Por Alejandra Mondragón Flores y Marlene Díaz Celaya
El aguacate, es un árbol frutal originario del continente americano, su nombre científico Persea americana, se sabe que desde hace unos 10 a 60 millones de años los ancestros del aguacate se encontraban distribuidos en América del Norte, en los actuales territorios de Nevada y California, Estados Unidos.
Los científicos han encontrado restos fósiles de hojas de esos árboles, en aquella época el clima de estos lugares era tropical y había gran diversidad vegetal, aunque con el transcurrir del tiempo, cuando esta región se hizo más fría los ancestros del aguacate se extinguieron en esta zona.
Sin embargo, la especie se desplazó hacia el sur, hasta el norte de México y posteriormente avanzó hacia el centro de América, debido a las condiciones de temperatura y humedad que prevalecían entonces los árboles se adaptaron a estas condiciones climáticas, todo esto ocurrió antes de la llegada del hombre a América, nada más para hacer un cálculo de cuándo ocurrió este evento les recuerdo que se han encontrado restos humanos en Alaska que datan desde hace 30 000 años.
Se calcula que hace aproximadamente 15 000 años los primeros pobladores de estas regiones de América empezaron a consumir los frutos del aguacate, cuando eran cazadores-recolectores.
Algunos miles de años más tarde en el área de Mesoamérica se inició la domesticación de algunas plantas y árboles, entre los que se encontraba obviamente el aguacate, este acontecimiento ocurrió entre el año 8 000 y 2 500 a.C., el aguacate se cultivaba en el centro de México en lo que hoy es el estado de Puebla desde hace 6 500 años, la domesticación del aguacate se extendió a Chiapas y Guatemala, así que los Mayas cultivaban aguacate. Cuando los españoles llegaron a México esta fruta ya estaba completamente domesticada.
En la actualidad México es el principal productor y exportador de aguacate en el mundo, esta fruta llega a Estados Unidos, Canadá, la Unión Europa, Japón y China, entre muchos otros países. El gobierno de México reportó que en el año 2024 el área destinada a la producción de aguacate fue de casi 260 000 hectáreas y la producción fue de más de un millón de toneladas.
Como sabemos el aguacate es una fruta que se aprecia en todo el mundo debido a su exquisito sabor, olor, color, contenido de aceites y consistencia, se puede consumir en ensaladas, sopas, cremas, guisados, salsas y claro está en “guacamole”, además contiene Omega 3, vitaminas A, C, D, E, K y del complejo B y minerales necesarios para el cuerpo como fosforo, calcio, magnesio y sodio.
En México, el estado de Michoacán es el principal productor de aguacate, más del 80% del total de la producción nacional se da en este estado, debido a que tiene las condiciones climáticas adecuadas para su desarrollo.
En México la “tristeza del aguacate” está presente en huertas en los estados de Puebla, Chiapas, Veracruz, Nayarit, Morelos y Michoacán, durante la década de 1950 en el país se registraron pérdidas de hasta el 90 % de la producción y en la década de 1990 se estimó que había más de cien mil árboles enfermos en Uruapan, Michoacán.
Pero no todo es “miel sobre hojuelas” cuando se trata de producir aguacate, las enfermedades ocasionadas por una gran variedad de organismos como hongos, bacterias, y virus por mencionar algunos, son las principales limitantes de su producción; una de las más devastadoras a nivel mundial debido a la severidad y a las pérdidas económicas que ocasiona es la pudrición de raíz o marchitez del aguacate conocida comúnmente como “tristeza del aguacate” o “tristeza del aguacatero”.
En México la enfermedad afecta todos los tipos de aguacate que se cultivan. Esta enfermedad afecta las raíces con las que los árboles absorben el agua y los nutrientes del suelo llamadas “raíces alimentadoras”, y también puede afectar los troncos a través de heridas que pueden ser provocadas herramientas de poda o algunos insectos que hacen orificios.
Los primeros síntomas de la enfermedad se observan en la copa de los árboles; las hojas son más pequeñas que las hojas sanas, de color verde pálido, generalmente marchitas con puntas marrones que se desprenden fácilmente de las ramas. Los brotes mueren desde las puntas y, finalmente, el árbol queda reducido a una estructura desnuda de ramas moribundas con aspecto triste, de ahí el nombre de esta enfermedad “tristeza del aguacate”.
