en nosotros el deber de discernirla correctamente buscando siempre la verdad ante todo.


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