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Eva mitocondrial

Ilustración de una manzana, mitocondria y una serpiente a su alrededor

Génesis 3, 20: 

“Y llamo Adán el nombre de su mujer Eva, porque ella era la madre de todos los vivientes”

Puede ser que el primer libro del Antiguo Testamento no fuera tan desencaminado. No, no existió una mujer que surgió de la costilla de un hombre y un soplo de aliento divino, pero todo apunta a que si existió la madre de todos los vivientes.  Para ello tenemos que conocer primero algunos conceptos y remontarnos a los albores de la humanidad en la Tierra. 

Las mitocondrias poseen un ADN circular que presenta unos 37 genes que codifican para ciertas proteínas necesarias para la cadena de transporte electrónico que nos aporta la energía necesaria para nuestro día a día en forma de ATP. Para explicar por qué solo este orgánulo tiene su ADN propio tendríamos que echar mano de Lynn Margulis, madre de la teoría endosimbiótica, que a grandes rasgos nos dice que las mitocondrias son bacterias primitivas que fueron englobadas por células animales. Las células animales son las que nos constituyen a los humanos y todas poseen mitocondrias.

Bien, los humanos poseemos ADN de ambos de nuestros progenitores, puesto que, en el momento de la fecundación, se crea una célula diploide (doble dotación cromosómica) a partir de dos células haploides, ovocito y espermatozoide, cada uno de los cuales aporta un cromosoma de las 23 parejas que conforman el genoma humano. 

Aquí la célula masculina no tiene mucho más que aportar, pero para crear una persona desde cero, el aporte de energía tiene que ser masivo desde el principio. Los espermatozoides no aportan nada más que su genoma en el momento de la fecundación y los centriolos necesarios para las correctas divisiones celulares (conocido este fenómeno como herencia centriolar). Y ¿de dónde salen las mitocondrias necesarias para generar tanta energía? Del ovocito. Esta es la célula más grande del organismo y, por consiguiente, debido a su tamaño, tiene un gran citoplasma que está repleto de mitocondrias. Estas, gracias a su ADN circular, se irán multiplicando y repartiendo conforme ocurran divisiones celulares y se vaya desarrollando el embrión. 

Ponte a pensar, todas las mitocondrias de un ser humano proceden de su madre y las de su madre proceden de su madre, es decir, tu abuela, y las de tu abuela provienen de su madre, tu bisabuela, y así sucesivamente. Entonces si echamos muy para atrás en el tiempo todas las mitocondrias y el ADN mitocondrial de todos los Homo Sapiens que habitamos en la Tierra proceden de una única mujer. 

Es ella la que conocemos como Eva Mitocondrial. Según estudios esta Homo Sapiens primitiva vivió hace unos 200000 años en el continente africano. Desde luego no fue la única mujer en la época, otras muchas cohabitaban con ella. Sin embargo, pudo ocurrir que en algún punto temporal en los linajes del resto de mujeres primitivas dejasen de transmitir sus mitocondrias a la descendencia por el nacimiento de un varón u otras causas. En este momento se dejaría de transmitir el ADN mitocondrial a las siguientes generaciones, sólo se mantendría el ADN cromosómico, como podemos ver en el esquema:

Eva mitocondrial

Relación genética

 

Sin embargo, las mujeres seguimos en el planeta, lo que quiere decir que alguien ha mantenido su genoma mitocondrial a lo largo de la historia de la humanidad y todos convergemos en ella. Este material genético no se ha mantenido intacto con el paso del tiempo, sino que las diferentes poblaciones han ido adoptando ciertas características o modificaciones en él, pudiendo conocer distintas poblaciones de humanos según su haplogrupo mitocondrial. Los primeros estudios que se realizaron a través del análisis del ADN mitocondrial encontraron diferencias entre los cuatro grandes grupos étnicos; caucásicos, amerindios, africanos y asiáticos. Incluso en el mismo grupo étnico las distintas poblaciones separadas geográficamente presentan diferencias en el material genético mitocondrial. 

Referencias

  • Ayala, F. J. (1995). The Myth of Eve: Molecular Biology and Human Origins: F. J. Ayala. Science, 270(5244), 1930-1936. https://doi.org/10.1126/science.270.5244.1930
  • Biernath, A. (2023, 15 julio). La Eva mitocondrial: las evidencias y controversias de “la madre de todas las mujeres”. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/cd149355qkvo
  • Yan, C., Duanmu, X., Zeng, L., Liu, B., & Song, Z. (2019). Mitochondrial DNA: Distribution, Mutations, and Elimination. Cells, 8(4), 379. https://doi.org/10.3390/cells8040379
  • Mitochondrial DNA: a tool for populational genetics studies. (1998, 1 diciembre). PubMed. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10943382/

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