En etapas avanzadas de la enfermedad las pequeñas raíces alimentadoras de los árboles enfermos pueden estar ausentes. Cuando están presentes, suelen ser de color negro debido a la pudrición y se quiebran fácilmente a diferencia de los árboles sanos que presentan abundantes raíces alimentadoras de color blanco.
La muerte del árbol atacado puede tardar desde unos meses hasta varios años, dependiendo de las características del suelo, las prácticas de cuidado que los agricultores dan a las huertas y a las condiciones ambientales.
La enfermedad ocasiona más daños en lugares donde hay encharcamientos de agua y la temperatura del ambiente es templada (24°C); la “tristeza del aguacate” es ocasionada principalmente por un organismo que únicamente se puede observar a través de un microscopio, esto quiere decir que es un “organismo microscópico” conocido por su nombre científico como Phytophthora (fi-tof-to-ra), esta palabra se origina de dos vocablos griegos: “phytón” planta y “phthorá”, “destructor de plantas”. El cultivo del aguacate es atacado principalmente por la especie Phytophthora cinnamomi.
Árbol de aguacate en una huerta del estado de Michoacán, México con síntomas de tristeza, las hojas de las ramas superiores se desprenden poco a poco hasta que el árbol queda completamente defoliado
Phytophthora cinnamomi es considerado uno de los “patógenos”, (es decir, un organismo que ocasiona enfermedad) de plantas más devastadores alrededor del mundo, los científicos calculan que afecta unas 5 000 especies de plantas de todo tipo, como cultivos de importancia agrícola, plantas ornamentales, plantas silvestres y especies forestales, como el eucalipto que es originario de Australia, en esta isla Phytophthora cinnamomi acabó con cientos de hectáreas de bosques, así de implacable es este patógeno.
Phytophthora cinnamomi es un organismo que como ya dijimos únicamente se puede observar con un microscopio, está constituido por finos filamentos sin color que cuando se agregan llegan a tener la apariencia de una telaraña, vive en el suelo y puede permanecer en restos de plantas o frutos que caen al suelo, se desarrolla bien en condiciones de alta humedad.
Para reproducirse produce “esporas” que son estructuras que le permiten dispersarse e introducirse en troncos, frutos y raíces, estas esporas son de tres tipos. Un tipo de estas esporas cuenta con “flagelos” (apéndices que le permiten impulsarse) que le permite nadar cuando el suelo de las huertas está encharcado y así moverse de un árbol a otro y las otras dos esporas son estructuras esféricas que pueden permanecer en el suelo en condiciones ambientales adversas o sea, son estructuras de resistencia que funcionan como “armas letales”, estas esporas se pueden dispersar por medio del viento, el agua o de animales como aves y caracoles y a través de las herramientas usadas por los agricultores, así como también en las botas, la ropa de trabajo y autos o tractores. De esta forma el patógeno puede viajar muchos metros, además es capaz de producir millones de esporas y cada una de éstas es capaz de originar una nueva infección, este microorganismo puede permanecer durante años en los campos de cultivo en forma de esporas.
A) Phytophthora cinnamomicreciendo en una caja de Petri. B) Micelio de P. cinnamomi visto al microscopio. C) y D) Esporas de P. cinnamomi
Se calcula que en la actualidad la enfermedad de la “tristeza del aguacate” causa pérdidas anuales hasta de 30 millones de dólares y P. cinnamomi está presente en América, África, Asia, Europa y Australia. En América Latina, esta enfermedad acabó con importantes áreas de producción comercial de aguacate en México, Perú, Colombia y Chile.
Phytophthora es un patógeno que en México no se ha estudiado lo suficiente, hay pocos científicos que se dediquen a su estudio, aunado a esto hay agricultores que como no es posible ver al patógeno a simple vista se niegan a creer que existe y más les asombra la posibilidad de que pueda dispersarse por medio de esporas que son capaces de nadar a través del agua de lluvia por medio de escurrimientos que van de una huerta a otra atravesando caminos y carreteras.
En la actualidad, agricultores, técnicos y científicos hacen trabajos en un intento de controlar la “tristeza del aguacate”, sin embargo, estos esfuerzos no han sido suficientes, por lo que sería importante realizar más estudios de investigación que ayuden a disminuir las pérdidas del cultivo ya que la distribución de la enfermedad va en aumento constante, también se hace necesario el uso de estrategias de manejo amigables con el medio ambiente que no dañen la salud de las personas y no afecten la calidad del fruto.
Referencias bibliográficas:
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