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Autores: Sillerico Illanes Natalia Valeria, López Arenas Mariana Berenice, Albores Méndez Exsal M, Ignacio Mejía Iván

Usar audífonos se ha vuelto parte de nuestra vida cotidiana, especialmente los jóvenes. Escuchar música, atender llamadas, estudiar o trabajar trabajar con ellos. Durante varias horas al día. Se percibe como una práctica normal, y en muchos casos inofensiva, lo que lleva a subestimar el impacto que pequeñas exposiciones repetidas pueden tener sobre la audición a largo plazo.
Esta percepción ha reforzado la idea de qué el daño auditivo sólo ocurre cuando el volumen es excesivo, o cuando existe una exposición laboral intensa al ruido. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el daño auditivo puede desarrollarse de forma silenciosa y progresiva, incluso en contextos de uso cotidiano. En este escenario, la audiometría de altas frecuencias, una prueba que evalúa sonidos más agudos que los utilizados en estudios convencionales, permite identificar alteraciones tempranas que no se detectan en evaluaciones convencionales.

Un estudio realizado en Egipto evaluó los efectos del hábito de escuchar música con audífonos en población joven. La investigación incluyó a jóvenes de entre 18 y 25 años, comparando usuarios habituales de audífonos, con un grupo control sin exposición relevante. El estudio se llevó a cabo en un entorno universitario y tuvo como propósito, evaluar la audición tanto en las frecuencias tradicionales del habla, como en frecuencias altas y extendidas, que son particularmente sensibles al daño inducido por el sonido.

La metodología incluyó audiometría tonal convencional (125 a 8000 Hz), y audiometría de altas frecuencias, extendida hasta 18,000 Hz. Además, se registraron los hábitos de escucha, especialmente el tiempo de uso de audífonos y el nivel de volumen utilizado, lo que permitió contrastar no solo si los participantes “oían bien”, sino si existían diferencias auditivas sutiles entre quienes utilizaban audífonos y quienes no.

Respecto a los síntomas auditivos, el 47.7%, refirió al menos un síntoma asociado al uso de audífonos. Los más frecuentes fueron tinnitus (18.2%), la sensación de plenitud aural (15.9%), y el dolor de cabeza (11.4%). Además, el 40.9%, reportó la necesidad de aumentar el volumen en dispositivos como televisión o radio, aun sin percibirse como personas con pérdida auditiva.

El análisis de los umbrales auditivos mostró que ambos grupos presentaron valores auditivos dentro de rangos clínicamente normales en las frecuencias convencionales. No obstante, el grupo de estudio evidenció umbrales más elevados en las frecuencias altas y extendidas, especialmente a partir de 4,000 Hz y hasta 18,000 Hz, en comparación con el grupo control. Este patrón es característico del daño auditivo, inducido por ruido y suele preceder a la pérdida auditiva clínicamente evidente.

Respecto a los niveles de volumen, ningún participante refirió escuchar música a volúmenes bajos. El 50% escuchaba música a niveles altos (75-84 dB) y un 13.6% a niveles muy altos (85-100 dB), lo que indica una exposición frecuente a intensidades potencialmente dañinas.

Al analizar el tiempo de exposición según el nivel de volumen, no se encontraron diferencias significativas en los días por semana, ni en las horas diarias; sin embargo, los años acumulados de uso fueron mayores en quienes escuchaban música a volúmenes más elevados. En particular, los participantes que utilizaban audífonos a niveles muy altos, reportaban un promedio de aproximadamente 9 años de uso, mientras que aquellos que escuchaban a volúmenes medios presentaron aproximadamente 6 años de exposición.

En conjunto, estos hallazgos sugieren que el daño auditivo asociado al uso de audífonos no depende de un único episodio de exposición, sino del uso acumulativo a lo largo de los años, especialmente cuando se combina con volúmenes elevados. Es posible que estos cambios auditivos tempranos, aunque no siempre son percibidos por los usuarios, favorezcan de manera gradual una preferencia por volúmenes más altos.

Esta investigación refuerza la evidencia de que el uso prolongado de audífonos, a lo largo de los años, particularmente a volúmenes elevados, constituye un factor de riesgo para la salud auditiva. Considerando que la pérdida auditiva forma parte del envejecimiento natural, resulta fundamental cuidar la audición desde la juventud, con el fin de prevenir un deterioro más marcado en etapas posteriores de la vida.

Referencias: Osmanoğlu, H., Dizdar, H. T., & Koçyiğit, A. A. (2024). The effects of music listening time with headphones on hearing thresholds among the young population. The Egyptian Journal of Otolaryngology, 40, Article 13. https://doi.org/10.1186/s43163-024-00574-9

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