Células madre, entre la esperanza y la cautela

No es un hombre más, tiene 53 años y está “curado del VIH”. El Paciente de Düsseldorf es el tercero en ser declarado “libre de VIH”, antes lo fueron Timothy Brown y Adam Castillejo. En ellos los análisis no detectaron más el virus en su organismo después del trasplante con células madre que recibieron como tratamiento contra la leucemia aguda mieloide que padecían y habiendo suspendido su tratamiento antirretroviral.

“Estos son casos excepcionales”, afirma Rosana Toro, docente de Virología Clínica de la UNLP, “son personas que habían sido diagnosticadas con VIH, que recibieron su tratamiento, pero en el transcurso de la infección además desarrollaron una leucemia”. Estos resultados son alentadores, pero no son aplicables en los 38 millones de personas que viven con VIH en el mundo, como advierte el Dr. Kahn de la Fundación Huespe, organización argentina referente en salud sexual y reproductiva. La clave está en lo que recibieron en el trasplante: las células madre.

Como se usan las celulas madre

El trasplante de células madre es un tratamiento médico que se utiliza para tratar ciertos tipos de cáncer y otras enfermedades de la médula ósea y del sistema inmunológico, reemplazando la médula ósea enferma por células sanas, que pueden provenir del propio paciente o de un donante compatible. En el caso de los tres pacientes “curados de VIH”, recibieron células que tenían una mutación genética que provoca la ausencia de una proteína que hace de puerta de entrada del virus a las células. Recordemos que los virus son parásitos obligados, necesitan entrar a una célula para multiplicarse. Así, gracias a un tratamiento contra el cáncer, también consiguieron que el VIH que tenían en sus células, no pudiera multiplicarse, por lo que la carga viral se volvió indetectable.

Las células madre se encuentran en los embriones; en los adultos se mantienen en algunos tejidos, como la médula ósea y el tejido adiposo. Conservan la posibilidad de dividirse indefinidamente teniendo la potencialidad de convertirse en muchos tipos diferentes de células de un cuerpo. Los científicos descubrieron en la década del 60 el modo de obtener células madre de embriones de ratones y en 1998 consiguieron el primer cultivo de células madre embrionarias humanas. Las células madre de un embrión en sus primeros días de desarrollo son capaces de generar cualquier tejido; luego pierden un poco esa capacidad  y se limitan a algunos de tipos celulares, como las células madre mesenquimales, abundantes en el tejido adiposo que pueden generar células grasas, óseas y cartilaginosas, entre otras, y las células madre hematopoyéticas, numerosas en la médula ósea, que pueden diferenciarse en glóbulos rojos, glóbulos blancos, los cuales desempeñan un papel fundamental en el sistema inmunitario. Estas son las que se utilizan en los trasplantes de médula ósea.

Hay tres posibles fuentes de células madre dependiendo del trasplante que se vaya a realizar: médula ósea, torrente sanguíneo (ambos pueden ser del paciente o de un donante compatible) y sangre del cordón umbilical de recién nacidos (que también debe ser compatible con el receptor).

Que pasa en nuestro pais

En Argentina, las únicas terapias autorizadas son para enfermedades de la sangre que se curan con trasplante de médula ósea, como algunos tipos de cáncer, ciertas leucemias o mielomas; las anemias aplásticas, cuando la médula ósea no puede producir suficientes glóbulos; enfermedades hereditarias, como el síndrome de inmunodeficiencia combinada severa, adrenoleucodistrofia, entre otras.

Si se tratara de participar de un estudio experimental de investigación, las disposiciones nacionales condenan expresamente el pago de honorarios; estos deben ser financiados por quienes efectúan la investigación.

Para llevar a cabo una terapia con células madre se deben obtener células y tejidos de manera legal y ética, siguiendo las normas del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI). Existen tratamientos con células madre aprobados por la Comisión Asesora en Terapias Celulares y Medicina Regenerativa en Argentina, como los trasplantes de células madre de médula ósea, sangre periférica y cordón umbilical.  Los tratamientos que se realicen deben cumplir con las regulaciones existentes en el marco normativo sobre Terapias Avanzadas y Medicamentos de Terapia Avanzada.

Existe una asociación para la defensa de pacientes relacionada con los tratamientos con células madre en Argentina, la Red APTA que brinda información genuina y responsable sobre los avances científicos en materia de salud relacionadas con estas terapias y está conformada por 30 asociaciones de pacientes que sufren diferentes enfermedades. Estos familiares de pacientes orientan desde la experiencia propia acerca de lo difícil de no ilusionarse con terapias que prometen tratamientos de autotrasplante de células madre que no poseen efectos terapéuticos comprobados ni siquiera en modelos animales.

