La práctica de tatuarse el cuerpo es contemporánea con la agricultura. Ambas surgieron en el período Neolítico y sufrieron diversos cambios a través del tiempo. Mientras que con la agricultura evolucionó el mejoramiento de cultivos, con el tatuaje lo hizo el uso de tintas y pigmentos para hacerlos más atractivos; a tal punto que en la actualidad el 36% de las personas menores de 40 años tiene uno o más tatuajes.

El mejoramiento de cultivos o las metodologías para tatuar, así como el uso de automóviles, la electricidad o cualquier otra tecnología conlleva riesgos, los cuales son analizados desde diversos ámbitos para evitarlos o reducirlos.

No es lo mismo peligro que riesgo

Ya lo decía Alejandro Sanz “No es lo mismo ser que estar” y lo confirman los especialistas. Una sustancia puede ser peligrosa, pero si las personas no están expuestas a ella el riesgo que corren es inexistente o muy bajo.

Un riesgo es la posibilidad de que ocurra un evento con consecuencias negativas. Todos los días, a cada minuto, estamos expuestos a riesgos; cuando viajamos, cuando cocinamos, comemos e incluso cuando dormimos. De nosotros depende disminuir esa posibilidad, ya que como lo dije más arriba los riesgos son directamente proporcionales al peligro por la exposición a este.

Riesgo = peligro x exposición

Imagen1

Si hablamos en el campo de la salud, el riesgo se refiere a la probabilidad de que un individuo o una población presenten mayor incidencia de efectos adversos por exposición a un peligro.

Para la salud ¿es más riesgoso comer alimentos transgénicos o hacerse un tatuaje?

Para responder a esta pregunta debemos, primero, conocer qué es la evaluación de riesgo. Esta usa datos y observaciones científicas para definir los efectos sobre la salud causados por la exposición a materiales o situaciones peligrosas.

En el caso de los transgénicos, antes de su aprobación comercial (es decir, su aprobación para que puedan ser materia prima o ingrediente alimenticio) se realizan diversas evaluaciones de riesgo, entre las que se incluyen las de toxicidad y alergenicidad. En el primer caso, se estudia la toxicidad aguda de la nueva proteína (la producida por el gen insertado) en ensayos en ratones por vía oral (porque la mayoría de las proteínas ejercen su efecto tóxico por esa vía). Para determinar la aptitud alimentaria se realizan análisis con pollos parrilleros (los cuales tienen rápido crecimiento) con el objetivo de detectar cambios en el valor nutricional del alimento transgénico. Para evaluar alergenicidad se realizan comparaciones de la proteína producida por el transgén con bases de datos de alérgenos y pruebas adicionales, con suero de pacientes sensibles, en caso de necesitar más información.

La mayoría de los países del mundo tienen sistemas regulatorios acordes con legislaciones nacionales e internacionales que analizan estas evaluaciones de riesgo. En Estados Unidos le corresponde a la FDA (Food and Drug Administration) y en la Unión Europea a la EFSA (European Food Safety Authority).

Pasando al arte corporal, las tintas empleadas para realizar tatuajes han evolucionado bastante desde el Neolítico hasta hoy. La mayoría de las tintas usadas actualmente están compuestas por pigmentos orgánicos, pero llevan también metales pesados ya sea como cromóforos (le dan el color), aditivos para sombreado o simplemente como contaminantes. Estas han sido diseñadas para usos industriales y no para su aplicación en el cuerpo, por lo que se sospecha que su fotodescomposición produce sustancias potencialmente cancerígenas. De hecho, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) ha clasificado en el Grupo I (cancerígeno para humanos) al cadmio y compuestos de cadmio presentes en las tintas y en el Grupo 2B (posiblemente cancerígeno para humanos) a otros compuestos como mercurio, sales de cobalto y negro carbón.

No hay sistemas regulatorios claros ni uniformes respecto a la alergenicidad y toxicología de las tintas para tatuajes y mucho menos se someten a evaluaciones de riesgo. La FDA no las regula, simplemente ante alguna denuncia de problemas a la salud trabaja con el fabricante para retirarlas del mercado. En Europa se exigen datos de toxicidad dérmica de los pigmentos, los cuales no son representativos ya que la tinta se coloca debajo de la piel (intradérmica),  pero no de la tinta en su conjunto (pigmentos+aditivos).

label gmo

Parafraseando de nuevo a Alejandro quiero “que sepas que hay gente que trata de confundirnos” y a la luz de los hechos me parece un poco irónica la resistencia de los europeos a los transgénicos cuando 100 millones de ellos lucen en su cuerpo uno o más tatuajes.

 

Bibliografía Consultada

Laux, P.; T.  Tralau, J. Tentschert, A. Blume, S. Al Dahouk, W. Bäumler, E. Bernstein, B. Bocca, A. Alimonti, H. Colebrook, C. de Cuyper, L. Dähne, U. Hauri, P.Howard , P. Janssen, L. Katz, B. Klitzman, N. Kluger , L. Krutak, T. Platzek, V. Scott-Lang, J. Serup, W. Teubner, I. Schreiver, E. Wilkniß, A. Luch (2015) A medical-toxicological view of tattooing. The Lancet. Published online July 24, 2015 http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(15)60215-X.

Kluger, N. and V. Koljonen (2012) Tattoos, Inks and Cancer. Lancet Oncology 13: 161-168.

Ridner, E.; M Gambreale, M. Burachik, M. Lema, C. Rubinstein y G. Levitus (2008) Alimentos transgénicos. Mitos y realidades. 1º Ed. Nutrición y Salud.

Únete a la comunidad

Más de 16.000 personas se han unido a nuestra newsletter. Prometemos enviarte sólo cosas interesantes.

Gracias por suscribirte.

Share This