Bracho Monserrat, Alberto Jaret Mejia Meza, López Arenas Mariana Berenice, Ignacio Mejía Iván, Albores Méndez Exsal M, Vargas Hernández Marco Antonio, Noyola Villalobos Héctor Faustino*.
El estudio retrospectivo de cohorte, realizado en el Shady Grove Fertility Reproductive Science Center de Maryland, Estados Unidos, y dirigido por investigadores de instituciones como el Walter Reed National Military Medical Center y los Institutos Nacionales de la Salud, analizó la trayectoria de 5.915 mujeres que acudieron a una consulta inicial para criopreservación electiva de ovocitos entre 2012 y 2022. Su objetivo fue caracterizar a las pacientes que inician este proceso y evaluar los resultados de sus ciclos de estimulación ovárica, utilizando como referencia las recomendaciones establecidas basadas en la edad, las cuales sugieren criopreservar entre 15 y 30 ovocitos maduros para maximizar las probabilidades de un nacimiento vivo futuro. La metodología se basó en el análisis de formularios de ingesta con datos auto-reportados y en modelos estadísticos de regresión logística para identificar asociaciones entre factores demográficos y resultados clínicos.
Los hallazgos revelan un panorama con múltiples capas de complejidad y disparidad. En primer lugar, solo el 59,2 % de las mujeres que acudieron a la consulta inicial (3.504 de 5.915) procedieron a realizar al menos un ciclo de estimulación y extracción de ovocitos. La probabilidad de dar este paso estuvo significativamente influenciada por factores sociodemográficos. En comparación con las mujeres blancas, las que se auto-identificaron como negras o afroamericanas tuvieron un 55 % menos de probabilidades de continuar con el tratamiento después de la consulta, mientras que las mujeres hispanas o latinas tuvieron un 48 % menos. Por el contrario, un mayor nivel educativo y el desempeño en profesiones como derecho, políticas públicas, salud, medicina o gobierno se asociaron con una mayor probabilidad de iniciar los ciclos. Sin embargo, iniciar el tratamiento dista mucho de garantizar el éxito según los parámetros clínicos establecidos. Del grupo que realizó al menos un ciclo, solo el 38 % (1.331 mujeres) logró alcanzar el número de ovocitos recomendado para su grupo de edad. Un dato crucial para la consejería médica es que, de este reducido grupo que alcanzó la meta, solo 57 mujeres (el 4,3 %) lo consiguieron en su primer ciclo de criopreservación. Esto subraya que, para la gran mayoría, lograr el objetivo es un proceso que requiere múltiples intentos, con el consiguiente impacto emocional, físico y financiero. La edad fue, como es clínicamente esperable, un factor determinante: mientras el 44 % de las mujeres menores de 35 años alcanzó su meta, solo el 7,3 % de las mayores de 40 años lo logró. De hecho, ninguna mujer mayor de 40 años alcanzó la meta recomendada de 30 ovocitos en un solo ciclo.
Esta necesidad de persistencia se refleja en que más de la mitad de las mujeres (57,3 %) realizó más de un ciclo de estimulación. Aquí tambien surgieron disparidades: las mujeres con estudios de posgrado o profesionales fueron más propensas a completar múltiples ciclos, mientras que las mujeres negras o afroamericanas fueron significativamente menos propensas a realizar dos o más ciclos, lo que evidencia una segunda barrera en el proceso. Finalmente, la última etapa del proceso donde la utilización de los ovocitos criopreservados también mostró un marcado desequilibrio. En el período de estudio, solo 425 mujeres (el 12 % de las que congelaron) regresaron a la clínica para descongelar sus ovocitos con la intención de utilizarlos. Las pacientes blancas constituyeron dos tercios de este grupo. En contraste, las mujeres negras o afroamericanas tuvieron una probabilidad significativamente menor de regresar para este paso. Además, entre las que sí descongelaron, las mujeres negras o afroamericanas utilizaron esperma de donante con mayor frecuencia que esperma de pareja, en comparación con otros grupos, un hallazgo que merece mayor investigación en el contexto de las dinámicas sociales y de pareja.
En conjunto, el estudio describe un panorama en el que la preservación electiva de la fertilidad, una tecnología presentada a menudo como una herramienta de empoderamiento reproductivo, está lejos de ser equitativa. Se identifica un patrón claro de desventaja acumulativa para las mujeres de minorías étnicas, particularmente negras e hispanas, quienes enfrentan barreras consistentes en cada escalón del camino: son menos propensas a iniciar el tratamiento tras la consulta, menos propensas a persistir con los múltiples ciclos que suelen ser necesarios y menos propensas a regresar a utilizar los ovocitos que lograron criopreservar. Estas desigualdades persisten incluso en un contexto de estudio con mandatos de cobertura de seguros para fertilidad en la región, lo que sugiere que las barreras van más allá de lo puramente financiero e incluyen factores socioeconómicos, culturales y posiblemente de desconfianza en el sistema médico.
Las implicaciones de este trabajo son de doble vertiente. Para los profesionales clínicos, refuerza la necesidad de una consejería realista y personalizada que no solo explique las probabilidades médicas basadas en la edad, sino que también aborde abiertamente la alta probabilidad de requerir múltiples ciclos y los costes asociados, facilitando así una toma de decisiones informada. Para la salud pública y la investigación, el estudio es un llamado contundente a profundizar en las causas estructurales de estas disparidades y a diseñar intervenciones que promuevan un acceso más justo a las tecnologías reproductivas, reconociendo que la autonomía reproductiva puede estar limitada por factores que trascienden la decisión individual. La principal limitación del estudio la falta de datos sobre seguros o las razones específicas del abandono señala el camino para futuras investigaciones cualitativas y cuantitativas que permitan desentrañar los mecanismos precisos detrás de estas brechas persistentes.
- Boedeker, D., Brolinson, M., Campedelli, A. C., Yu, R., Raiciulescu, S., Devine, K., Hill, M., DeCherney, A. & Spitzer, T. (2025). Initiation and outcomes of women pursuing planned fertility preservation. Fertility and Sterility, 123(1), 148–155. https://doi.org/10.1016/j.fertnstert.2024.08.312