Desde su descubrimiento y aplicación, hubo falsificaciones en tratamientos con células madre. Muchos prestadores sin escrúpulos ofrecieron tratamientos mágicos cuya eficacia no estaba comprobada, algunos de ellos dejaron secuelas en quienes se ilusionaron e invirtieron importantes sumas de dinero para recuperar la salud.

No existe evidencia contundente sobre la eficacia del trasplante de células madre de médula ósea o cordón umbilical para mejorar o curar enfermedades como las parálisis por lesiones cerebrales o de la médula espinal, la enfermedad de Parkinson y otras neurodegenerativas, o trastornos metabólicos como la diabetes. Ya en 2012, un estudio publicado en Nature puso en evidencia que en un centenar de clínicas en China ofrecían terapias de células madre no autorizadas. Así, WA Optimum, exponía en su página web la efectividad de las células madre para el tratamiento de lesiones cerebrales, infarto, autismo, alzhéimer, Parkinson, esclerosis múltiple, parálisis cerebral, degeneración macular, retinitis pigmentosa, retinopatía diabética, degeneración de córnea, heridas, quemaduras, cicatrices, cardiopatías, diabetes, cirrosis, distrofia muscular, enfermedades autoinmunes, lesiones óseas y rejuvenecimiento total del cuerpo. Amparados en el vacío legal, los responsables de las clínicas, que inyectaban células madre, no garantizaban que sus tratamientos eran efectivos, y argumentaban que, si no lo son, tampoco hacían daño, siendo que no se habían publicado datos de ensayos de control.

Entonces, ¿que considerar al momento de pensar en una terapia con células madre? La Sociedad Internacional para la Investigación sobre Células Madre (ISSCR), propone que, ya que existen numerosos tipos de células madre, es improbable que un único tipo de célula sirva para tratar enfermedades en distintos tejidos u órganos. Por ejemplo, las células formadoras de sangre de la médula ósea regenerarán sangre, pero no producirán células cerebrales. Aun cuando se parta de células madre embrionarias, estas pueden producir tumores si se implantan directamente, antes deber ser “direccionadas” hacia el tejido que pueden regenerar.  Por mas que haya testimonios de personas que afirmen que las células madre aliviaron patologías no corroboradas con estos tratamientos, puede deberse al “efecto placebo”, a los otros tratamientos que acompañan o las fluctuaciones propias de una enfermedad. También hay que tomar en cuenta que, aun siendo células propias, es decir, un autotrasplante, no se garantiza que las células sean seguras. Los procedimientos utilizados para adquirirlas, desarrollarlas y distribuirlas son potencialmente riesgosos, ya que estas células salen del cuerpo y van a cultivos celulares donde pueden contaminarse o desdiferenciarse. No debemos caer en la tentación de creer que no se pierde nada al intentar un tratamiento cuando no está probado. Existen riesgos reales de sufrir complicaciones, tanto en lo inmediato como a largo plazo. Y hay ejemplos de casos en los que se han manifestado secuelas graves.

Sigue siendo prometedor el futuro para los tratamientos con células madre. Los científicos de todo el mundo están investigando las maneras de utilizarlas para diagnosticar y tratar numerosas enfermedades. En la actualidad, se están probando numerosos tratamientos potenciales en modelos animales, y algunos ya forman parte de ensayos clínicos.

En Argentina, no existe una ley específica que regule los tratamientos con células madre, que garantice la administración de terapias seguras y efectivas, y establezca un marco regulatorio integral para el país, armonizado con la legislación internacional. Como noticia esperanzadora esta la autorización del INCUCAI a tres ensayos clínicos con células madre para evaluar potenciales terapias en el tratamiento de accidentes cerebrovasculares (ACV), con células madres que podrían utilizarse entre las 6 horas y 7 días después de ocurrido el ACV; lesiones en el cartílago de la rodilla, a través de cultivo de células del cartílago del propio paciente que se implantan para regenerar la lesión; y para reparar piel en quemaduras. Además algunos tratamientos con células madre ya han sido aprobados para tratar ciertas enfermedades y lesiones óseas y la córnea, utilizando injertos de tejido que dependen de las células madre de estos órganos.

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Publicado el

02/01/2024

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