Bracho Monserrat, Ignacio Mejía Iván, Albores Méndez Exsal M, Vargas Hernández Marco Antonio, Noyola Villalobos Héctor Faustino*.
La osteomalacia inducida por tumores (TIO) es una enfermedad ósea rara y debilitante, causada por tumores benignos que producen en exceso una hormona llamada FGF23. Esta hormona altera el equilibrio del fósforo en el cuerpo, lo que lleva a una pérdida excesiva de fósforo por la orina y reduce la producción de vitamina D activa. Como resultado, los huesos se desmineralizan progresivamente, provocando dolor óseo, debilidad muscular y fracturas frecuentes.
Diagnosticar la TIO es complicado. Los síntomas suelen aparecer lentamente y durante años, lo que conduce a confusiones diagnósticas. Además, encontrar el tumor responsable es difícil, ya que puede estar en lugares inusuales del cuerpo como los senos paranasales, tejidos blandos o incluso en vísceras. Las herramientas más eficaces para localizarlos, como las tomografías PET/CT con trazadores marcados con galio-68, son costosas y solo están disponibles en centros altamente especializados. Por otro lado, aunque la extirpación completa del tumor cura la enfermedad, confirmar si la curación fue total también es un reto, ya que medir los niveles de FGF23 no es una práctica común por su elevado coste y baja disponibilidad.
Ante estas dificultades, un equipo de investigadores del Severance Hospital de la Universidad de Yonsei en Corea del Sur, liderado por Seung Hyun Kim y Yumie Rhee, desarrolló un estudio con un enfoque práctico: identificar un marcador simple y accesible que permita confirmar rápidamente si un paciente está curado tras la intervención. Su propuesta: utilizar los niveles de fósforo sérico (fósforo en sangre) como indicador clave. El estudio, publicado en el Journal of Clinical Medicine en 2025, analizó retrospectivamente a quince pacientes con TIO tratados entre 2018 y 2025, quienes recibieron un total de diecinueve intervenciones, incluyendo cirugías y ablaciones. Durante el seguimiento, se controlaron distintos parámetros bioquímicos: calcio, fósforo, hormona paratiroidea (PTH), vitamina D y otros marcadores del metabolismo óseo.
Los resultados fueron claros: entre todos los marcadores analizados, el fósforo sérico fue el más confiable. En pacientes que se curaron completamente, los niveles de fósforo en sangre se normalizaron en las dos semanas siguientes a la intervención, sin necesidad de suplementos. En cambio, en aquellos con persistencia del tumor, los niveles de fósforo permanecieron bajos o inestables. Esta observación convierte al fósforo sérico en un marcador temprano y eficaz para confirmar la curación de la TIO. Aunque la PTH también mostró cierta relación con la evolución de la enfermedad, sus cambios fueron más lentos y menos precisos. Otros marcadores óseos como la fosfatasa alcalina o el β-CrossLaps® no demostraron utilidad clínica significativa para evaluar la respuesta al tratamiento.
Un hallazgo clave es que medir el fósforo sérico es una prueba de bajo costo, fácil de realizar y disponible en cualquier laboratorio del mundo. Esto lo convierte en una herramienta ideal para centros sin acceso a tecnologías avanzadas. En entornos con recursos limitados, donde las pruebas sofisticadas no están al alcance, contar con un marcador simple y eficaz representa una solución concreta y accesible. El estudio no está exento de limitaciones. La muestra fue pequeña, se trató de un análisis retrospectivo, y no se midieron de forma continua otros parámetros relevantes como FGF23 o vitamina D activa. Sin embargo, sus conclusiones coinciden con otros trabajos que también apuntan al fósforo como un marcador confiable.
Más allá del caso específico de la TIO, esta investigación resalta una lección importante en medicina: no siempre se necesitan métodos complejos para obtener información valiosa. A veces, pruebas básicas pueden ofrecer respuestas rápidas y confiables. En un entorno global donde el acceso equitativo a la salud sigue siendo un reto, estudios como este nos recuerdan el valor de lo esencial.
En resumen, si dos semanas después de una cirugía el fósforo sérico de un paciente con TIO se normaliza sin suplementos, es altamente probable que la enfermedad haya sido curada por completo. Si los niveles siguen bajos, es señal de que podría haber tumor residual o recurrencia, lo que justifica realizar estudios adicionales o incluso plantear una nueva intervención. Este hallazgo puede transformar la manera en que se monitorea la recuperación de estos pacientes, optimizando recursos y mejorando el pronóstico clínico con una herramienta simple pero poderosa.
- Kim SH, Lee YH, Hong NK, Cho S, Rhee Y. Serum Phosphorus Is a Fast and Highly Sensitive Marker Predictive of a Complete Cure of Tumor-Induced Osteomalacia. Journal of Clinical Medicine. 2025 Nov 1;14(21).

