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Descubre cómo KLK2, una proteína poco explorada, se convierte en una diana prometedora para tratar el cáncer de próstata avanzado de forma precisa y eficaz.
Autores: Alberto Jaret Mejia Meza, Ignacio Mejía Iván, Vargas Hernández Marco Antonio, Albores Méndez Exsal, Cárdenas Rodríguez Noemí, Rodríguez Bandala Cindy, Alan Israel Cruz Bernabe, Bracho Velasco Monserrat.
El cáncer de próstata continúa siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en hombres a nivel mundial. Aunque los avances en tratamientos hormonales, quimioterapia y terapias dirigidas han mejorado el pronóstico de muchos pacientes, la realidad es que el cáncer de próstata metastásico y resistente a la castración (mCRPC) sigue siendo incurable. Frente a esta situación, la ciencia ha dado un paso esperanzador con el descubrimiento del potencial terapéutico de una molécula poco explorada: la calicreína humana 2 (KLK2).
KLK2: de enzima secundaria a protagonista terapéutica
La calicreína humana 2 (KLK2) fue considerada una simple enzima secretada, útil principalmente como marcador diagnóstico por su relación con el antígeno prostático específico (PSA). Su rol como proteasa extracelular y la falta de evidencia sobre su expresión en la membrana celular la relegaron como un blanco terapéutico de bajo interés. Sin embargo, esta percepción ha cambiado radicalmente gracias a una investigación pionera desarrollada en el centro de I+D de Johnson & Johnson, en Spring House, Pennsylvania, con colaboración de universidades como Thomas Jefferson University, en Filadelfia.
Este trabajo, que implicó años de investigación multidisciplinaria incluyendo inmunohistoquímica avanzada, modelos animales y herramientas de bioimagen de última generación reveló que KLK2 no solo permanece fuertemente expresada en todas las etapas del cáncer de próstata, sino que también se localiza en la superficie de las células tumorales. Este hallazgo, validado mediante técnicas como citometría de flujo, microscopía confocal y análisis de muestras humanas, cambió el paradigma sobre su «intangibilidad» terapéutica.
Con la confirmación de la expresión superficial de KLK2, se abrió una puerta antes cerrada: la posibilidad de atacar específicamente a las células tumorales prostáticas sin dañar tejidos sanos. A partir de este descubrimiento, el equipo desarrolló y evaluó tres enfoques terapéuticos innovadores en modelos preclínicos, cada uno con un mecanismo de acción distinto, pero con un mismo objetivo: erradicar el cáncer con precisión.
- Anticuerpos biespecíficos (KLK2 × CD3)
Estos anticuerpos son capaces de conectar dos mundos: por un lado, reconocen a KLK2 en la superficie tumoral y, por otro, activan linfocitos T citotóxicos, dirigiéndolos directamente hacia las células cancerosas. El resultado: una activación inmune selectiva, potente y dirigida. - Radiofármacos alfa-dirigidos (225Ac-KLK2)
Utilizando actinio-225, un potente emisor alfa, se desarrolló un radioanticuerpo que entrega su carga radiactiva exclusivamente a las células KLK2+. Esta técnica logra irradiar con precisión milimétrica el tumor desde dentro, preservando los tejidos sanos circundantes. - Terapias CAR-T dirigidas a KLK2
Se diseñaron células T modificadas genéticamente con receptores quiméricos (CAR) que reconocen KLK2. Estas células, al ser reintroducidas en el organismo, actúan como “misiles teledirigidos” que detectan y destruyen selectivamente las células tumorales.
En modelos murinos implantados con tumores humanos, estos tratamientos mostraron resultados extraordinarios: no solo lograron reducir el tamaño tumoral, sino que en muchos casos indujeron regresiones completas, sin evidencia de recurrencia a corto plazo.
KLK2 ya no es solo una enzima prostática. Es, potencialmente, un faro terapéutico para los pacientes que enfrentan etapas avanzadas del cáncer de próstata, especialmente aquellos cuya enfermedad ha progresado a pesar de los tratamientos tradicionales.
Su alta especificidad prostática y su expresión homogénea incluso en metástasis óseas y ganglionares hacen de KLK2 una diana ideal: más precisa, menos tóxica y con menor riesgo de efectos colaterales que los actuales tratamientos dirigidos contra PSMA, los cuales también se expresan en tejidos no prostáticos como las glándulas salivales.
Además, KLK2 podría convertirse en una herramienta integral para la oncología de precisión, no solo como blanco terapéutico, sino también como biomarcador para diagnóstico, estratificación de pacientes y monitoreo de respuesta.
Referencia.
- Shen, F., Smith, R., McDevitt, T., Menard, K., Tian, S., Chu, G., Chaudhary, R., McCann, J., Oyer, H., Wang, S. C., Max, S., Francis, P., Kelly, W. K., & Drake, C. G. (2025). Human Kallikrein 2: A Novel Lineage-Specific Surface Target in Prostate Cancer. Clinical cancer research : an official journal of the American Association for Cancer Research, 31(21), 4543–4556. https://doi.org/10.1158/1078-0432.CCR-25-0950

