El cáncer de cuello uterino (cervical) es uno de los pocos tipos de cáncer que podemos prevenir con una vacuna. Una revisión reciente que reunió 54 estudios de todo el mundo, publicados entre 2006 y 2022, lo confirma con datos contundentes. Y como verás, esto nos interesa a todas y todos, no solo a las mujeres.
¿Qué es el VPH y por qué deberías conocerlo?
El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común del planeta. Tanto, que la mayoría de las personas sexualmente activas se contagia en algún momento de su vida. En general el propio cuerpo lo elimina solo, pero cuando ciertos tipos de alto riesgo, sobre todo el 16 y el 18, se quedan durante años, pueden ir transformando las células y, con el tiempo, provocar lesiones y cáncer.
Alrededor del 95 % de los cánceres de cuello uterino están causados por el VPH, y los tipos 16 y 18 explican al menos el 70 %. Este cáncer es el cuarto más frecuente en mujeres y causó unas 350 000 muertes en 2022, la mayoría en países de ingresos bajos y medios. La buena noticia: es casi totalmente evitable.
¿Cómo funciona la vacuna?
Las vacunas del VPH no contienen el virus ni su ADN, así que es imposible que causen la infección. Están hechas con partículas similares al virus (VLP): una especie de cáscara vacía que imita por fuera al VPH. El sistema inmunitario la reconoce, aprende a fabricar defensas y queda entrenado para bloquear al virus real si aparece. Hoy existen cuatro vacunas aprobadas (como Cervarix, Gardasil, Gardasil 9 y Cecolin), que cubren distintos tipos de VPH.
¿De verdad funciona?
En los países con buena cobertura de vacunación y programas de rutina, bajaron tres cosas a la vez: las infecciones por los VPH peligrosos, las lesiones precancerosas y el propio cáncer.
El ejemplo más significativo viene de un estudio de Inglaterra: entre las mujeres vacunadas a los 12–13 años, el cáncer de cuello uterino se redujo un 87 % y las lesiones precancerosas graves un 97 %. Además, en condiciones reales la protección dura al menos 11 años, y las vacunas incluso protegen algo frente a otros tipos de VPH no incluidos directamente y ayudan a frenar la circulación del virus en toda la población.
Cuanto más joven, mejor… y ahora basta con una dosis
Vacunarse a edades tempranas da la mayor protección. Estudios en Kenia, Costa Rica, Escocia, India o Mongolia muestran que una sola dosis puede ofrecer una protección altísima (del orden del 90–99 %) durante años. Por eso la Organización Mundial de la Salud ya avala el esquema de dosis única para edades de 9 a 20 años, y países como España lo aplican desde 2024.
Si no eres adolescente…
Varios estudios muestran beneficio también en mujeres mayores de 26 años. Eso sí, la vacuna no sustituye al tamizaje: seguir haciéndose el Papanicolaou o la prueba de VPH sigue siendo esencial, porque juntos son la combinación ganadora.
Y un apunte importante para todos los géneros: el VPH también afecta a los hombres y se relaciona con verrugas genitales y otros cánceres. Por se recomienda vacunar a ambos sexos ya que es más eficaz y rentable para cortar la transmisión.
¿La vacuna es segura?
De los estudios que analizaron la seguridad, los efectos más comunes fueron leves y pasajeros: cansancio, mareo o dolor de cabeza. No se ha demostrado una relación causal con enfermedades autoinmunes ni con problemas graves, y el balance entre beneficios y riesgos es claramente favorable.
El verdadero problema no es la vacuna, es llegar a más personas
La existencia del cáncer cervico-uterino aún existe porque la cobertura es baja. A nivel mundial rondaba el 20 % en 2019 y cayó al 16 % en 2021 con la pandemia. Además, dos de cada tres mujeres en el mundo no acceden a un tamizaje adecuado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un llamado para eliminar el cáncer cérvico-uterino. Los modelos calculan que vacunar a las niñas junto con buenos programas de detección podría reducirlo hasta en un 99 % en los países más afectados.
En resumen…
Actualmente se tiene una herramienta segura y eficaz para prevenir un cáncer, respaldada por décadas de estudios en todo el mundo. Ahora el reto es informarnos, vacunarnos, seguir con los controles y ayudar a que la información basada en evidencia le gane a mitos. Tenemos el papel de cuidar nuestra salud y otorgar datos fiables.
Harper DM, et al. Impact of human papillomavirus vaccines in the reduction of infection, precursor lesions, and cervical cancer: A systematic literature review. Hum Vaccin Immunother. 2025 Dec;21(1):2497608. doi: 10.1080/21645515.2025.2497608.

