Autores: Alan Israel Cruz Bernabe, Iván Ignacio Mejía, Marco Antonio Vargas Hernández, Exsal Manuel Albores Méndez, Noemí Cárdenas Rodríguez, Cindy Rodríguez Bandala, Alberto Jaret Mejia Meza, Monserrat Bracho Velasco.
Hablar de cáncer de próstata suele remitirnos a exámenes incómodos, análisis de sangre y biopsias que, en muchos casos, generan ansiedad tanto en pacientes como en médicos. Sin embargo, lo que pocos imaginan es que una simple muestra de orina podría contener información diagnóstica mucho más valiosa de lo que se creía. Hoy, gracias a los avances científicos, la orina se perfila como una aliada poderosa y discreta en la detección del cáncer prostático.
Un equipo de investigación de instituciones como la Universidad de Toronto y la Universidad de California ha demostrado que la orina, especialmente la que se recoge justo después de un tacto rectal digital (DRE), puede reflejar con sorprendente precisión lo que ocurre en el interior de la próstata. Este hallazgo, lejos de ser anecdótico, tiene el potencial de cambiar radicalmente la forma en que diagnosticamos esta enfermedad. Uno de los descubrimientos más relevantes del estudio es que el DRE, al estimular mecánicamente la próstata, incrementa notablemente la cantidad de proteínas prostáticas presentes en la orina. Así, la recolección de orina posterior al DRE (conocida como post-DRE) se convierte en una fuente enriquecida de proteínas derivadas directamente del epitelio prostático, incluyendo biomarcadores bien conocidos como KLK3 (PSA), PSMA y STEAP2.
Las fracciones de vesículas extracelulares (EVs) obtenidas post-DRE, clasificadas mediante ultracentrifugación (uEV-P20 y uEV-P150), mostraron perfiles proteómicos altamente específicos del tejido prostático. Esto contrasta con las proteínas solubles en la orina, cuyo origen es más diverso, incluyendo componentes del riñón, la vejiga y la sangre. De hecho, las EVs urinarias se asemejan más al proteoma prostático real que las obtenidas de cultivos celulares de cáncer de próstata, lo que subraya la importancia del análisis directo en muestras de pacientes reales.
El cáncer de próstata no solo implica una multiplicación descontrolada de células, sino que también modifica la forma en que estas se comunican con su entorno. Parte de esta comunicación ocurre a través de las EVs: pequeñas cápsulas que las células liberan y que transportan proteínas, lípidos y fragmentos de ARN. Estos «mensajes moleculares» pueden darnos pistas claras sobre el estado del tejido del que provienen. En este estudio, se recolectaron muestras de orina de 190 hombres algunos sanos, otros con distintos grados de cáncer prostático. Gracias a técnicas de ultracentrifugación, los investigadores lograron separar las proteínas solubles de aquellas encapsuladas en las EVs. El resultado es que las vesículas extraídas tras el DRE contenían proteínas que coincidían de manera precisa con las presentes en tejido prostático. Esto no se observó con las proteínas solubles, lo que refuerza el valor diagnóstico de las EVs.
Aún más interesante es que el contenido de estas vesículas variaba según el grado del tumor. En cánceres de bajo riesgo, el perfil molecular se asemejaba más al de una próstata sana, mientras que en los casos más agresivos los cambios eran mucho más evidentes. Esto abre una posibilidad clínica sumamente atractiva: no solo detectar la presencia de cáncer, sino también estimar su progresión o grado de malignidad a partir de una muestra de orina. Desde el punto de vista biológico, esto tiene mucho sentido. Conforme el cáncer avanza, se altera la estructura del tejido prostático, se modifican los patrones de secreción y cambian los mecanismos celulares de respuesta al estrés. Todo esto se traduce en un contenido distinto dentro de las EVs que llegan a la orina. De hecho, biomarcadores como el PSA, que suelen elevarse en sangre cuando hay cáncer, disminuyen en orina, probablemente porque las células tumorales pierden la capacidad de secretarlos normalmente hacia la uretra.
Otro hallazgo destacable es la estabilidad del contenido proteico de las EVs en el tiempo. En pacientes con cáncer de bajo riesgo monitoreados durante más de un año, el perfil proteómico de la orina no mostró variaciones importantes. Esto sugiere que, además del diagnóstico, estas vesículas podrían ser útiles para el seguimiento clínico, evitando procedimientos invasivos como las biopsias repetidas. Lo más prometedor de este enfoque es que, mediante un análisis adecuado, las EVs presentes en la orina permiten diferenciar con alta precisión entre individuos sanos y pacientes con cáncer. De hecho, los modelos estadísticos desarrollados a partir de estos datos superaron en desempeño a la prueba tradicional del PSA, tanto para detectar la enfermedad como para evaluar su agresividad.
En resumen, la orina está dejando de ser un simple desecho para convertirse en una valiosa fuente de información biológica. En ella, el cuerpo nos habla silenciosamente sobre lo que ocurre en lo más profundo de nuestros órganos. Escucharla, interpretarla y aprovecharla puede marcar una diferencia clave en la forma en que enfrentamos enfermedades como el cáncer de próstata.
Referencia.
- Khoo A, Govindarajan M, Qiu Z, Liu LY, Ignatchenko V, Waas M, et al. Prostate cancer reshapes the secreted and extracellular vesicle urinary proteomes. Nature Communications. 2024 Dec 1;15(1).

