Energia nuclear y renovables

 

Los defensores y consecuentemente los detractores de cada una de ellas lanzan sobre la sociedad civil un enorme cúmulo de información y datos, naturalmente contradictorios.

No solo desde la perspectiva de la conservación del medio ambiente, sino también desde la económica. Es evidente que si se miran ambas con objetividad, cada una de ellas presenta bondades y maldades, respectivamente, que a lo único que conducen es a crear dudas más que razonables sobre cuál es la más conveniente o la menos dañina para la sociedad civil, tanto en la actualidad como en el futuro.

La cuestión que a mí me suscita todo ello es la siguiente:

Es obvio que entre las necesidades básicas del ser humano para sobrevivir no están ni la energía producida por los métodos clásicos, ni la energía nuclear.

Pero las exigencias del progreso y de la evolución humana han hecho que hoy en día los elementos y circunstancias imprescindibles para la vida en lo que se conoce como el primer mundo además del agua y de los alimentos y del vestido y del calzado sea, entre otras energías, la electricidad. Como al menos hasta ahora ésta no se puede almacenar de forma sencilla y barata en cantidades suficientes, descartando de entrada los actuales sistemas basados en los combustibles fósiles, la duda está entre la energía nuclear, la solar y las renovables.

Para el ciudadano medio no está claro cuál de ellas es la más conveniente, no la más rentable, ni la más barata.

¿Que opinas?

 

Autor: Rafael Rodriguez

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