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MSc. Erika Salas Arias
Docente del Departamento de Ciencias Naturales
Universidad Católica San Pablo


Química sostenible como motor de la circularidad


La imagen es común y desalentadora: enormes montañas de residuos que se extienden por todas partes a la espera de un destino incierto. Durante décadas, hemos considerado el reciclaje tradicional como la solución principal a la crisis de los residuos. Sin embargo, la realidad nos muestra que los porcentajes de recuperación son bajos e ineficientes y que la gran mayoría de los residuos producidos (plásticos, desechos electrónicos, subproductos industriales y agrícolas) terminan acumulándose y contaminando.

Esto revela una verdad incómoda pero real: la solución a la crisis medioambiental no consiste solo en recolectar residuos al final del ciclo. Necesitamos una revolución que reestructure, desde la raíz, la manera en que se conciben, diseñan y sintetizan los productos; a esta revolución se le conoce como química sostenible, que es el verdadero motor de la circularidad.

El límite del reciclaje mecánico y la necesidad de rediseño

El reciclaje mecánico y la gestión tradicional de residuos representan soluciones superficiales que se limitan a trasladar, triturar o incinerar desechos. Estos procedimientos degradan la calidad de los residuos. Además, la mayoría termina en vertederos, trasladando la contaminación de un lugar a otro.

La química sostenible propone una transformación radical basada en adoptar el principio fundamental del diseño desde el origen. ¿Por qué gastar energía limpiando un derrame tóxico si podemos concebir un proceso que nunca lo genere? Es ineficiente tratar la contaminación al final del ciclo; la química debe diseñar productos seguros y eficientes que al final de su vida útil no se conviertan en desechos inutilizables, sino en nuevas materias primas capaces de reintegrarse para un nuevo ciclo en la industria.

Los 12 principios de la química verde: Biomasa, catálisis y reciclaje químico

La química sostenible, con sus doce principios, proporciona una hoja de ruta para la gestión industrial sin residuos. Sus avances están redefiniendo la valorización de residuos industriales y agrícolas, el consumo energético y el reciclaje químico.

Los desechos agrícolas o industriales son una fuente valiosa de recursos que, mediante procesos químicos verdes, se transforman en biocombustibles, bioplásticos y compuestos bioactivos. De este modo, un problema ambiental se convierte en una oportunidad económica.

En el campo de la eficiencia energética, la química está desarrollando catalizadores avanzados de vanguardia que hacen posible que las reacciones químicas se produzcan con un mínimo gasto energético y sin generar subproductos tóxicos. Así, se elimina la necesidad de utilizar hornos gigantes que consumen grandes cantidades de energía, lo que a su vez reduce significativamente la huella de carbono. El reciclaje químico procesa residuos complejos que el método mecánico no puede transformar. Para ello, utiliza la despolimerización enzimática y disolventes verdes. Esto permite descomponer los plásticos en sus monómeros originales. Esto permite reintegrar monómeros de alta pureza para crear nuevos plásticos y cerrar así el ciclo de vida de estos materiales mediante la economía circular.

¿Es cara la sostenibilidad? Rentabilidad y mitos en la industria verde

Es innegable que la transición a procesos verdes requiere una inversión inicial. Actualmente, se argumenta que «lo verde es caro”, lo que lleva a depender de tecnologías contaminantes. Esta perspectiva es limitada y no abarca el panorama completo. Un proceso diseñado según los principios de la química verde genera menos residuos que gestionar, por lo que se reducen los costosos gastos asociados a su eliminación y el consumo energético. A largo plazo, esta opción es más rentable y garantiza la continuidad de la industria ante regulaciones climáticas cada vez más estrictas. La innovación en química sostenible es una estrategia clave para la industria moderna.

La humanidad se encuentra en una encrucijada. El objetivo no puede ser solo limpiar lo que ya hemos contaminado, debemos diseñar una industria donde la contaminación sea químicamente imposible. La química sostenible constituye una herramienta fundamental que nos permitirá alcanzar los objetivos de carbono cero, impulsar la valorización de la biomasa y garantizar el acceso a materiales de calidad para las futuras generaciones. ​La próxima revolución en la industria se conseguirá diseñando la sostenibilidad de inicio a fin en cada proceso, con el respaldo de las nuevas tecnologías, hasta que la química verde deje de ser una alternativa y se convierta en la única opción posible para garantizar un futuro responsable y sostenible.

«Una forma de conseguir lo imposible es diseñar lo posible. Así que solo tenemos que hacer nuestra parte. Si cada uno aporta algo, por pequeño que sea, cuando unamos todas las partes será significativo» (De Marco et al., 2019).

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