¿Puedes definir estos términos? ¿Microorganismos, microbiota, microbioma, prebióticos, probióticos, alimentos fermentados?  En los últimos años, ha habido un aumento en la importancia y la conciencia de mantener una buena salud intestinal, pero todavía hay cierta confusión entre estos términos, por lo que ya es hora de aclarar cada uno de ellos para así comprender cómo podemos mantener un microbioma intestinal saludable.

Todo lo que nos rodea está en simbiosis con cientos de miles de millones de microorganismos, especialmente el cuerpo humano. De hecho, los microorganismos presentes en nuestro intestino superan por diez al número de células que tenemos en nuestro cuerpo (1).  Estas poblaciones de microorganismos, que pueden ser bacterias, virus, hongos, células eucariotas, arqueas, etc. se conocen como microbiota, y la información genética dentro de todos ellos se conoce como microbioma (2).

Este genoma, conocido como el microbioma intestinal (específicamente para el tracto gastrointestinal) u «el otro» genoma juega un papel importante en numerosas enfermedades complejas, apuntando  las investigaciones recientes que la microbiota intestinal tiene un papel importante en la regulación y el modelado de la predisposición de enfermedades como la enfermedad inflamatoria intestinal, la obesidad, la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular, la depresión, el cáncer y algunas otras enfermedades crónicas (3)(4).  Básicamente, el microbioma intestinal contribuye esencialmente a la salud humana directa o indirectamente, ya que modula algunas funciones metabólicas, nos protege contra los patógenos, modula nuestro sistema inmunológico y tiene una comunicación con el cerebro conocida como el eje Intestino-Cerebro (6)

Pero… ¿Qué es un microbioma intestinal saludable?

Identificar las variedades específicas de microbiomas asociadas con un microbioma intestinal saludable es todo un desafío, ya que estas comunidades pueden ser diferentes dependiendo de la edad ¡Sí, nuestra microbiota intestinal cambia a lo largo de toda nuestra vida!, nuestro sistema inmunológico, nuestra genética, la alimentación y otros factores ambientales (5)(6). Sin embargo, para describir lo que es un microbioma intestinal saludable, podríamos decir que hay tres puntos clave: la diversidad, la riqueza y la resistencia de la comunidad microbiana o la capacidad de resistir el cambio (7).

Elaboración propia

¿Cómo podemos mantenerlo saludable?

Teniendo en cuenta esta información, ya sabemos que la alimentación es uno de los factores clave que más afectan al microbioma intestinal y sobre todo lo más importante, aquel factor sobre el que podemos actuar, para tener un intestino sano (8). Entre las dietas más populares: Occidental, Sin gluten, Omnívora, Vegetariana, Vegana y Mediterránea, esta última, caracterizada por un elevado consumo de verduras, frutas, legumbres, nueces, aceite de oliva y cereales, una ingesta moderada de pescado y aves de corral, y una baja ingesta de productos lácteos, carnes rojas y dulces, parece ser la dieta más beneficiosa para la microbiota intestinal también debido a todos sus beneficios asociados con la prevención de enfermedades cardiovasculares y neurológicas (7).

Además, se ha visto que el uso de probióticos (micoorganimos vivos que confieren beneficios para la salud cuando se administran en la dosis adecuada) (9) y prebióticos (compuestos nutricionales que promueven el crecimiento de ciertos microorganimos beneficiosos para nuestra salud) (7) influyen positivamente en el microbioma intestinal (10) (11) y podrían ayudar a diversificarlo y hacerlo más saludable.

Por otro lado, se cree que los alimentos fermentados como el yogur, el kéfir, la kombucha, la masa madre, el miso, el natto, etc. pueden ser una solución para mantener un microbioma intestinal saludable, pero la evidencia científica actual es insuficiente para hacer recomendaciones específicas sobre sobre su ingesta (12).

En definitiva, el ser humano y el microbioma intestinal, se consideran ahora como un TODO, un ecosistema microbiano debido a los numerosos microorganismos que viven e interactúan entre sí y con nuestros propios sistemas corporales (6).

Comprender este microbioma es un gran desafío y la creación de nuevas aplicaciones alimentarias beneficiosas será uno de los principales objetivos de la industria alimentaria en los próximos años con el fin de poder alcanzar un nuevo sistema alimentario más sostenible que tenga en cuenta tanto nuestra salud como el bienestar común (2).

En resumen

Los microorganismos asociados con nuestro tracto digestivo pueden denominarse microbioma intestinal. Tener un microbioma saludable es clave para prevenir algunas de las enfermedades no transmisibles más comunes. Una manera fácil de lograr esto es cuidando nuestra alimentación. Una dieta rica en fibra y vegetales (prebióticos) con o sin la administración de mezclas validadas y aprobadas de especies microbianas (probióticos) podría tener un impacto positivo en el microbioma intestinal y un beneficio asociado para nuestra salud.

Elaboración propia

Referencias

  1.  Bull MJ, Plummer NT. Part 1: The Human Gut Microbiome in Health and Disease. Vol. 13, Integrative Medicine •. 2014.
  2. CIRCLES [Internet]. Impact on Food System Microbiomes. 2018. Available from: CIRCLES: unlocking the potential of microbiomes for sustainable food production
  3. Cénit MC, Matzaraki V, Tigchelaar EF, Zhernakova A. Rapidly expanding knowledge on the role of the gut microbiome in health and disease. Vol. 1842, Biochimica et Biophysica Acta – Molecular Basis of Disease. Elsevier; 2014. p. 1981–92.
  4. Dash S, Clarke G, Berk M, Jacka FN. The gut microbiome and diet in psychiatry: Focus on depression. Vol. 28, Current Opinion in Psychiatry. Lippincott Williams and Wilkins; 2015. p. 1–6.
  5. Cénit MC, Matzaraki V, Tigchelaar EF, Zhernakova A. Rapidly expanding knowledge on the role of the gut microbiome in health and disease. Vol. 1842, Biochimica et Biophysica Acta – Molecular Basis of Disease. Elsevier; 2014. p. 1981–92.
  6. Greenhalgh K, Meyer KM, Aagaard KM, Wilmes P. The human gut microbiome in health: establishment and resilience of microbiota over a lifetime. Vol. 18, Environmental microbiology. Blackwell Publishing Ltd; 2016. p. 2103–16.
  7. Lynch S V., Pedersen O. The human intestinal microbiome in health and disease. Vol. 375, New England Journal of Medicine. Massachussetts Medical Society; 2016. p. 2369–79.
  8. Knight R. Dietary effects on human gut microbiome diversity. Vol. 113, The British journal of nutrition. 2015. p. S1–5.
  9. Singh RK, Chang HW, Yan D, Lee KM, Ucmak D, Wong K, et al. Influence of diet on the gut microbiome and implications for human health. Vol. 15, Journal of Translational Medicine. BioMed Central Ltd.; 2017.
  10. Enam F, Mansell TJ. Prebiotics: tools to manipulate the gut microbiome and metabolome. Vol. 46, Journal of Industrial Microbiology and Biotechnology. Springer Verlag; 2019. p. 1445–59.
  11. Lawrence K, Hyde J. Microbiome restoration diet improves digestion, cognition and physical and emotional wellbeing. Vol. 12, PLoS ONE. Public Library of Science; 2017.
  12. Dimidi E, Cox SR, Rossi M, Whelan K. Fermented foods: Definitions and characteristics, impact on the gut microbiota and effects on gastrointestinal health and disease. Vol. 11, Nutrients. MDPI AG; 2019.

 

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