Autores: Cedillo Bastida Fatima Getzemany, Martínez Becerril Hilda Angélica, Ignacio Mejía Iván, Albores Méndez Exsal M, Melchor Castro Marín
¿Y si una muestra de sangre pudiera revelar algunas de las señales que deja un tumor mientras crece? Nuestras células liberan constantemente diminutas estructuras llamadas vesículas extracelulares (VE). Podríamos imaginarlas como pequeños paquetes que viajan entre células transportando proteínas y otras moléculas. En el cáncer, algunos de esos paquetes pueden contener pistas sobre lo que ocurre en el tumor. En el artículo anterior conocimos qué son estas vesículas. Ahora surge una pregunta todavía más interesante: ¿podemos leer las señales que transportan para conocer mejor la enfermedad?
De una muestra de sangre a una posible señal del cáncer
Las VE pueden encontrarse en la sangre y conservar parte de la información molecular de las células que las producen. Esta característica las ha convertido en objeto de estudio dentro de la llamada biopsia líquida, una estrategia que busca obtener información sobre una enfermedad a partir de fluidos corporales, con la posibilidad de realizar evaluaciones menos invasivas y repetidas que una biopsia de tejido (Kalluri & McAndrews, 2023; Xu et al., 2024).
En cáncer de mama, cuando los investigadores comparan las vesículas extracelulares (VE) que circulan en la sangre de pacientes con cáncer de mama con las de personas sanas, encuentran diferencias en las proteínas que transportan. Estas diferencias son de interés porque podrían reflejar características de la enfermedad y funcionar como una especie de “firma molecular” del cáncer. El conjunto de proteínas presentes en estas vesículas se conoce como perfil proteómico y puede variar entre diferentes subtipos de cáncer de mama, como los tumores HER2-positivos y los llamados triple negativos (Rontogianni et al., 2019).
En el estudio que se utilizó como base, Xu et al. (2024) analizaron VE del suero de pacientes con cáncer de mama y personas sanas. A partir de esos perfiles, los investigadores construyeron clasificadores que, en las muestras estudiadas, lograron diferenciar a pacientes con cáncer de mama de personas sanas y también reconocer patrones asociados con enfermedad metastásica.
Figura 1.De una muestra de sangre al biomarcador.
No solo cuentan la historia: también pueden participar en ella
Lejos de ser simples mensajeras pasivas, las VE transportan moléculas capaces de integrarse en otras células y modificar su comportamiento. En el entorno tumoral —donde interactúan células cancerosas, inmunitarias, fibroblastos y vasculares—, esta comunicación celular estimula procesos clave como el crecimiento tumoral, la invasión y la metástasis (Kalluri & McAndrews, 2023).
En experimentos con células y modelos animales, las VE enriquecidas con TALDO1 favorecieron la migración de células de cáncer de mama. Esto sugiere que algunas moléculas transportadas por las vesículas no solo podrían informar sobre la enfermedad, sino también participar en procesos vinculados con su progresión.
Figura 2. Comunicación entre células mediante VE
¿Puede una señal del cáncer convertirse también en un blanco terapéutico?
Aquí aparece una diferencia importante entre un biomarcador y una diana terapéutica.
Imagine un biomarcador como la luz de advertencia en el tablero de un auto: no arregla el problema, pero funciona como una pista clara que nos indica qué está ocurriendo. Una diana terapéutica, en cambio, es el freno o el volante: un punto de control específico desde el cual podemos intervenir directamente sobre la enfermedad.
Por eso, identificar proteínas asociadas al cáncer no solo ayuda a detectarlo, sino que señala los puntos estratégicos donde vale la pena actuar.
El interés terapéutico de las VE va incluso más allá. Las investigaciones actuales buscan aprovecharlas como «camiones de reparto» o vehículos dirigidos: modificarlas para que transporten sustancias curativas directamente hacia las células tumorales. Aunque muchas de estas estrategias permanecen en etapas experimentales y requieren mayor investigación, representan una vía prometedora para futuros tratamientos.
¿Estamos ante una nueva herramienta contra el cáncer?
Entonces, ¿estamos ante una nueva herramienta contra el cáncer de mama? Todavía es pronto para afirmarlo. Los resultados obtenidos hasta ahora muestran que las vesículas extracelulares contienen información valiosa sobre la enfermedad y que algunas de las moléculas que transportan podrían incluso participar en su progresión. Sin embargo, convertir estos hallazgos en pruebas diagnósticas o tratamientos requerirá métodos estandarizados y estudios clínicos más amplios.
Aun así, las VE están cambiando una idea fundamental: para entender un tumor quizá no baste con observar únicamente sus células. También puede ser necesario estudiar los mensajes que envían y las huellas que dejan mientras circulan por el organismo.
El cáncer no solo está en el tumor. Parte de su historia también puede viajar por la sangre.
Referencias
Kalluri, R., & McAndrews, K. M. (2023). The role of extracellular vesicles in cancer. Cell, 186(8), 1610–1626. https://doi.org/10.1016/j.cell.2023.03.010
Rontogianni, S., Synadaki, E., Li, B., Liefaard, M. C., Lips, E. H., Wesseling, J., Wu, W., & Altelaar, M. (2019). Proteomic profiling of extracellular vesicles allows for human breast cancer subtyping. Communications Biology, 2, Article 325. https://doi.org/10.1038/s42003-019-0570-8
Wang, F., Feng, J., Jin, A., Shao, Y., Shen, M., Ma, J., Lei, L., & Liu, L. (2025). Extracellular vesicles for disease treatment. International Journal of Nanomedicine, 20, 3303–3337. https://doi.org/10.2147/IJN.S506456
Xu, G., Huang, R., Wumaier, R., Lyu, J., Huang, M., Zhang, Y., Chen, Q., Liu, W., Tao, M., Li, J., Tao, Z., Yu, B., Xu, E., Wang, L., Yu, G., Gires, O., Zhou, L., Zhu, W., Ding, C., & Wang, H. (2024). Proteomic profiling of serum extracellular vesicles identifies diagnostic signatures and therapeutic targets in breast cancer. Cancer Research, 84(19), 3267–3285. https://doi.org/10.1158/0008-5472.CAN-23-3998
