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Por Arianna Abonce Peralta / abril 2025 / Universidad Mondragón México


Abstract
El liderazgo empresarial ha sido estudiado desde diversas perspectivas, pero en los últimos años la neurociencia ha aportado conocimientos fundamentales sobre el comportamiento humano. Prácticas como la meditación y la actividad física no solo mejoran el bienestar individual, sino que también impactan de manera directa y significativa la efectividad del liderazgo.

Meditación

La meditación es una práctica milenaria que consiste en centrar toda nuestra atención en el momento presente, es decir, es una práctica en la que una persona utiliza técnicas como la atención plena, la atención dirigida o la reflexión guiada para entrenar la mente y alcanzar un estado de claridad mental, calma emocional y relajación física (ONU, 2024). Asimismo, la meditación es una práctica que ha ganado popularidad en la sociedad moderna debido a sus numerosos beneficios tanto para la salud mental como física.

Pero, ¿Qué regiones cerebrales se ven afectadas por la práctica regular de la meditación?

En primer lugar, la corteza cingulada, que es una región clave del cerebro implicada en funciones relacionadas con la atención, la autorregulación emocional y la toma de decisiones. La activación de mejorara la capacidad de filtrar las distracciones y centrarse en los estímulos importantes, lo que se traduce en una mayor concentración y una menor reactividad a los distractores.

La ínsula, esta región del cerebro, está implicada en la conciencia corporal, la regulación emocional y la interocepción (la percepción de las señales internas del cuerpo). Tras ocho semanas de meditación aprendemos a observar nuestras emociones sin reaccionar de forma automática o excesiva, llegando incluso a experimentar la tristeza de forma más controlada y menos impulsiva.

En tercer lugar, está la corteza prefrontal, una región responsable de funciones cognitivas superiores como la planificación, la toma de decisiones y la regulación emocional. Estudios realizados en la Universidad de Harvard revelaron que esta práctica puede aumentar la densidad de materia gris en nuestro cerebro. La materia gris es esencial para el procesamiento de la información, el control muscular y las funciones cognitivas superiores como la memoria, el lenguaje y la toma de decisiones, por lo que, a mayor densidad de materia gris, más neuronas, lo que se traduce en un mayor rendimiento en las funciones cognitivas ya mencionadas.

La última de las regiones que destaca es la amígdala, una pequeña estructura del cerebro que juega un papel crucial en la respuesta al miedo y al estrés. Activa el mecanismo de lucha o huida cuando percibimos amenazas. En la vida cotidiana puede percibirse en exceso, lo que provoca una mayor tendencia a sufrir ansiedad. Tras dos meses de meditación el tamaño de la amígdala se reduce, esto significa que hay una menor respuesta emocional ante situaciones de alto estrés.

En general, la meditación tiene un efecto directo sobre la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse a nuevas experiencias. La meditación hace que nuestro cerebro sea más flexible, y no sólo cambia la forma en que pensamos y respondemos emocionalmente, sino que también puede remodelar las conexiones neuronales.

Actividad física

Añadir movimiento a nuestra rutina de forma constante nos ayudará a desarrollar buenos hábitos y los buenos hábitos también conducen a una mejor gestión del estrés.

Son muchos los estudios científicos que aportan pruebas de los efectos beneficiosos sobre la salud. Sin embargo, promover la adherencia a programas de actividad física regular dentro del ámbito laboral es uno de los mayores desafíos.

Los ejercicios de baja intensidad (como pilates, caminatas, entre otros) con una duración de 35 minutos inducen fuertemente a la obtención de resultados conductuales positivos como mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad. Estos resultados tienden a producirse después de hacer ejercicio.

Además, los ejercicios de estiramiento, ya sean de alta, media o baja intensidad, producen efectos positivos tanto en la relajación del cuerpo y la mente, como en el cambio de humor, cuando se practicaban con frecuencia, 20 minutos son suficientes para sentir un estado de ánimo diferente.

En la actualidad, existen pruebas de que el ejercicio físico promueve cambios en el cerebro humano debido al aumento del metabolismo, la oxigenación y el flujo sanguíneo en el cerebro. Por ejemplo, el ejercicio cardiovascular como correr, nadar, remar o utilizar una bicicleta estática a un ritmo constante también mejora la cognición, es decir, estos tipos de ejercicio favorecen las tareas de memoria de trabajo, como recordar secuencias numéricas, resolver problemas matemáticos, entre otros tipos de pruebas.

El ejercicio mejora la función cerebral tanto a corto como a largo plazo. Para obtener beneficios inmediatos, es importante realizar actividad física con frecuencia y constancia, creando disciplina.

Relación con el liderazgo

Un líder efectivo no solo inspira y guía a su equipo, sino que también se compromete con su bienestar físico y mental. La práctica regular de la meditación y actividad física potencia habilidades claves para el liderazgo, como la regulación emocional, la toma de decisiones y la gestión del estrés.

La meditación fortalece regiones cerebrales como la corteza cingulada, la ínsula, la corteza prefrontal y la amígdala, mejorando la concentración, el autocontrol y la respuesta al estrés. Por su parte la actividad física, especialmente el ejercicio cardiovascular y de baja intensidad, aumenta la cognición, el estado de ánimo y la capacidad de resolución de problemas.

Además, la practica constante de estas actividades no solo reduce los niveles de estrés y ansiedad, sino que también actúa como una herramienta preventiva contra el burnout.

Al integrar esas prácticas en su rutina, los líderes desarrollan mayor claridad mental, resiliencia emocional y capacidad de afrontar desafíos. Moldear hábitos saludables, influyen positivamente en la cultura organizacional, promoviendo el bienestar y rendimiento del equipo.

Fuentes:
Castellanos, N. (2024). El Espejo del Cerebro: Neurociencia y Meditación. Madrid. La Huerta Grande.
Huberman, A. (2025). Protocols: An Operating manual for the human body.
Lopez, J. (2021). The Mindfulness Meditator´s Brain: From Prospecting Task. Pontificia Universidad Javeriana.
Zuluaga, M (2021). Mindfulness and Brain Plasticity: A Neurocognitive Study.
Braidot, N. (2023). Neuromanagement y neuroliderazgo como se aplican los avances de las neurociencias a la conducción y la gestión de organizaciones. ciencias administrativas. UNLP
United Nations. (s/f). Día Mundial de la Meditación. Naciones Unidas. Recuperado el 30 de marzo de 2025, de https://www.un.org/es/observances/meditation-day
Neurociencia y Liderazgo: Un paso al empoderamiento profesional. (2024, febrero 23). Aicad Business School. https://www.aicad.es/neurociencia-y-liderazgo

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